21 feb. 2010

Image and video hosting by TinyPic
Democracia cubana y a la española

Carlos Tena

Ahora que terminaron de reunirse sendas delegaciones de los gobiernos de Cuba y España, para tratar temas como el cumplimiento de los derechos humanos, y señalando, aunque me cueste ser centro de la ira de los super revolucionarios (Fidel dixit), la buena disposición y talante del ministro Moratinos (comparado con anteriores cancilleres), para derribar la humillante “postura común” de la CE con el sistema político que rige en la isla desde 1959, creo que estoy en mi derecho periodístico de aportar otra postura: la comun…ista, a tan manipulado asunto, toda vez que los llamados campeones de la democracia primermundista (léase dictadura del empresariado), incumplen decenas de esos derechos elementales, para dejar sentado que el primer mundo debe considerar, como primordial e imprescindible, que un negociante sin escrúpulos como Bill Gates o Gerardo Díaz Ferrán (que preside en España la CEOE), puedan obtener el máximo beneficio económico con un mínimo esfuerzo y un elevado tanto por ciento de tropelías, incumplimientos de la legalidad laboral, presunta estafa y elusión de responsabilidades.

Y si no, que dejen hablar a las decenas de empleados de la compañía Air Comet y a los no menos afectados viajeros, a quienes Ferrán dejó, como regalo navideño, el paro a los primeros y un viaje frustrado a los segundos.

Por tanto, considero normal que un personaje de esa catadura siga al frente de tal organismo, al que un mote como Confederación Corleone le vendría pequeño. Tal vez Círculo Aznarista, Franco Enterprise, Bush Sociedad Ilimitada, o Solana Trust, fueran más aproximado a la realidad. También valdría, aunque es más complicado, Sociedad Borbónica de Bienes Inmerecidos.

La democracia española está presidida, desde hace más de 33 años, por el sucesor del dictador, asesino y genocida, General Francisco Franco Bahamonde. El actual jefe del estado jamás se ha solidarizado con los familiares de los cientos de miles de víctimas del llamado Alzamiento (rebelión militar contra la legalidad vigente en 1936), que aún sigue enraizado en lo más profundo de la sociedad española, alentado por la pusilanimidad del PSOE para con el neo franquismo que inunda las calles del país, y el silencio cómplice del PP, colectivo de nostálgicos del régimen anterior, defensores de la pena de muerte, la cadena perpetua y el aborto… en Londres.

Hoy en España resulta casi un delito confesarse antifranquista o antifascista, habida cuenta de que las manifestaciones que se organizan contra el totalitarismo imperante en el primer mundo, son prohibidas de forma habitual, o cuando se consienten, quienes acuden al llamamiento acaban siendo apaleados por los cuerpos policiales, que cumplen aguerridamente las órdenes de un ministro que se niega a admitir la libertad de expresión, o a investigar los cientos de casos de malos tratos y tortura que acaecidos en comisarías, cuartelillos y cárceles, así como el incumplimiento continuado de los mínimos principios humanitarios que deben otorgarse a los allegados de aquellos presos, políticos y comunes, que sufren, además, todo tipo de vejaciones en centros similares a los que existen en Colombia, Perú, México, Honduras, El Salvador, Marruecos, Panamá, etc. Aquello de la readaptación social, base de una Ley Penitenciaria que se precie de democrática, o el habeas corpus, se los pasan Rubalcaba y Caamaño por debajo de los orígenes, a menos, eso sí, que el condenado fuere miembro de los cuerpos de Seguridad del Estado, o bailarín a lo Farruquito.

Para colmo, quienes manipulan el dolor de los familiares de la llamada Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), jamás tuvieron la gallardía de solidarizarse con las del franquismo, millón de veces más violento, lo que resulta chocante en extremo, porque colocan el dolor de quienes han sufrido los atentados de la organización armada ETA, por encima del padecido, durante más de cuatro décadas, por el ejército rebelde de Franco, la Policía Nacional, la Guardia Civil, Fuerza Nueva, Falange Española, e incluso los Tribunales de Justicia, entre los que los de Orden Público (hoy Audiencia Nacional) y Supremo, resultan los más crueles y esperpénticos a la hora de procesar y condenar a un sinnúmero de personas, a las que se intenta relacionar con delitos de apología del terrorismo, aplicando algo tan ilegal como la simple sospecha o, lo que resulta aún más aberrante, la convicción personal de un juez.

