18 nov. 2008

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EEUU y sus aliados torturan a los niños detenidos en las prisiones iraquíes


Sherwood Ross

Avergüenza el ceremonial traspaso de poderes presidenciales que está teniendo lugar en EEUU. Bush traspasa los poderes presidenciales pero… quién asume los crímenes nefandos de su presidencia. ¿Asumirá Obama una impunidad que define al mundo como un lugar infame, o se someterá a la jurisdicción del Tribunal Penal Internacional. Según diversos informes publicados, Estados Unidos ha venido deteniendo a miles de menores de edad desde que invadió Iraq en 2003, muchos de los cuales han sufrido torturas y abusos sexuales. Las cifras sobre el número de niños tras las rejas varían. Algunos estiman que llegan hasta 6.000. Aunque son bien conocidos los abusos criminales a que fueron sometidos los hombres prisioneros en Abu Ghraib, los niños y las mujeres detenidos también han sido objeto de torturas y violaciones, según Neil Mackay del Sunday Herald de Glasgow. La prisión de Abu Ghraib está ubicada a unos 32 kilómetros al oeste de Bagdad.


El abogado iraquí Sahar Yasiri, representante de la Federación de Prisioneros y Detenidos Políticos, manifestó en una entrevista [*] que hay más de 400.000 detenidos en Iraq que se encuentran repartidos en 36 prisiones y campos de detención y que el 95% de las 10.000 mujeres presas han sido violadas. Los niños, dijo, “sufren torturas, violaciones y hambre” y desconocen la causa por la que fueron arrestados. Añadió que los niños fueron víctimas de arrestos “indiscriminados” que no “tienen base legal alguna”.

Un antiguo prisionero, Thaar Salman Dawod, en una declaración presencial dijo: “Vi a dos niños desnudos que estaban esposados juntos frente a frente y que un soldado estadounidense les golpeaba mientras un grupo de guardias observaba y tomaba fotos y tres mujeres soldados se mofaban de los prisioneros”.

El periodista de la TV iraquí Suhaib Badr-Addin al-Baz, arrestado mientras filmaba un documental y encerrado en Abu Ghraib durante 74 días, dijo a Mackay que vio allí a “cientos” de niños. Al-Baz dijo que oía llorar a una niña de unos doce años: “Me han desnudado. Me han arrojado agua”. Dijo que escuchaba a diario sus lamentos.

Al-Baz relató también que había un chico de 15 años “al que repetidamente empapaban con mangueras hasta que le dio un colapso”. Amnistía Internacional declaró que los detenidos que habían ido saliendo en libertad informaban que en Abu Ghraib había niños de hasta diez años de edad.

El periodista de la TV alemana Thomas Reutter, del Report Mainz, citó al sargento del ejército estadounidense Samuel Provance diciendo que especialistas en interrogatorios “estuvieron vertiendo agua” sobre un muchacho iraquí de 16 años, llevándole en un coche durante toda una fría noche, “embadurnándole de barro” y mostrándole así a su padre, que estaba también encarcelado. Al parecer, una de las tácticas empleadas por el régimen de Bush persigue obtener confesiones de los adultos arrastrando y mostrándoles frente a ellos a sus hijos sometidos a abusos.

En Los Angeles Times, allá por el 26 de agosto de 2004, se informó que la policía militar de Abu Ghraib “utilizaba perros del ejército para extraños juegos con los que aterraban a los adolescentes haciendo que defecaran y se orinaran encima”.

Y el periodista Seymour Hersh informó en la convención de la Unión para las Libertades Civiles Americanas que había visto videos de muchachos iraquíes sodomizados y que “lo más horrible era la banda sonora con los alaridos de los chicos”.

