13 mar. 2013

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Acerca del XII Congreso de la UJCE





Área Ideológica del CC de los Colectivos de Jóvenes Comunistas

Introducción

Como es públicamente conocido, a finales de marzo de 2013 los Colectivos de Jóvenes Comunistas y la Unión de Juventudes Comunistas de España reúnen a sus máximos órganos de decisión política -VIII y XII Congresos respectivamente- como colofones a sendos procesos pre-congresuales que tienen por objetivo movilizar a las bases para la discusión y debate de las tesis políticas, la rendición de cuentas del periodo anterior y afinar la táctica y estrategia para la intervención política en los diferentes frentes de masas.

Vaya por adelantado que la labor del presente artículo y los siguientes que lo siguen es incidir en toda una serie de cuestiones que contemplamos a lo largo de las tesis del XII Congreso de la UJCE, analizando lo que a nuestro juicio es erróneo y entra en antagónica contradicción con la teoría marxista-leninista, partiendo de un consecuente análisis materialista a la hora de abordarlos y siempre desde el respeto, sobre todo a los camaradas que desde la buena intención pretenden llevar a cabo la "recuperación leninista" del proyecto del PCE-UJCE en el proceso pre-congresual de enmiendas a los documentos y en la posterior celebración del congreso. Sirvan también como base para el desarrollo y acentuación de la lucha ideológica en el combate de las posiciones oportunistas y ajenas al socialismo científico y las posiciones bolcheviques en el seno de la UJCE. 


Desde los CJC queremos recoger las buenas tradiciones y costumbres históricas del movimiento comunista, donde las divergencias político-ideológicas se discutían abiertamente a fin de superar dialécticamente los retos que nos vamos encontrando. Queremos desterrar entre nosotros las máscaras de formalidad impuestas por la cultura burguesa para pasar a hablar de manera franca los problemas de la  juventud obrera y popular de nuestros tiempos. La verdad es revolucionaria; y a ésta se llega mediante la praxis. Las tesis de las dos organizaciones comunistas que tenemos delante son la más alta expresión de qué praxis conciben una y otra, y los comunistas de una y otra organización, así como los miles de comunistas que en un futuro formarán parte del partido comunista, creemos que deben conocer nuestra posición sin ambages.

Ante todo, pese a las asperezas y las discrepancias en alguna posición concreta que podamos plasmar en los artículos venideros, así como el distanciamiento que mostraremos respecto a la posibilidad de regenerar el marxismo-leninismo dentro de la sigla histórica, esperamos que se entienda este trabajo como un pequeño homenaje a aquellos jóvenes que, alimentados por quimeras, se lanzan cual Don Quijote a la lucha contra molinos de viento.

Tesis oportunistas vs Posiciones leninistas

A modo de repaso general y que en posteriores artículos iremos profundizando en diferentes temas cardinales tales como la UE, organización leninista, proyecto estratégico, movimiento obrero y sindical y la unidad de los comunistas, observamos lo siguiente:

Destacamos en todo el documento una profunda lucha ideológica, unas veces de forma más o menos soterrada y en ocasiones de forma abierta, fruto del nivel de confrontación alcanzado por el sector leninista así como la presión que ejerce ante los elementos intermedios y oportunistas.

La síntesis de esta enconada lucha son unos documentos que en lo general tienden a ir en algunos momentos a la raíz misma del problema, analizando correctamente aspectos concretos de los temas cardinales antes enumerados, pero que rápidamente se pierden en otras cuestiones secundarias, abiertamente revisionistas, unas veces calcadas y otras muy parecidas a las viejas disertaciones en diferentes documentos políticos recientes de la UJCE, tales como el heteropatriarcado, el precariado, las transmaribibolleras, la democracia participativa, el proceso constituyente o la sorprendente radiografía de la correlación de fuerzas en España, esta ultima resulta que en gran parte es un copy-paste en toda regla de los documentos del congreso anterior y que en todos los casos, enlazan a la perfección con el oportunismo derechista que tiene como sublime exponente la proverbial frase de Eduard Bernstein "El objetivo final no importa cuál sea; el movimiento lo es todo"[1].

El problema principal

En todo este proceso de confrontación ideológica, identificamos un escollo fundamental: El ser la juventud “marxista-leninista” de un partido político socialdemócrata -el PCE- así como estar enmarcada en un proyecto estratégico abiertamente pro-capitalista como es Izquierda Unida y la pertenencia, de manera indirecta, al Partido de la Izquierda Europea (PIE)[2].

