3 mar. 2009

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Euskadi: se consumó el pucherazo


por Gabriel Ezkurdia

Hace mucho tiempo que el abismo perceptivo sobre Euskal Herria en el estado español se hace más inmenso gracias a los media “nacionales”. La percepción que existe en el sobre Euskal Herria pasa del desenfoque premeditado a la realidad virtual con total impunidad y desvergüenza. Prevalece el deseo del qué quieren que sea, sobre la realidad que acontece. De ahí que a futuro el desconcierto ante la materialización de los hechos sea luego brutal. Se creen sus propias mentiras.

No hay mejor paradigma que el tratamiento habido sobre las elecciones autonómicas y los criterios utilizados por los “¿expertos?” para explicar los resultados habidos. La noche electoral zappeando entre canales de televisión demuestra que la falta de rigor y deontología periodística y sociológica de los medios estatales es proporcional a su parcialidad y fanático nacionalismo hispanoforme. Eso les lleva a ignorar de entrada los resultados reales, buscando los interesados, abstraerse de los efectos y datos de la ilegalización para recrear los resultados oficiales del “pucherazo”, como legítimos, coherentes y sobre todo plausibles. Decir reiteradamente que “por fin el constitucionalismo vence a los nacionalistas” es proclamar más un deseo que una realidad, ya que los datos demuestran lo contrario, o sea que efectivamente el techo del unionismo no supera ni de lejos el 25% sociológico del total de la población con derecho a voto de la CAPV.

Claro, si obviamos la abstención, los ilegalizados y el desenfoque que provoca la Ley de Territorios Históricos, que otorga un escaño en Araba con 5.000 meros votos, por los casi 80.000 que cuesta en Bizkaia el mismo escaño...evidentemente la mitad de la población es “no nacionalista” y la otra mitad nacionalista, como hasta ahora han proclamada falazmente los líderes unionistas. La realidad oficial que promueven las interpretaciones unionistas son abismalmente divergentes de la realidad práctica. Por eso el PSOE en estas elecciones se ha dado un morrazo espectacular, ya que proyectaba los votos de las estatales últimas a las autonómicas creyéndose su propia realidad virtual.

Vayamos a los datos. La opción mayoritaria en porcentajes es sin duda la abstención: 34,12 % o 659.544 abstencionistas, no superada por ninguna fuerza política. Es por ello que un tercio de los votantes ha optado por deslegitimar con su no voto a las opciones en liza, al procedimiento electoral, o al mismo Sistema. Al margen de los razonamientos sociológicos clásicos que explican toda abstención genérica, toda interpretación correcta que permita una lectura sociológica de los resultados debe tener en cuenta el dato de la abstención a la hora de proyectar la foto sociológica que se derive de los comportamientos electorales, y mal que les pese a los creadores de sudokus electorales, la abstención es una opción más de ciudadanos y ciudadanas que también pagan impuestos, viven y participan de la política. Por lo tanto, hay 650.000 personas en Euskal Herria que no legitiman este modelo de democracia impuesta por la Constitución del 78.

De este modo, y teniendo en cuanta que la abstención no es tipificable ideológicamente ni como abertzale ni como unionista, el 34 % de los votantes, o sea del 65.88% de la sociedad, o lo que es lo mismo, de los 1.116.462 votantes, ha votado por opciones que defienden el derecho de autodeterminación, mientras que las opciones que defienden la unidad de España solo han sumado un 25% del 65.88% de los que han votado, con un pequeño margen de error (voto por correo, opciones testimoniales, blanco...)

Es por ello, que el unionismo político en la CAPV solo recoge el 25% de los apoyos de algo menos que tres cuartos de la población, es decir 482.813 votos sobre 1.776.006 personas con derecho a voto.

Pero al margen de la evidente minoría unionista, hay otros elementos que obvian los ingenieros de los sudokus electorales constitucionalistas: la importancia del “voto de oro”.

Realmente es para escribir un tratado. Que un movimiento político en las condiciones de clandestinidad, persecución, ahogo financiero y criminalización mediática logre superar los 100.000 sufragios nulos, es algo único en el mundo. Un eje que se obvia pero que debe de llevar a la reflexión: es la cuarta fuerza política de estas elecciones, a la que le corresponderían 7 escaños, y que desdibujaría totalmente todo la planificación de pactos unionistas que se articula desde Madrid para “expulsar a los nacionalistas”. Un hito sobre el que realmente, y al margen de la estrategia del “no hay mayor desprecio que no hacer aprecio” del estado, se van a construir, sin duda, y a corto plazo, los mimbres para el cambio político definitivo.

Es el riesgo de hacer política virtual, no se corresponde con la realidad. Eliminar de modo teórico una sustentada realidad sociopolítica para darse de bruces con ella a la primera de cambio, no hace sino evidenciar la mediocridad y la falta de perspectiva del unionismo y su ineludible vocación perdedora.

La realidad está lejos de los deseos de quienes imponen sus parámetros y políticas desde la capital metropolitana del Reino español. Obviar que el PNV ha ganado unas elecciones antidemocráticas e ilegítimas, promocionando un pacto unionista que permite las cuentas del sudoku virtual gracias a la ilegalización de la cuarta fuerza política ( ¡cuarta en estas condiciones!), y vender que es el fin de un ciclo y que el nacionalismo está derrotado, es patético por irreal y una alucinación mediocre a la que solo le quedan dos telediarios.

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