Jonathan Steele, escribió en el británico The Guardian el pasado 9 de septiembre: “Cientos de niños, algunos de tan sólo nueve años, están detenidos en condiciones atroces en las prisiones de Bagdad, durmiendo a temperaturas asfixiantes en celdas atestadas, sin ventiladores, ni posibilidad de acceder a duchas y sometidos a frecuentes abusos sexuales por parte de los guardias, según informan actuales y antiguos prisioneros”. Omar Ali, de 16 años, dijo a The Guardian que había pasado más de tres años en la prisión para menores de Karj, durmiendo con 75 chicos más en una celda de cinco metros por diez, algunos de ellos sobre el suelo. Omar dijo al periódico que los guardias a menudo se llevaban a los muchachos a una habitación apartada de la prisión y les violaban.

Como potencia ocupante en Iraq, la administración Bush no puede escapar a sus responsabilidades legales por los crímenes de torturas de los encarcelados en Iraq o por las condiciones deplorables de las prisiones en las que están actuando.

Raad Yamal, de 17 años, fue capturado en su casa en Doura por soldados estadounidenses y trasladados al segundo regimiento del ejército iraquí, donde Yamal declaró que le habían colgado con cuerdas del techo y golpeado con cables eléctricos.

El pasado mes de junio, Human Rights Watch cifraba el número de menores detenidos en Iraq en 513. El motivo alegado de esas detenciones: porque representaban “riesgos imperativos a la seguridad”. En total y desde 2003, estima HRW, EEUU ha detenido a 2.400 niños en Iraq, algunos de hasta diez años.

HRW dijo que los niños “son sometidos a interrogatorios, no pueden contactar con abogados y algunas veces son retenidos sin acusaciones hasta más de un año, violando así las propios leyes estadounidenses”. Se dijo que los niños “tenían muy pocas posibilidades de mantener contacto con sus familias”. HRW apeló a EEUU para que “se asegurara que los niños retenidos bajo vigilancia son tratados según su estatus de niños, y se promoviera una rápida revisión judicial y acceso a investigadores independientes”. Según todos los indicios, nada de lo solicitado se ha cumplido.

Clarisa Bencomo, de la División por los Derechos de los Niños de HRW dijo: “La inmensa mayoría de los niños detenidos en Iraq se pudren en las cárceles durante meses bajo vigilancia del ejército estadounidense. EEUU debería facilitar el inmediato acceso de esos niños a abogados y una revisión judicial independiente de las causas de su detención”.

El pasado año, IRIN, el servicio de noticias humanitarias de NNUU, citó a Jalid Rabia de la ONG iraquí Asociación para la Justicia a los Prisioneros (PAJ, por sus siglas en inglés), afirmando: “En las prisiones iraquíes se trata a los niños como si fueran adultos y nuestras investigaciones han demostrado que son sometidos a abusos y torturas”. No se le permitió a IRIN visitar a los niños prisioneros.

Cinco niños de entre 13 y 17 años de edad, detenidos por el ejército de Iraq y que fueron acusados de apoyar a la resistencia, “presentaban señales de torturas en sus cuerpos” tales como “quemaduras de cigarrillos en las piernas”.

Un niño de entre los trece arrestados en Afganistán en 2002, fue mantenido encarcelado en solitario durante más de un año en Bagram y en Guantánamo, obligándole a permanecer en posiciones de stress e impidiéndole dormir. Y Omar Jadr, de 15 años, canadiense, estuvo retenido en Guantánamo durante dos años sin que le fuera permitido contactar con un abogado ni con su familia. Jadr ha estado encarcelado hasta un total de seis años. Según la corriente Catholic Worker, Mohammad Yawad tenía 17 años cuando fue capturado en Afganistán y fue sometido en Gitmo a privación de sueño día y noche durante dos semanas seguidas. Cada tres horas los carceleros le ponían grilletes y le trasladaban a otra celda bajo un programa denominado “viajero frecuente”, obligándole a cambiar de celda 112 veces.

El abogado defensor de Yawad, el mayor de las fuerzas aéreas David J.R. Frakt manifestó que la razón más probable de que las autoridades de Gitmo torturaran al joven (que había intentado suicidarse cinco meses antes) era “por deporte, para darle una lección, quizá por hacer de él un ejemplo para otros”.