Esta contradicción, mientras no se resuelva -en forma de ruptura de la UJCE con IU y el PCE o desechando la denominación marxista-leninista y todo (o lo poco en este caso) que implica-, lastra todo lo positivo que pueda existir en el documento así como la mínima puesta en práctica de lo que contiene.

No es necesario repasar aquí los casos donde IU ha jugado un papel clave en la reproducción y gestión del poder burgués en tanto “pata izquierda” del sistema capitalista en España. Tampoco creemos necesario exponer ahora los casos donde dirigentes de IU se han cubierto de gloria con algún tipo de declaraciones. En algún momento ya lo plasmaremos.

Sólo destacar aquí uno de los argumentos clave que aparecen en los documentos del XII Congreso para justificar la participación de la UJCE dentro de IU.

“Uno de los principales motivos que hace a Izquierda Unida un espacio de relevante importancia para el trabajo de las y los comunistas en dicha organización, es que a día de hoy (tras la progresiva pérdida de influencia del PCE en los frentes de masas) es el principal punto de conexión del PCE con la población española. Y dada la correlación de fuerzas dentro de IU, la transformación y refundación de ésta dependerá en gran parte del proceso de reconstrucción del PCE y de la superación de vicios parlamentaristas."[3]

Entendemos que el extracto se comenta sólo. La UJCE justifica su participación dentro de IU ya que la degradación ideológica del PCE es tal que su principal “intervención de masas” se limita dentro de los cauces del electoralismo barato y que su juventud, por supuesto, no puede dejarlo sólo en tal batalla.

A modo de conclusión

Es indudable que el proceso revolucionario, una vez en marcha, abrirá el camino de la emancipación del proletariado y de amplias masas populares. Pero la cuestión para la organización revolucionaria de la juventud consistirá en esos momentos en tener presente si somos capaces de enseñar algo a la revolución, a la par que extraemos valiosas lecciones para la lucha de clases en medio de todo ese proceso para llevar la revolución hasta la verdadera victoria, efectiva y no verbal, frente al enemigo de clase y sus lacayos oportunistas.

Así pues, en última instancia esperamos ayudar con esta serie de artículos a la clarificación ideológica. Aunque sea mínimamente, si la lectura de estos documentos abre o intensifica los necesarios debates para afrontar de la manera más científica posible el análisis y la intervención en nuestra realidad para preparar, organizar y finalmente realizar la revolución socialista nos daremos por plenamente satisfechos.


[1] "Las premisas del socialismo y las tareas de la socialdemocracia", recopilación de artículos Revista Neue Zeit, 1897-1898.
[2] La UJCE es parte integrante y de pleno derecho de Izquierda Unida, que a su vez participa de la dirección del Partido de la Izquierda Europea (PIE).
[3] Propuesta de Tesis Políticas al XII Congreso de la UJCE, p.81


Área Ideológica del CC de los Colectivos de Jóvenes Comunistas

Introducción

En este segundo artículo acerca del XII congreso de la UJCE vamos a hablar del aspecto más importante que deben contener las tesis de cualquier organización política: La estrategia revolucionaria para la consecución de sus objetivos.

En el marco del capitalismo, una organización comunista debe tener una estrategia revolucionaria que plasme el camino a seguir para la toma del poder de la clase obrera y el derrocamiento del orden burgués.

Por estrategia revolucionaria entendemos la ruta general por donde debe encauzarse la lucha de clase del proletariado para conseguir su objetivo final: La derrota de la burguesía y la construcción del comunismo, es decir, la forma de como se planifican, organizan y orientan los diversos combates de clases para conseguir este objetivo.

Ahora bien, para que toda esta acción del partido, y de las masas que dirija, no se traduzca en actividades dispersas y para que todas ellas contribuyan a hacer avanzar la lucha revolucionaria del proletariado, deben tener una línea orientadora, un hilo conductor. Ese hilo es la estrategia.

La táctica tiene que ver con la actividad política concreta del partido: La adaptación de la estrategia general a cada situación concreta, de forma que al dar respuesta a cada situación concreta se esté avanzando en función de la estrategia general. La táctica debe determinar qué hacer de acuerdo a las circunstancias históricas concretas y a la estrategia.

