17 ago. 2009

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Barak Obama o el exito de Felipe Gonzalez


La trayectoria de Felipe fue diseñada por la CIA hasta límites tan impensables, que hoy resulta una de las hazañas más admirables de la publicidad mundial, una nueva cima de la inmoralidad política.

Carlos Tena

Si en algo se distinguió la política del ex presidente español Felipe González, fue por un notable y voluntario desdén por la ética en todas sus vertientes, por la honestidad y la justicia, además de por otras actividades de índole policial, en las que no faltaban el espionaje, la vigilancia o el secuestro y asesinato de ciudadanos, en territorio ibérico o en países vecinos, definidas hoy como típicas virtudes cardinales del terrorismo de estado, consentidas, promovidas y financiadas con el dinero de los fondos reservados (miles de millones de las antiguas pesetas provenientes del erario público), que iban a parar a los bolsillos de agentes y sicarios que el PSOE utilizaba, aunque hubieran militado en las mismas cloacas del franquismo.

El Equipo A de González venía a ser como el del presidente colombiano Álvaro Uribe, gloria y prez de los narcotraficantes que en el mundo existen, admirado entre los miembros de la Mafia cubano-americana de Miami, o como el del actual presidente peruano Alán García, tan eficaz delincuente como el anterior, no menos genocida que aquel, íntimo amigo del señor X, cuyas manías le llevaron un día a mantener cerca de su pesebre a personajes de pelaje bien diferente, pero con un sentido del patriotismo y la honradez equiparables a las del rey Juan Carlos de Borbón, que a su vez presentaba a Felipe a sus más dilectos incondicionales, casi todos ellos procesados por estafas, evasión de capitales, falsedad en documentos, usurpación de bienes o diseminación de males. Como si alguien hubiera pronunciado un sortilegio, la mutua simpatía y afecto brotaba de inmediato entre ellos.

La trayectoria de Felipe fue diseñada por la CIA hasta límites tan impensables, que hoy resulta una de las hazañas más admirables de la publicidad mundial, una nueva cima de la inmoralidad política europea, sólo comparable a la venia con la que cuenta Berlusconi, para hacer y deshacer leyes que pudieran afectar a su patrimonio personal y empresarial, sin que diarios como El ABC, El País o el The Washington Post escriban siquiera una línea en contra del nuevo César, pero sí, en cambio, dedicando miles de horas a injuriar a mandatarios que, de haber imitado las medidas de Silvio, hoy estarían ante la Corte Internacional de la Haya, en la que jamás se procesará a recordmens del genocidio, como José María Aznar o Javier Solana, responsables de la muerte violenta de miles de inocentes, jóvenes, adultos, niños, mujeres y ancianos de más de treinta nacionalidades.

El ex secretario general de PSOEZ, Felipe González, no tuvo pudor alguno en entregar España entera, y a sus mejores asesinos a sueldo, al servicio de la CIA. Como el espantapájaros que el latifundista ordena colocar en sus fincas, para evitar que las aves pudieran robarle algún alimento, la omnipotente agencia criminal asentaba sus posaderas de forma chulesca en suelo español, colocando a Felipe para impedir que los verdaderos demócratas despojaran de su careta al sevillano, que urdía con el monarca borbónico la construcción de un muro ideológico, tan sombrío como el que se erigió en 1939, y que jamás ha sido derribado por los sucesivos gobiernos democráticos que el pueblo español ha padecido desde 1977, por si no hubiera bastado con lo anterior.

La CIA operaba en España desde 1952, desarrollando todo tipo de actividades de vigilancia, aunque no contando con las simpatías de todos los miembros del gobierno de la dictadura (cuando Franco delinquía en plena lucidez y con absoluta libertad), pero logró la cumbre de su impunidad con la llegada al poder del abogado González Márquez. Los equipos del letrado, ya mandatario babeante ante el ahijado de Franco, se pusieron a la órdenes de la agencia norteamericana, aunque hubiera que suprimir de un plumazo las libertades formales de la ciudadanía, o de fabricar, con la complicidad de las más altas instancias políticas y judiciales (o sea, las más bajas moralmente hablando), un risible intento de golpe de estado, utilizando a varios cómicos en paro, como el Teniente Coronel Tejero, y dos generales, Armada y Milans del Bosch, dotados de una perspicacia tan admirable como la que desplegaron en sus correrías los agentes Mortadelo y Filemón, hoy modelo a imitar, aunque con menor gracejo, por genios de la estrategia como Rubalcaba, Patxi López o Rudolf Ares, aunque todavía alguien pudiera dudarlo. Frases como “El comando de ETA que ha atentado en Mallorca, o está en la isla aún, o ha huido”, no pueden ser tomadas como una simple anécdota. La verdad incontestable que encierra el aserto es hoy analizada en la misma CIA, enviada al propio Obama, que ha mostrado ya su admiración por la capacidad deductiva del ministro español de Interior.