Los funcionarios de UNAMI, la Misión de Asistencia de Naciones Unidas para Iraq, declararon que los niños en espera de juicio estaban terriblemente hacinados en la prisión de Tobchi, en Bagdad, que habían sido torturados y sufrido abusos sexuales mientras estaban bajo vigilancia en las instalaciones para adultos antes de su traslado a Tobchi, y que mostraban las señales que lo probaban. Y en la prisión de menores de Karj, los niños tenían ulceras de piel al haberse visto forzados a tumbarse en colchones mojados a temperaturas que superaban los 44º C. durante el día.

El ex Presidente Jimmy Carter escribió en “Our Endangered Values” (Simon&Schuster) que la Cruz Roja, tras visitar seis prisiones estadounidenses en Iraq “se encontró con 107 prisioneros menores de 18 años, algunos de hasta 8 años de edad”. Y el reportero Hersh (que destapó el escándalo de las torturas de Abu Ghraib), informó de que entre 800-900 muchachos pakistaníes de entre 13 a 15 años se encontraban detenidos. El Presidente Carter escribió que la Cruz Roja, Amnistía Internacional y el Pentágono “habían reunido testimonios relevantes de niños torturados, confirmados por los soldados que presenciaron o participaron en los abusos”.

En un intento por ocultar las condiciones en los centros de detención iraquíes, EEUU ha negado la entrada a investigadores de los derechos humanos como AI, HRW y la Federación Internacional de Derechos Humanos, según Ciara Gilmartin, Coordinadora del Programa del Consejo de Seguridad en el Forum de Política Global (GPF, por sus siglas en inglés), una organización que tiene su sede en Nueva York y que lucha por consolidar el derecho internacional.

El GPF pidió que se abrieran las instalaciones de detención iraquíes a los “observadores nacionales e internacionales” y que se establecieran claras responsabilidades para los oficiales y contratistas estadounidenses encargados de las prisiones.

“ El sistema total de abusos debe ser minuciosamente revisado o clausurado”, dijo Gilmartin. “Los dirigentes civiles y el ejército estadounidense no son los únicos cómplices en los abusos y en la ausencia de proceso debido de los detenidos iraquíes. Todos los que guardan silencio frente al gulag iraquí están permitiendo que se perpetúe”.

En 2005, AP informó desde Ginebra que la UNICEF estaba “profundamente preocupada” por los informes de abusos a los niños en las prisiones iraquíes. “Cualquier maltrato, abuso sexual, explotación o tortura de niños detenidos representa una violación del derecho internacional”, dio el portavoz de UNICEF Damián Perronas.

Según un informe publicado por Felicity Arbuthnot el pasado 9 de junio en Global Research, el Representante Especial de NNUU para los Niños en los Conflictos Armados, Radhika Coomarswarmy, dijo que no se permite que los niños contacten con abogados y que podían estar retenidos para obligar a que algún hombre adulto de sus familias se entregara.

HRW declaró en febrero de este año que el plazo medio de detención de los niños era de más de 130 días y que “algunos niños llevaban detenidos más de un año sin acusación ni juicio, violando así el memorandum sobre procedimientos criminales de la Autoridad Provisional de la Coalición. Eso no resulta sorprendente ya que, según David Ender escribió en el número del 27 de octubre en The Nation: “Una de las mayores quejas de los iraquíes es que la inmensa mayoría de los detenidos por EEUU no han sido acusados de crimen alguno”.

Aunque el Presidente Bush dice que lee la Biblia, puede que no hayan calado mucho en él las palabras que Mateo atribuye a Jesús sobre los niños, y por eso merece la pena repetírselas: “Aquel de vosotros que ofendiera a uno de estos pequeños… mejor haría en colgarse una piedra de molino al cuello y ahogarse en el fondo del mar”.

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