Estrategia y táctica se confunden de forma habitual en los documentos y conceptos que emplea la UJCE, como veremos más adelante, lo cual lleva a numerosos errores políticos a la hora de concebir la intervención entre las masas y el papel de las condiciones subjetivas en el proceso revolucionario.
Los errores estratégicos y la confusión táctica, a nivel colectivo, implica llevar a la clase que se dirige por caminos erróneos, dar luchas que no se deberían dar, no llevar a cabo las que se tendrían que dar y no llegar a la revolución necesaria. Una mala estrategia de la vanguardia revolucionaria es por lo tanto una victoria de nuestro enemigo de clase, la burguesía; es aumentar las inmensas penurias de la clase obrera.

Sin una estrategia revolucionaria basada en un estudio riguroso de la realidad bajo la luz de la ciencia marxista-leninista y fundamentado en una práctica revolucionaria sólida, todas las buenas intenciones sólo se quedan palabrería vacía. Sin una estrategia revolucionaria, todo el trabajo de un destacamento de vanguardia no sólo es la crónica de un fracaso anunciado, sino también, y por eso mismo, es una traición de facto a la clase obrera.

Si el objetivo marcado es la sustitución de una clase por otra, para elaborar una estrategia lo fundamental será analizar las clases que hay en conflicto, analizar sus aspiraciones objetivas y buscar la contradicción fundamental. Análisis de clases y relaciones entre ellas, de aquí saldrá todo.

En parte de las tesis de la UJCE, como se irá demostrando, quedan reflejadas las más “nuevas” teorías acerca de las clases sociales. Teorías alimentadas por décadas de intelectualismo barato financiado por el capital, que tras destruir los fundamentos de los partidos comunistas con el eurocomunismo, se lanzaron a ocupar el vacío dejado, sustituyendo a la clase obrera como centro de la lucha revolucionaria. De esos polvos estos lodos. Estas tesis las nombramos revisionistas, no por el placer de refinar el lenguaje, sino porque la revisión de ciertas tesis marxistas-leninistas, de sus pilares y que llevan a un callejón sin salida.

Otra opción “de moda” entre la heterodoxia y el eclecticismo marxista es la negación de la estrategia. No hace falta fijar rutas, vamos avanzando por los caminos más sencillos y esto nos llevará al objetivo (en el caso que se tenga). No hace falta ser muy sagaz para ver donde lleva esto, a la negación del Partido Comunista, de su carácter de vanguardia y de su misión histórica como portador de la conciencia del proletariado ¿Para qué un Estado Mayor que dirija a la clase y sopese las formas de lucha, si las masas espontáneamente se dirigen ellas solas hacia el camino correcto?

Del espontaneísmo al movimientismo (“el objetivo no es nada, el movimiento lo es todo”) pasamos en un abrir y cerrar de ojos al oportunismo. Cualquier lucha, sea del carácter que sea, se dé cómo se dé, debe ser apoyada, sin dirigismos, si es de masas ¿Nos suena a algo? Estas tesis las llamamos tacticistas y oportunistas, ya que al no tener un camino fijado, cualquier camino es válido mientras nos dé avances en el corto plazo. Aunque una lucha sea perniciosa o no nos lleve a ningún lado a largo plazo, si el oportunista ve que hay gente, la va a apoyar. El ejemplo más claro estaría en una UJCE que incurre, al participar “desde el centro”, en el movimiento 15M, tragando, sin confrontar, con el apartidismo burgués de éste.

Prescindir de una única teoría revolucionaria coherente y armónica, catalogar a quienes las usan de “sectarios”, “dogmáticos” o “trasnochados”, justificar la miseria propia en un pretendido aislamiento o marginalidad de los jóvenes marxistas-leninistas y construir tras este muro una mezcolanza heterogénea, ecléctica en los principios y con una composición más propia de un Frente de Izquierdas que de una organización leninista. Esto no es un fenómeno nuevo en el Movimiento Comunista Internacional.