O que en 2010, el Tribunal Supremo amenace a quien está interesado en perseguir los delitos que se cometieron bajo la dictadura franquista; lo que no deja de ser la mayor afrenta para una verdadera democracia, e indica a las claras la catadura profesional y moral de quienes así obran. Resulta por tanto, que más de 70 años después de cometido el genocidio franquista, la sociedad española sigue partida en dos, aunque sólo una de ellas detenta las leyes, el dinero, las armas y el poder. Es la demostración palpable del fracaso rotundo de una transición inmunda.

La Madre Patria del Borbón aparece así arruinada en todos los terrenos: cultural, laboral, económico y político, destacándose internacionalmente por su desprecio por la ética, la honestidad y la inteligencia, por sus niveles en el consumo de drogas, el triunfo de Gassols en el básquet yanqui, la violencia doméstica, el maltrato y la tortura, el racismo, clasismo e intolerancia, la posibilidad de un Oscar para Penélope Cruz, la corrupción generalizada, intervención de la Iglesia en asuntos que no le competen, la manipulación mediática, la consagración de Belén Esteban como ejemplo para los jóvenes, el monopolio periodístico, la indiferencia social ante el envío de mercenarios (que dicen soldados) a defender los intereses energéticos (gas y petróleo) de las multinacionales, en zonas tan cercanas como Afganistán, o la persecución de inmigrantes, el mutis colectivo intelectual y/o artístico, absolutamente insensible ante tal escenario, y en definitiva un panorama con indudable aroma católico, apostólico y norteamericano. Y todo ello se quiere ocultar, rastrera e infantilmente, montando ceremonias tan esperpénticas como la del funeral de un soldado de nacionalidad colombiana, que cobraba como asalariado del ejército español, lamentablemente muerto en un ataque de la resistencia afgana, con una pompa y boato rebosantes de hipocresía y caras de circunstancia, para hacer de él un héroe por 24 horas, con la misma y lamentable parafernalia de aquel programa que fue “Reina por un día”. Ay, Carme Chacón, quina vergonya aliena i pena em produixes…

Como guinda de tan apestoso pastel anda rebuznando por ahí el socio de Tooonyy Blaaair, el despreciable José Mª Aznar, ciudadano que debería ser procesado ante el Tribunal de la Haya (junto a su amigo Javier Solana) por crímenes contra la Humanidad, paseando su miseria y su indudable parte de culpa en el atentado de Atocha, mientras esgrime su única arma inteligible, el dedo corazón de su pezuña izquierda (hecho anatómicamente milagroso), como argumento ante quienes, con todo derecho y razón, le llamaban ASESINO en la Universidad de Oviedo. Bravo, por esos jóvenes, y que cunda el ejemplo donde quiera que aparezca el tipo.

Pero, oh, cielos, olvidaba la portentosa aparición de su Majestad: La solución a todos los problemas de España la tiene él, cómo no, el Rey, que parece ser acostumbra en horas intempestivas a telefonear a varios videntes, sistema Rapel, antes de reclamar un pacto de estado, mientras su querida Sofía sigue en otro teléfono, ocupada en saber cómo le va a los griegos, para consolar más tarde a su esposo romano, o sea a Juan Carlos. Uf… Paso página.

La democracia cubana está presidida por el Comandante Raúl Castro Ruz, desde el 31 de Julio de 2006, quien junto a su inolvidable esposa Vilma Espín, también guerrillera, lucharon con Fidel en el heroico grupo de combatientes que bajó de Sierra Maestra, para terminar el 1º de enero de 1959 con el saqueo y los crímenes del dictador Fulgencio Batista, delincuente aplaudido, apoyado y financiado por los elementos más reaccionarios del fascismo norteamericano, que es lo mismo que decir, de la CIA, el FBI y numerosas organizaciones bancarias del llamado primer mundo, silenciando todas ellas el papel fundamental que jugaba (y aún juega) en el bloqueo e intento de derribo de la Revolución, la nunca investigada Mafia cubano-americana de la droga (a su vez financiada por el presidente colombiano Álvaro Uribe), que presiden individuos que desde los canales de TV en Miami, se dedican a promover, defender y justificar el terrorismo en todas sus formas contra la Mayor de las Antillas.