Leire Pajín, como destacada militante del PSOE, ha propuesto con toda seriedad, en el seno del partido, que a Barak Obama le sea concedido el título de Protosocialista de Honor, al haber demostrado, en solo siete meses, que la verdadera política norteamericana es la misma que Felipe González desarrolló en España desde 1982, que se resumen en seis apartados:

1.- Creación de cuerpos armados de inseguridad ciudadana, acompañada de sonrisas de comprensión frente a los golpes de estado.

2.- Aceleración inmediata de la Doctrina Negroponte en América Latina (que en Europa se conoció como Hipótesis Solana)

3.- Apoyo y construcción de mercados de armas en todo el continente

4.- Protección a los narcotraficantes fieles al liberalismo, como Álvaro Uribe o Alán García

5.- Imposición Mediática de Monumental Lies and Rumors sobre mandatarios leales a la democracia participativa, y

6.- Continuación de las leyes de bloqueo mental a la población; todo ello a la manera Gonsales (en USA nominada como Beast Education for Nulls and Liers Actors or Democratic Efforts of Nirvana, más popularmente conocida como BENLADEN) y cierta atractiva oratoria, así como una eficaz e inmediata creación del GAL BARAK, cuerpo diplomático formado en las técnicas de George W. Bush (cuyos miembros son seguidores entusiastas de Felipe), destinado a la desaparición de ciudadanos de cualquier nacionalidad, sobre todo vasca, opuestos a las explicaciones sobre cómo desapareció la democracia y quién originó la crisis económica, moral, social y jurídica que padece el primer mundo.

Felipe González puede estar orgulloso. Su ejemplo, su simpatía invisible, su aún no demostrada inteligencia, su palpable apoyo a la corrupción de todo pelaje, su imposible inocencia ante el terrorismo de Estado, han sido remedadas con un éxito absoluto en esta trasnochada Operación Triunfo, que ha colocado a Obama en la Casa Blanca, a Zelaya en el exilio, a Micheletti en los altares de Uribe, a Hillary Clinton tratando de que el presidente legítimo de Honduras no regrese jamás a su patria. Puede sonreir comprensivamente ante los seguidores de Hitler y Franco, Pinochet y Videla, Batista y Obiang, que con la bula en la mano y la pistola en la otra, anhelan fumigar a los demócratas. Posará ante la Mafia de Miami al lado de fans de la dictadura universal, como Esperanza Aguirre; podrá fumarseun buen Cohiba junto a criminales como Armando Valladares o Carlos Alberto Montaner, agasajados por la Camorra empresarial española o poner los ojos en blanco cuando se le pregunta por el policía conocido como Billy el Niño, al servicio de los diversos gobiernos del PSOE, hoy libre del delito de torturas y asesinato.

Mientras tanto, los demócratas siguen esperando nuevos Chávez, Correas, Evos Morales, o Fideles Castro, señalando a los usurpadores con el dedo, con el gesto irónico dibujado en los labios, y afirmando: Obama es la consecuencia mediática más falsa, más esperpéntica, más publicitaria y más inútil del liberalismo, en su viaje inapelable hacia el fascismo universal.

1 comentario:

adolphe joseph dijo...

Felipe Gonzalez es un crapula español, procedente de falange(partido único fascista español durante años)........A felipe gonzalez, el del Gal, cualquier cosa con la que se le relacione le prestigia. Yo no creo que le apoyara ni la Cía. A ese le apoyaron lo peor de fascismo nacional-falangista (bastante antiamericanos, por cierto), la "sarna española del 5 centenario 1992" y el nazismo internacional a veces disfrazado de socialdemocracia. ESE AL BASURERO DE LA HISTORIA de criminales y ladrones, junto a Carlos Andrés Perez y demás porquería "HISPANA"..........