11 ene. 2013

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Las acusaciones de Kruschev contra Stalin son falsas

La publicación brasileña A Verdade entrevistó por e-mail a Grover Furr, profesor de la Universidad de Montclair (Nueva Jersey, EE.UU.) y autor del libro Antistalinskaia Podlost ("La infamia antiestalinista"), lanzado recientemente en Moscú. 

Grover Furr es Doctor en Literatura Comparada (medieval) por la Universidad de Princeton, y, desde 1970, enseña en la Universidad de Montclair, siendo responsable de los cursos de Guerra de Vietnam y Literatura de Protesta Social, entre otros. Sus principales áreas de investigación son el marxismo, la historia de la URSS y del movimiento comunista internacional, así como los movimientos políticos y sociales. En esta entrevista, el profesor Furr habla de su investigación y afirma que “60 de 61 acusaciones que el primer ministro Nikita Kruschev hizo contra Stalin son comprobadamente falsas”.

Os ofrecemos la entrevista traducida al castellano:

 

A Verdade– Recientemente, un gran número de libros han sido publicados atacando a la persona y la obra de Josef Stalin. ¿Cómo nos explicaría el crecimiento de ese antiestalinismo tanto en los EE.UU. como en el resto del mundo?

Grover Furr– Desde el fin de la década de 1920, Stalin viene siendo el mayor objetivo del anticomunismo ideológico y académico. León Trotsky atacaba a Stalin para justificar su propia incapacidad de ganarse a las masas trabajadoras de la URSS. La verdadera causa de la derrota de Trotsky es que su interpretación del marxismo –un tipo de determinismo económico extremado– predecía que la revolución estaba condenada al fracaso a no ser que fuese seguida por otras revoluciones en los países industrialmente avanzados. Mas la dirección del Partido prefirió el plan de Stalin para primero construir el socialismo en un solo país.

Las ideas de Trotsky tuvieron (y todavía tienen) una gran influencia sobre todos aquellos declaradamente capitalistas y anticomunistas. Los historiadores trotskistas son muy bien acogidos por los historiadores capitalistas. Pierre Broué y Vadim Rogovin, los más eminentes historiadores trotskistas de las últimas décadas, ya fueron alabados y aun son frecuentemente citados por historiadores abiertamente reaccionarios.

Muchos en la dirección del Partido en 1930 combatieron a Stalin cuando este luchaba por la democracia interna en el Partido y, especialmente, por elecciones democráticas para los soviets. Las grandes conspiraciones de la década de 1930 revelaron la existencia de una amplia corriente de oposición a las políticas asociadas a Stalin. Esas conspiraciones, de hecho, existían: los opositores realmente estaban intentando derrumbar el partido soviético y asesinar a la dirección del gobierno, o tomar el poder liderando una revuelta en la retaguardia, en colaboración con alemanes y japoneses.

Nikolai Yezhov, líder de la NKVD (o Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos), tenía su propia conspiración derechista, incluyendo colaboración con Alemania y Japón. Mirando por sus propios fines; ejecutó a centenas de miles de ciudadanos soviéticos completamente inocentes para minar la confianza y la lealtad al gobierno soviético.

Cuando muere Stalin, Kruschev y muchos líderes del Partido vieron que podrían cargar la culpa por esas grandes represiones a Stalin. Estos mismos también inventaron muchas otras mentiras descaradas sobre Stalin, Lavrenti Beria y personas próximas a éstos dos. Cuando, mucho más tarde, en 1985, Mikhail Gorbachev asumió el poder, éste también percibió que sus “reformas” capitalistas –o distanciamiento del socialismo en dirección a relaciones capitalistas de mercado– podrían ser justificadas si su campaña anticomunista fuese descrita como una tentativa de “corregir los crímenes de Stalin”.

Esas mentiras e historias de horror permanecen como la principal forma de propaganda anticomunista, hoy, en el mundo. La tendencia es que éstas se intensifiquen, pues los capitalistas están disminuyendo los salarios y retirando beneficios sociales de los trabajadores, caminando en dirección a un exacerbado nazionalismo, al racismo y a la guerra.

A Verdade– ¿Qué le llevó a interesarse por la historia de la URSS?