Ya decía Lenin que “los 'ex-marxistas' se hicieron fuertes en ella [en la literatura política permitida por la burguesía, se refiere, o lo que sería su equivalente hoy día: Toda variedad de libros de tendencias presuntamente progresistas, pero ajenas al marxismo-leninismo], colocándose "bajo el signo de la crítica" y obteniendo casi el monopolio para "denigrar" al marxismo. Las consignas eran "¡Contra la ortodoxia!" y "¡Viva la libertad de crítica!". A lo que añadía que “la famosa libertad de crítica no implica la sustitución de una teoría por otra, sino la libertad de prescindir de toda teoría coherente y meditada, significa eclecticismo y falta de principios.”.[1]

Unas tesis para contentarlos a todos

Pues bien, ¿qué nos encontramos en las tesis de una y otra organización? En el caso de CJC la contribución juvenil de una estrategia revolucionaria para la toma del poder definida por el PCPE. En el de la UJCE, una mezcla indigesta de posiciones de clase, posiciones revisionistas e influencias oportunistas que harían tirar de los pelos a cualquiera que deseara darle una coherencia, cohesión, elevación política o unidad ideológica para intervenir en la realidad golpeando como un solo puño… que, entre otras cosas, es el objetivo fundamental de un congreso.

Queda claro, como dijimos en el primer artículo, que el objetivo de estas tesis, más que fijar una estrategia revolucionaria, es contentar a todas las “sensibilidades”, para que cada cual pueda conformarse con su parte del escrito. Verde, violeta, rojo o amarillo, cada párrafo, un parapeto para cada cual refugiarse.

Entrando de lleno en este embrollo y pese a las múltiples contradicciones del texto hay dos cosas en las tesis de la UJCE que quedan claras. En primer lugar el seguimiento lógico de la línea del PCE, y por lo tanto la participación más o menos crítica dentro de IU y el PIE, que determinan de manera clara e ineludible la propuesta estratégica para la juventud. En segundo lugar, la aceptación que previo al socialismo, la UJCE va a luchar por una III República Federal Solidaria que se expresa en las tesis en forma de “Construcción de poder popular que rompa con el marco actual, abriendo un Proceso Constituyente para avanzar hacia la III República como vía al socialismo.”[2]

Por muchas maniobras que se quieran dar y debates que se quieran eludir, el proyecto de la UJCE está plenamente enmarcado en el mismo que el del PCE, un etapismo de carácter reformista. Pasando por encima de su eclecticismo, las materializaciones de tales palabras las vemos día a día en las luchas en las que coincidimos. El objetivo fijado para la UJCE y del PCE es la “ruptura democrática”, entendiendo que España tiene una serie de déficits democráticos y que el objetivo de los comunistas es ganar la hegemonía en tal lucha democrática.

Este error, que nada tiene de ingenuo, es de carácter estratégico y tiene unas implicaciones radicales: Si la Revolución pendiente es, primeramente, democrática, la clase a la que es propia esta Revolución es, en principio, la burguesa y que, por tanto, habrá que robarle la hegemonía de la etapa. Sin embargo, la propia práctica del PCE-UCJE desvela que la clase obrera puede jugar un papel importante, pero no dirigente; por lo tanto la composición de clases de la organización revolucionaria y las alianzas responderán a un carácter ciudadano y no obrero. Y de ahí que pongamos, como decía Lenin, a la lucha de los jóvenes comunistas un “pabellón ajeno”, en este caso, el de la “Syriza española” (en palabras de Cayo Lara), del que son apéndice.

La lucha política democrática hoy, cuya base no sea la lucha por un derrocamiento de la base económica de la sociedad, legitima y -en su caso- pone el sello de la hoz y el martillo al sostenimiento del capitalismo, salvo que se considere que en un país del capitalismo imperialista central, en las condiciones de la tendencia de la burguesía a la reacción en todos los ámbitos, es posible que sectores de esta burguesía den su apoyo a un proceso de democratización en el que ya hoy nada tienen que ganar.

En definitiva, siguiendo un error histórico dentro del movimiento comunista, se plantea que, antes de llegar al socialismo, deberemos pasar necesariamente por una quimérica etapa “popular” a medio camino entre el capitalismo y el socialismo que, según nuestra apreciación, no sólo jamás se ha dado sino que jamás se dará.

Evidentemente, esto que para nosotros es muy lógico, requiere de una explicación.

Las tesis revolucionarias de CJC

Los CJC entendemos como una estrategia revolucionaria las tesis que quedan plasmadas en los documentos precongresuales de nuestro VIII Congreso en afinidad plena con el IX Congreso del PCPE.

El análisis de clase que hacemos del Estado español es bastante claro. A día de hoy la burguesía monopolista controla con mano de hierro la práctica totalidad de los procesos de producción y distribución en nuestro país. Una oligarquía autóctona, fusión, como dijo Lenin, del capital industrial y bancario, controla todos los resortes del poder político, ideológico y económico para ejercer su dominio contra la clase obrera.

