16 oct. 2012

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Último discurso de Stalin ante el XIX Congreso del PCUS, 60 años atrás

Extraído de Pravda. Traducción Ariel Morada.

¡Adelante hacia el comunismo!

Hace exactamente 60 años atrás, un 14 de octubre de 1952, Iosif Vissarionovich Stalin con su cotidiana y humilde chaqueta, sin medallas, ni preciosos charreteros ni ojales del generalísimo, con una sola estrella de Héroe del Trabajo Socialista en el pecho subió al podio en el XIX Congreso del PCUS y dio su último discurso político. Para vivir y liderar el gran país de los Soviets tenía menos de cinco meses…

¡Camaradas!

Permitidme expresar el agradecimiento de nuestro Congreso a todos los partidos hermanos y grupos, cuyos representantes  honran nuestro Congreso con su presencia o bien que envían al Congreso discursos de bienvenida, para los saludos amistosos, deseos de éxito, por la confianza.

Esta confianza es especialmente valiosa para nosotros, lo que significa una disposición a apoyar nuestro Partido en su lucha por un futuro luminoso de los pueblos, en su lucha contra la guerra, en su lucha por la paz.

Sería un error pensar que nuestro partido, convertido en una fuerza poderosa, ya no precisa más de ayuda. Esto es incorrecto. Nuestro partido y nuestro país siempre han necesitado y necesitarán la confianza, la simpatía y el apoyo de los pueblos hermanos en el extranjero.

La peculiaridad de este apoyo es que cualquier apoyo a los esfuerzos de paz de nuestro partido por parte de cualquier partido hermano también significa un apoyo a su propio pueblo en su lucha por la paz. Cuando los trabajadores británicos en 1918-1919, durante el ataque armado de la burguesía británica contra la Unión Soviética, organizaron la lucha en contra de la guerra bajo el lema "Manos fuera de Rusia", lo que fue un apoyo, apoyo principalmente a la lucha de su pueblo por la paz y luego también un apoyo a la Unión Soviética. Cuando el camarada Thorez o el camarada Togliatti declaran que sus pueblos no lucharán contra los pueblos de la Unión Soviética, lo que significa un apoyo sobretodo de los obreros y campesinos de Francia e Italia luchadores por la paz, y después representa un apoyo a los esfuerzos de paz de la Unión Soviética. 

Esta característica del apoyo mutuo se explica por el hecho  de que los intereses de nuestro partido no sólo no están en conflicto, sino que al revés, se funden con los intereses de las naciones amantes de la paz. En lo que respecta a la Unión Soviética, sus intereses son inseparables del todo de la causa de la paz mundial.

Está claro que nuestro partido no puede quedar en deuda con los partidos hermanos y ella, a su vez, debe apoyarlos a ellos y a sus pueblos en su lucha por la liberación, en su lucha por la preservación de la paz. Como es conocido, ella precisamente así y actúa. Después de la toma del poder por nuestro partido en 1917, y después de que el partido tomó medidas reales para eliminar el capitalismo y la opresión terrateniente, los representantes de los partidos hermanos, admirando la valentía y el éxito de nuestro partido, le concedieron el título de "Brigada de choque" del movimiento obrero revolucionario mundial. Con esto reflejaron la esperanza de que el éxito de la "brigada de choque" facilite la situación de los pueblos que languidecen bajo el yugo del capitalismo. Creo que nuestro partido logró satisfacer estas esperanzas, sobre todo durante la Segunda Guerra Mundial, cuando la Unión Soviética aplastando a la tiranía fascista alemana y japonesa, liberó a los pueblos de Europa y Asia de la amenaza de la esclavitud fascista.
 