Grover Furr– Cuando estaba en la facultad, de 1965 a 1969, participaba en protestas contra la guerra de los EE.UU. en Vietnam. Un día, alguien me dice que los comunistas vietnamitas no podrían ser “personas legales” porque eran todos “estalinistas”, y “Stalin había matado millones de personas inocentes”. Eso se me grabó en la cabeza. Fue probablemente por eso que, a principios de la década de 1970, leí la primera edición del libro El Gran Terror, de Robert Conquest. ¡Quedé impresionado cuando lo leí! Yo ya tenía un cierto dominio de ruso y podía leer en este idioma, pues ya venía estudiando literatura rusa desde la Secundaria.

Entonces examiné el libro de Robert Conquest con mucho cuidado. Aparentemente nadie había hecho eso aún. Descubrí, entonces, que Conquest fue deshonesto en el uso de sus fuentes. Sus notas de rodapié no daban soporte a ninguna de sus conclusiones “anti-Stalin”. Básicamente hizo uso de cualquier fuente que fuese hostil a Stalin, independientemente de si era confiable o no. Decidí, entonces, escribir alguna cosa sobre el “gran terror”. Se demoró una larga temporada, pero finalmente fue publicado en 1988. Durante este tiempo estudié las investigaciones que estaban siendo hechas por nuevos historiadores de la URSS, entre los cuales se encontraban Arch Getty, Robert Thurston y otros tantos.

A Verdade– Su libro Antistalinskaia Podlost (“La Infamia Antiestalinista”) fue recientemente publicado en Moscú. Cuéntenos un poco sobre él.

Grover Furr– Hace aproximadamente una década busqué sabiendo la gran cantidad de documentos que estaban siendo revelados de los antiguos archivos secretos soviéticos, y comencé a estudiarlos. Leí en algún lugar que una o dos de las declaraciones de Kruschev en su famoso “discurso secreto” de 1956, fueron identificadas como falsas de principio a fin. De ahí, pensé que podría hacer algunas investigaciones y escribir un artículo apuntando algunos errores de su pronunciamiento en la “sesion secreta”. ¡Nunca esperé descubrir que todo lo que Kruschev dice –60 de 61 acusaciones que hizo contra Stalin y Beria– eran comprobadamente falsas (no pude encontrar nada que comprobase la 61ª)! Percibí que este este tipo callaba todo, una vez que prácticamente toda la “historia” anticomunista desde 1956 se basaba o en Kruschev o en escritores de su época. Verifiqué que la historia soviética del período de Stalin que todos aprendemos era completamente falsa. No es apenas “un error aquí y otro allí”, es fundamentalmente un fraude gigantesco, ¡el mayor fraude histórico del siglo!

Y mis agradecimientos al colega de Moscú Vladimir Bobrov, que fue el primero que me mostró esos documentos, me dio inestimables consejos, varias veces, e hizo un excelente trabajo de traducción de todo el libro. Sin el dedicado trabajo de Vladimir, nada de eso habría sucedido.

A Verdade– En sus investigaciones tuvo acceso directo a archivos soviéticos abiertos recientemente. ¿Esos documentos revelan sobre los "millones de muertos" durante el socialismo, específicamente en el período de Stalin?

Grover Furr– Considerando que mueren personas a cada instante, yo supongo que usted habla de muertes "excedentes". Rusia y Ucrania siempre experimentaron hambrunas cada tres o cuatro años. La hambruna de 1932-1933 ocurrió durante la colectivización. Sin duda, un número mayor de personas murió de las que moría habitualmente. Asimismo, muchas más personas morirían en sucesivas hambrunas –cada tres, cuatro años, indefinidamente, en el futuro– si no se hubiese llevado a cabo la colectivización. La colectivización significó que la hambruna de 1932-1933 fue la última, con excepción de la grave hambruna de 1946-1947, que fue mucho peor, aunque ésta fue causada por las consecuencias de la guerra.

Y, como mencioné anteriormente, Nikolai Yezhov mató deliberadamente a millares de personas inocentes. Es interesante considerar lo que podría haber sucedido si la URSS no hubiese colectivizado la agricultura y no hubiese acelerado su programa de industrialización, y si las conspiraciones de la oposición en los años 30 no hubiesen sido sofocadas.

Si la URSS no hubiese llevado a cabo la colectivización, los nazis y los japoneses la habrían conquistado. Si el gobierno de Stalin no hubiese contenido las conspiraciones derechistas, trotskistas, nacionalistas y militares, los japoneses y los alemanes habrían conquistado el país. En cualquiera de estos casos, las víctimas entre los ciudadanos soviéticos habrían sido mucho, mucho más numerosas que los 28 millones de muertos en la guerra. Los nazis habrían matado a muchos más eslavos o judíos de los que mataron. Con los recursos, y tal vez hasta con los ejércitos de la URSS de su lado, los nazis habrían sido bastante más fuertes contra Inglaterra, Francia y los EE.UU. Con los recursos soviéticos y el petróleo de Sajalín, los japoneses habrían matado a muchos, muchos más americanos.

El hecho es que la URSS, dirigida por Stalin, salvó al mundo del fascismo no solo una vez, durante la guerra, sino tres veces más: por la colectivización; por el desbaratamiento de las oposiciones derechista-trotskista-militares y también en la guerra. ¿Cuántos millones vale eso?

A Verdade– Algunos autores vienen intentando encontrar semejanzas entre Stalin y Hitler, y algunos hasta llegan a afirmar que el supuesto "estalinismo" fue “peor” que el nazismo. ¿Existía realmente alguna conexión entre Stalin y Hitler?

Grover Furr–  Los anticomunistas y los procapitalistas no discuten la lucha de clases ni la explotación. De hecho, o fingen que esas cosas no existen o afirman que no son importantes. Pero la lucha de clases causada por la explotación es el motor de la historia. Entonces, omitir eso significa falsificar a historia. Hitler era un capitalista, un anticomunista autoritario de tipo común en varios países capitalistas.

Stalin lideró al Partido Bolchevique y a la URSS cuando los comunistas en todo el mundo estaban luchando contra todo tipo de explotación capitalista. Siempre que decimos “peor”, debemos preguntarnos: “¿Peor para quién?” La URSS y el movimiento comunista durante el período de Stalin fueron definitivamente “peores que el nazismo”, para los capitalistas. Esa es la razón de los capitalistas odiaran tanto a Stalin y al comunismo.

El movimiento comunista durante el período de Lenin y Stalin, y aun por un buen tiempo después, fue la mayor fuerza de liberación humana de la historia. Y nuevamente nos debemos preguntar: “¿Liberación de quién? ¿Liberación de qué?” La respuesta es: liberación de la clase trabajadora de todo el mundo, de la explotación capitalista, de la miseria y de las guerras.

A Verdade– Uno de los ataques más frecuentes a Stalin es que fue responsable de la hambruna en Ucrania, en 1932-1933, también llamada Hambruna de Holodomor. ¿Esta versión de la historia corresponde a lo que realmente ocurrió?

Grover Furr– El “Holodomor” es un mito. Nunca sucedió. Ese mito fue inventado por ucranianos nazionalistas profascistas, junto con los nazis. Douglas Tottle comprobó eso en su libro Fraude, Hambruna y Fascismo (1988). Arch Getty, uno de los mejores historiadores burgueses (esto es, no marxistas, no comunistas), también tiene un buen artículo sobre eso. Hasta el propio Robert Conquest dejó de defender su antigua versión de que los soviéticos causaran deliberadamente la hambruna en Ucrania. Ningún atisbo de prueba que pudiese confirmar esa visión vio jamás la luz.

El mito de “Holodomor” persiste porque es el “mito fundacional” del nazionalismo derechista ucraniano. Los nazionalistas ucranianos que invadieron la URSS junto a los nazis mataron a millones de personas, incluyendo muchos ucranianos. Su única “disculpa” es propagar la mentira de que ellos “lucharon por la libertad” contra los comunistas soviéticos, que eran “peores”.

A Verdade– Deje un mensaje para los trabajadores brasileños.

Grover Fur– ¡Luchemos por el comunismo! ¡Todo el poder a la clase trabajadora de todo el mundo!

Glauber Ataíde, Belo Horizonte (Brasil)

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