Las comisiones internacionales que han acudido y acuden periódicamente a la isla, para monitorizar el cumplimiento de los derechos humanos, han destacado con tibieza la ausencia de partidos políticos en el sistema cubano, la existencia unas decenas de ciudadanos a quienes en el primer mundo se bautiza como disidentes, que no son otra cosa que simples mercenarios bien remunerados desde organizaciones parafascistas, pero constatando que toda la población reclusa goza de todas aquellas prerrogativas que se niegan a los prisioneros españoles; igualmente comprueban que se autorizan las manifestaciones contrarrevolucionarias de las llamadas Damas de Blanco y otras similares, destacando que no se haya producido ni una sóla carga policial contra la ciudadanía que las integra, señalando de esta forma el dato insólito de que el ejercicio de la violencia indiscriminada por parte las Fuerzas de Seguridad es inexistente (es decir, lo contrario que en España), que la paz social es tangible, que la sanidad es ejemplar, como la educación, y que el descontento popular suele detenerse en la ausencia de determinados bienes de consumo, lógica consecuencia de más de 50 años del embargo comercial impuesto por su vecino EEUU, que además proclama y dicta sus leyes extraterritorialmente, en flagrante violación del articulado más elemental en el comercio internacional.

La Revolución cubana sólo envió a sus voluntarios para luchar contra el apartheid en África y por la liberación de Angola, pero también ha cubierto el mundo de médicos, maestros, enfermeras, técnicos, artistas, es decir de personas para proteger la salud, para terminar con el analfabetismo y promover la cultura, sin que los medios de comunicación occidentales (como ahora en Haití, salvo las excepciones que ya sabemos), hayan destacado un hecho tan conmovedor, inusual y desinteresado. A Juan Luis Cebrián y a su hija (en la jefatura de programas de TVE), les parece más emocionante y solidaria la imagen de un marine yanqui protegiendo un supermercado, para evitar que roben un paquete de leche.

Cuba sigue siendo una heroica nación donde la democracia adquiere su significado más auténtico, un país que ha sabido dotarse de una sociedad pacífica, culta, alegre, sana y bullanguera, que sufre con estoicismo y esperanza los problemas inherentes a un bloqueo condenado más de diecisiete veces por la práctica totalidad de las naciones representadas en Naciones Unidas, pero que los gobiernos de USA (Obama incluido) no han querido siquiera aliviar a lo largo de más de medio siglo, y sometida, desde fuera y desde dentro, a una manipulación mediática (Prisa, RTVE, A-3, Tele-5 Tele-Madrid, Libertad (¡?¡) Digital, El Mundo, etc.) que nunca, en los anales del periodismo, se aplicó contra regímenes como los de Pinochet, Stroessner, Videla, Duvalier, la monarquía marroquí, o el que pervive en Israel desde donde se ordena el asesinato indiscriminado de la población palestina, o la detención de periodistas y miembros de organizaciones pacifistas, ya fueren ingleses, franceses o catalanes.

Esa estrategia condenada al fracaso, tan pertinaz como estúpida e inhumana, obedece únicamente a un hecho insólito, hasta 1959. La Revolución cubana puso en ridículo a la democracia representativa, optando por un sistema mil veces más participativo, justo y solidario, culto y sano.

Como demócrata convencido, reniego diariamente de esta tragicomedia llamada la España democrática, permaneciendo anclado en la certeza de que ese poder de la sociedad sólo lo he comprobado, disfrutado y palpado durante mis casi 6 años de trabajo en Cuba, recordando aquello que un día sentenciara el poeta onubense Juan Ramón Jiménez: Lo querían matar los iguales porque era distinto.

No hay comentarios: