22 ago. 2008

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Hoja de Formación ideológica nº 1



Comenzamos aquí con una serie de hojas destinadas a la exposición de forma lo más simplificada posible, para posibilitar su asimilación y comprensión por parte sobre todo de los camaradas más jóvenes, de algunos términos y conceptos básicos del Marxismo-Leninismo.

Es importante señalar y que se tenga en cuenta que se trata de esbozar de forma muy simplificada determinados conceptos para su comprensión por parte de aquellos camaradas que no tienen todavía prácticamente ninguna formación ideológica. Se trataría tan solo de establecer la base sobre la que puedan asentarse los cimientos de una buena formación político-ideológica.

La plusvalía.-

Todas las mercancías tienen algo en común: son producidas por el trabajo humano. Solo la fuerza de trabajo humano, que en el capitalismo también es una mercancía, es capaz de producir más valor del que cuesta. En general puede decirse que todos los bienes que existen, toda la “riqueza”, es producida por aquellos seres humanos que trabajan.

Veamos un ejemplo teórico.

Supongamos que en una fábrica se depositan una serie de materiales: níquel, hierro, caucho, etc. Supongamos que estos materiales tienen un valor de 20 euros. Si estos materiales, o su equivalente en dinero, se les deja allí intactos, al cabo del tiempo, 10 o 20 años, tendremos la misma mercancía con el mismo valor. Sin embargo, si un obrero aplica a estos materiales su trabajo manual e intelectual, obtiene, por ejemplo, una bicicleta, cuyo valor es de 150 euros. Si al valor de los materiales le sumamos otros 10 euros en concepto de desgaste de maquinaria, energía, etc. tenemos una diferencia con la nueva mercancía obtenida, la bicicleta, de 120 euros.

El propietario de la fábrica, el capitalista, paga al obrero por la fuerza de trabajo empleada en la fabricación de la bicicleta 70 euros, correspondiente a la parte proporcional de su salario. Los 50 euros restantes que el obrero ha generado adicionalmente son apropiados por el capitalista. Esto es lo que los comunistas llamamos plusvalía (valor añadido) y que los capitalistas suelen denominar “beneficios”.

Es decir, la plusvalía es la parte del valor producido por los trabajadores que los capitalistas no les pagan, apropiándose de él. En esto consiste la esencia del sistema económico capitalista, la explotación de unos seres humanos, los trabajadores, por otros seres humanos, los burgueses.

Existen dos formas de incrementar esta plusvalía, aumentando directamente el tiempo de trabajo, un proceso que se está generalizando en la actualidad en nuestro país con la implantación de jornadas de 9 y 10 horas diarias o con el aumento de la productividad, es decir, conseguir que con el mismo tiempo de trabajo se incremente el valor producido.

Naturalmente, la apropiación de la plusvalía no se produce siempre de una manera tan simple y directa, pero podemos decir que, a través de los mecanismos del mercado capitalista, el conjunto de la burguesía se apropia de toda la plusvalía generada por el conjunto de los trabajadores.

Actualmente se han desarrollado algunos mecanismos de obtención de plusvalía como son los créditos bancarios, sobre todo las hipotecas, a través de los cuales el capital financiero se apropia de una parte significativa de la plusvalía generada por muchos trabajadores

La cuantía y la proporción de esta plusvalía variarán según el sector económico y, sobre todo, la zona económica de que se trate. La burguesía imperialista a través de las multinacionales y del capital financiero globalizado consigue una mayor explotación de los trabajadores de los países capitalistas dependientes, el llamado “tercer mundo”, que de los de las metrópolis imperialistas.

Como hemos visto, lo que determina la apropiación de la plusvalía generada por el trabajador es la propiedad de los medios de producción: la tierra, las máquinas, las fábricas, etc. Es la propiedad de los medios de producción lo que determina que unos hombres, los capitalistas, propietarios de estos, exploten, apropiándose de lo que producen, a otros hombres, los trabajadores, excluidos de la propiedad de estos medios de producción.

Esta es la razón por la que los comunistas pretendemos la abolición de la propiedad privada sobre los medios de producción y la apropiación y gestión colectiva de estos por parte del conjunto de los trabajadores, es decir, su socialización. Solo entonces se podrá hablar de verdadera libertad y de democracia, además de la igualdad de derechos y justicia social.

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