Por supuesto, fue muy difícil hacer cumplir este papel honorable, mientras que la "Brigada de choque" fue la única y mientras que tenía que cumplir este papel de liderazgo casi en solitario. Pero lo era. Ahora estamos en otra cuestión completamente diferente. Ahora que desde China y Corea hasta Checoslovaquia y Hungría aparecieron las nuevas "brigadas de choque" como países democrático-populares, ahora a nuestro partido le resulta más fácil luchar, e incluso el trabajo se ha convertido en más divertido.

Cabe destacar una mención especial a aquellos partidos comunistas, democráticos o obrero-campesinos, los cuales aún no han llegado al poder y los cuales aún siguen trabajando bajo el yugo de las draconianas leyes burguesas. Ellos, por supuesto, lo tienen más difícil para trabajar. Sin embargo, no les es tan difícil trabajar como nos lo fue a nosotros, comunistas rusos, en la época zarista, cuando el menor movimiento hacia delante era declarado como delito gravísimo. Sin embargo, los comunistas rusos resistieron, no se amedrentaron ante las dificultades y alcanzaron la victoria. Lo mismo ocurrirá con estos partidos.

¿Por qué de todas formas no será tan difícil trabajar a estos partidos en comparación con los comunistas rusos de la época zarista?

Porque, en primer lugar, tienen ante sus ojos aquellos ejemplos de lucha y éxitos, que están disponibles tanto en la Unión Soviética como en los países de las democracias populares. En consecuencia, pueden aprender de los errores y aciertos de estos países con el fin de facilitar su labor.

Porque, en segundo lugar, que la propia burguesía - el principal enemigo del movimiento de liberación - se ha convertido en otra, ha dado un serio cambio, se ha vuelto más reaccionaria, ha perdido el contacto con el pueblo y por eso se ha debilitado a sí misma. Es evidente que esta circunstancia debe facilitar el trabajo de los partidos revolucionarios y democráticos.

Antes la burguesía se permitía a sí misma ser liberal, defendiendo las libertades democrático-burguesas y por tanto, aumentando su popularidad entre el pueblo. Ahora del liberalismo no ha quedado ni huella. Ya no existe más así llamadas libertades personales, las libertades personales sólo son reconocidas a aquellos que poseen capital, y todos los demás ciudadanos son considerados como cruda materia prima humana sólo adecuada para la explotación. Rompieron el principio de la igualdad del hombre y de las naciones, el cual es reemplazado por el principio de plenos derechos para la minoría explotadora y la falta de derechos para la mayoría explotada de los ciudadanos. La bandera de las libertades democrático-burguesas es arrojada por la borda. Yo creo que os tocará a vosotros levantar esta bandera, a los representantes de los partidos comunistas y demócratas, y llevarlo adelante, si es que quieren reunir alrededor de sí mismos a la mayoría del pueblo. No hay nadie más que pueda levantarlo.

Antes la burguesía era considerada el jefe de la nación, ella defendía los derechos y la independencia de la nación poniéndolos "por encima de todo".

Ahora ya no ha quedado ni rastro del "principio nacional". Ahora la burguesía vende los derechos y la independencia de la nación por dólares. La bandera de la independencia nacional y la soberanía nacional ha sido arrojada por la borda. No hay duda de que esta bandera la tendrán que levantar ustedes, los representantes de los partidos comunistas y demócratas, y llevarlo adelante, si es que quieren ser patriotas de su país, si quieren ser una fuerza dirigente de su nación. Nadie más la puede levantar.
Así resulta la cuestión en la actualidad.

Se entiende, que todos estos factores deben facilitar el trabajo de los partidos comunistas y democráticos que aún no han llegado al poder.

Por lo tanto, hay muchas razones para esperar que el éxito y la victoria de los partidos hermanos en los países donde domina el capital. 
 
¡Vivan nuestros partidos hermanos!>

¡Que vivan y prosperen los líderes de los partidos hermanos!

¡Viva la paz entre los pueblos!

¡Abajo los belicistas!


«Pravda», 15 de octubre de 1952.
Fuente: «Sovetskaya Rossiya» Nº 114 (13767), 13 de octubre de 2012

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