4 oct. 2008

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Hoja de Formación ideológica nº 4






El Estado.-


Posiblemente sea la cuestión del Estado la parte central y esencial del marxismo-leninismo y, en general, de cualquier ideología que realmente pretenda ser revolucionaria.


No vamos a extendernos aquí en analizar de forma exhaustiva este tema. Para ello debe leerse la principal obra que se ha escrito hasta la fecha sobre el Estado y que tiene una absoluta vigencia: “El Estado y la revolución” de V.I. Lenin.


El Estado, origen, naturaleza y estructura.


Como hemos visto anteriormente el Estado no ha existido siempre. Surge con la aparición de las clases sociales cuyos intereses son contradictorios e irreconciliables. El Estado es un órgano especial de opresión y dominación al servicio de una clase social para sojuzgar a otra.


La función esencial del Estado es el ejercicio de la violencia sobre las clases oprimidas. Para ello cuenta con una serie de aparatos coercitivos encargados de ejercer esta dominación por medio de la fuerza, de la violencia. Así tenemos las estructuras armadas del Estado como son el ejército y los cuerpos policiales que se complementan con el sistema penitenciario. A esto debemos añadir el aparato judicial encargado de ejecutar las directrices de los órganos políticos que gestionan los intereses de la clase dominante.


Por lo tanto tenemos unos aparatos coercitivos, encargados de ejercer la violencia sobre las clases oprimidas, que son la esencia del Estado y que están compuestos principalmente por el ejército, la policía y los jueces.


Pero como el objetivo global para el que la clase dominante se dota del Estado es el sometimiento y la dominación de las clases oprimidas, necesita de otros aparatos que contribuyan a evitar una confrontación abierta y permanente entre las clases sociales con intereses contrapuestos.


Así tenemos el aparato político y administrativo encargado de la elaboración de leyes y normas y de su gestión y aplicación administrativa, es decir, el gobierno y el órgano legislativo.


Por otra parte, también es necesario adoctrinar a las clases oprimidas con la ideología de la clase dominante y embrutecerlas para evitar una toma de conciencia de la realidad social por parte de estas.


Esta es la misión de los aparatos ideológicos del Estado: la religión, el sistema educativo y el aparato de propaganda.


El Estado Burgués.


Existen y han existido multitud de formas de Estados capitalistas. Posiblemente la forma más brutal y violenta hayan sido los fascismos surgidos durante el siglo XX. Se corresponden con el modo más salvaje y descarnado de capitalismo monopolista, donde la naturaleza del Estado burgués aparece en su forma más nítida, sin máscaras. La burguesía utilizó este modelo de Estado para aplastar los intentos revolucionarios del proletariado.


En la actualidad existen también Estados que pueden calificarse de fascistas como es el caso de Colombia donde, aunque con apariencia distinta, los métodos y las formas violentas que practica el Estado son similares a las de los fascismos europeos y latinoamericanos del siglo XX. Que el Estado burgués adopte una forma u otra dependerá de las circunstancias concretas y de la realidad de la lucha de clases en cada momento.


El modelo de estado capitalista predominante en la actualidad es el denominado “democrático” o democrático-burgués, aunque esto sea un contrasentido.


Generalmente el sistema político que se corresponde con este tipo de Estado consiste en la existencia de dos facciones políticas que se alternan en el gobierno pero que defienden los mismos intereses de clase y practican la misma política económica y social. Cada facción representa los intereses concretos de un sector de la oligarquía que en algún momento pueden competir entre sí. Como ejemplo muy reciente de esto en España tenemos el intento de absorción de Endesa por Gas natural, donde cada una de las facciones principales del régimen representaba los intereses de cada uno de los grupos capitalistas en conflicto. Pero cuando se trata de la defensa de los intereses generales de clase de la burguesía frente a los de los trabajadores no hay conflicto alguno. Estas facciones pueden denominarse “izquierda” o “derecha”, “progresistas” o “conservadores”, etc. y dar así la falsa impresión de diferencia y de cambio en su alternancia en el gobierno.
En Estados como España donde existen burguesías periféricas con unos intereses definidos, estas constituyen sus propios partidos políticos que participan en la administración política del Estado en sus respectivos territorios y optan por apoyar a una u otra de las grandes facciones políticas burguesas según convenga a sus intereses económicos específicos.


La burguesía, ya sea directamente, mediante la banca, o a través de los fondos públicos, financia a las distintas facciones políticas que le sirven.


El gobierno del Estado burgués es un órgano de gestión de los intereses de la burguesía, es un verdadero consejo de administración de los monopolios y las multinacionales. Los políticos que sirven a la burguesía desde el gobierno reciben, además de los generosos ingresos oficiales y comisiones durante su mandato, la recompensa a sus servicios mediante su designación como altos ejecutivos con ingresos multimillonarios en las grandes empresas.


La burguesía, ya sea directamente o a través de su Estado controla todos los medios de comunicación de masas, los cuales, debido al desarrollo de las nuevas tecnologías juegan un papel importantísimo en el adoctrinamiento de la población y en hacerle percibir una falsa realidad, conforme a los intereses de clase de la burguesía, que es la que generalmente se acepta.


La religión sigue cumpliendo su misión ideológica de aceptación de la realidad capitalista y de sumisión al poder como lo ha hecho durante siglos, inculcando la ideología de la clase dominante a la población desde la infancia. En España, la Iglesia Católica, además de su carácter de aparato ideológico, es una poderosísima organización política a la que el Estado destina cada año por distintos conceptos alrededor de seiscientos mil millones de pesetas de los fondos públicos.


El sistema educativo cumple su función de transmisión ideológica burguesa, de su visión de la historia y de una realidad social tergiversada según sus intereses. El llamado “fracaso escolar”, que afecta esencialmente a los alumnos de la clase trabajadora, no es algo casual, sino que se trata de una política premeditada de acuerdo con los intereses de clase de la burguesía. Se trata de que los trabajadores tengan una formación básica y técnica suficiente para la producción pero que no accedan a conocimientos y a una cultura general que les de acceso a un conocimiento de la realidad social que les haga cuestionar esta. Por otra parte se trata de que los puestos de dirección en la economía y la administración queden reservados a los hijos de la burguesía.


El ejército es el brazo armado de la burguesía. Defiende sus intereses frente a los trabajadores cuando estos intereses están en peligro. Baste como ejemplos la rebelión militar en 1936 en España, el golpe de estado de Chile en 1973, etc. También defiende los intereses de su burguesía frente a los de otras burguesías u otros pueblos. Ejemplo de esto son las guerras imperialistas de principios y mediados del siglo XX o las invasiones de Irak y Afganistán.


Los cuerpos policiales, el aparato judicial y el sistema penitenciario se encargan de la represión cotidiana de los trabajadores ya sea esta política o sindical y de proteger la propiedad privada de los capitalistas.
El Estado “democrático” burgués es, por lo tanto, una forma de dictadura de la burguesía sobre el proletariado, de una reducida minoría sobre la inmensa mayoría de la sociedad que supone el proletariado y las demás capas populares. En las condiciones del Estado burgués cualesquiera elecciones que este organice no puede tratarse más que de una farsa sin ninguna legitimidad.


Aquellas organizaciones políticas de la socialdemocracia que llaman a este Estado “democracia” o “Estado de Derecho” saben muy bien lo que están haciendo y saben cuál es su función de legitimación de la dictadura burguesa y de contención y manipulación de los trabajadores dentro del aparato del Estado burgués del que forman parte .


La Dictadura del Proletariado.


Esta es la denominación teórica que recibe el sistema político que se corresponde con el Estado socialista y que abarca todo el periodo histórico de la transición del capitalismo al comunismo. Es una dictadura puesto que cualquier Estado es un órgano de opresión de una clase por otra, es decir todo Estado supone una dictadura política de una clase sobre otra u otras clases sociales.


Pero mientras el Estado burgués, bajo cualquiera de sus múltiples formas, es una dictadura de una parte muy minoritaria de la sociedad contra la gran mayoría de esta, la Dictadura del Proletariado es el poder del proletariado y sus aliados, que suponen la inmensa mayoría de la sociedad, sobre una ínfima minoría de parásitos sociales. Es decir, la Dictadura del Proletariado es la más amplia y completa democracia. Más aun, es la única democracia posible, puesto que la democracia no es más que la imposición de la mayoría sobre la minoría.


El proletariado necesita de esa maquinaria especial para el ejercicio de la violencia que es el Estado para llevar a cabo las transformaciones revolucionarias que eliminen la explotación de una parte de la sociedad por otra, y lo necesita para someter por la fuerza a la burguesía y evitar que esta minoría parasitaria vuelva a conquistar el poder y restaurar sus privilegios.


La burguesía jamás aceptará perder sus propiedades y privilegios de forma voluntaria ni pacífica y reaccionará de forma violenta para volver al estatus anterior a la revolución. La historia nos demuestra que no ha habido ni un solo caso en que esto no haya sido así.


Los intelectuales y dirigentes oportunistas, conocidos como socialdemócratas, reformistas o revisionistas y que sirven a la burguesía y forman parte de ella, son perfectamente conscientes de todo esto y es precisamente por ello por lo que lo primero que desechan de los principios programáticos e ideológicos de sus partidos es el concepto de Dictadura del proletariado.




Pretenden desarmar ideológicamente al proletariado, falseando el marxismo y engañando a una militancia con un bajo nivel de formación ideológica. Este es su gran servicio a la dictadura de la burguesía.


“Marxista sólo es el que hace extensivo el reconocimiento de la lucha de clases al reconocimiento de la dictadura del proletariado. En esto es en lo que estriba la más profunda diferencia entre un marxista y un pequeño (o un gran) burgués adocenado. En esta piedra de toque es en la que hay que contrastar la comprensión y el conocimiento real del marxismo." (Lenin).


Características del Estado Socialista.


El proletariado y sus aliados, al conquistar el poder político, no pueden limitarse a utilizar y poner a su servicio el aparato del Estado de la burguesía. Independientemente de los tiempos y fases, debe destruir el Estado burgués y crear su propio aparato del Estado.


El Estado obrero, la Dictadura del Proletariado, puede adquirir multitud de formas, dependiendo de las circunstancias históricas y sociales en que se desenvuelva la revolución, pero Lenin indicaba algunas características comunes que siguen siendo validas:


§ El Estado Socialista es esencialmente la organización del proletariado armado.


§ Los órganos democráticos de poder deben ser al mismo tiempo legislativos y ejecutivos. Los diputados populares no deben limitarse a elaborar leyes si no que también deben encargarse de que estas se ejecuten.


§ Los diputados electos no deben ser políticos profesionales. Deben seguir en sus puestos de trabajo habituales y mantener la ligazón con los demás trabajadores.


§ Todos los cargos electos deben obedecer el mandato de los electores, rendir cuentas ante estos y pueden ser revocados por ellos en cualquier momento.


§ Los miembros del gobierno a cualquier nivel deben tener un sueldo equivalente al salario medio de un obrero.


§ Deben establecerse los mecanismos necesarios que garanticen el ejercicio real de la democracia y del poder por parte de los trabajadores desde la base.


El Estado proletario, a medida que van desapareciendo las contradicciones y diferencias sociales, irá perdiendo su carácter opresivo e irá predominando en él su aspecto puramente administrativo hasta que, al desaparecer totalmente las clases sociales, el Estado se hará innecesario y se irá extinguiendo hasta desaparecer en la sociedad comunista.

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