Esta oligarquía (aliada con oligarquías europeas y americanas fundamentalmente) mantiene el monopolio de importantes sectores económicos y participa en la inversión de capital a terceros países, ayudada por las estructuras imperialistas de la UE creadas para tal efecto, se ensambla en la cadena imperialista en una posición relativamente elevada. Teniendo en cuenta los procesos de acumulación y concentración de capital, el carácter parasitario y reaccionario de las pocas manos que poseen el capital, no nos puede dejar ni la menor duda de que todo el potencial revolucionario de la burguesía hace décadas que terminó.

Toda la gran y mediana burguesía así como la burguesía central y la periférica forma hoy un bloque oligárquico-burgués que, pese a conflictos, pataletas y órdagos, está objetivamente cohesionado e interesado en el mantenimiento del poder y, por lo tanto, interesado en no resquebrajar la superestructura del Estado y todas las formas establecidas de poder, incluida la monarquía.

No existen contradicciones antagónicas en los intereses de los distintos sectores burgueses: Central y periférico; mediana burguesía y oligarquía central; autóctona, compradora o exportadora. Todas se articulan en torno al bloque oligárquico-burgués, con una férrea dirección. La preocupación de la burguesía no está en procesos democratizadores que profundicen en una modernización de las estructuras, relaciones de clases o fuerzas productivas atrasadas, proceso que consumó a sangre y fuego el régimen franquista.

A la burguesía le preocupa, en cambio, cómo recompone su tasa de ganancia ante una exportación de capitales hacia América Latina que en 2010 fue diez veces menor que en la década corta hasta 2007. Todo proceso de alianzas con sectores burgueses para unas tareas pendientes democratizadoras de la “Revolución Popular” queda descartado. Tan sólo le es dado a la clase obrera el dirigir (junto a otros sectores populares) el dar a buen término con tales tareas democráticas; todo esto, no obstante, enmarcado en la dictadura del proletariado

Por otra parte, la pequeña burguesía es y será siempre una clase subsidiaria sin capacidad de llevar a cabo ningún proceso autónomo. El hecho de que sea la viva expresión y residuo de una época superada atestigua este hecho. Así, del mismo carácter subsidiario peca el semi-proletariado y otros elementos intermedios. En la lucha de clases del proletariado por la Revolución Socialista, ganarle amplios sectores pequeñoburgueses a la burguesía es clave, pero siempre poniendo a la pequeña burguesía bajo la dirección del proletariado y no a la cabeza de un “proceso constituyente” democrático. Digamos, dicho sea de paso, que los propios documentos congresuales de la UJCE identifican el programa de IU como referente de la pequeña burguesía.

Teniendo en cuenta todo esto, se concluye de todo este análisis que no hay proceso democrático a completar, no hay Revolución Popular de la mano de una burguesía patriótica. El capitalismo está completamente agotado. Aprovechando tal hecho, el PCPE restituyó en su IX Congreso la tesis leninista de que:
  1. No hay poder intermedio entre capitalismo y socialismo, entre dictadura de la burguesía y dictadura del proletariado
  2. Nos encontramos en la época de transición del capitalismo al socialismo, época que empezó hace ya casi un siglo con la gloriosa Revolución de octubre.
La crisis actual es la plasmación dramática que, con palmaria claridad, señala lo acertado de tales tesis. La crisis estructural del sistema capitalista azota con una violencia nunca vista todos los equilibrios preestablecidos, todas las pretéritas concesiones arrancadas con lucha, organización y sacrificio. El descenso tendencial de la tasa de ganancia, durante años contrarrestado por inverosímiles tretas especulativas, se ha agudizado para cambiarlo todo por completo. Si antes el capitalismo era capaz de comprar cierto nivel de vida a parte de la clase obrera de los países occidentales para encorsetar su consciencia, hoy ya no es así. La burguesía a fin de regenerar su ganancia ha desatado una guerra abierta contra la clase obrera.

De todo esto se desprende que la clase obrera y los sectores populares (autónomos, pequeños comerciantes, pequeños productores de la ciudad y del campo) deben a organizarse para una revolución que necesariamente será socialista. De esto se desprende que la clase obrera debe asumir su rol histórico de derogación del capitalismo y, bajo la dirección de un Partido revolucionario, instaurar la dictadura del proletariado.

¿Y qué hacen otros? Toman la resolución de tirarse por un camino cuesta bajo, asfaltado y aparentemente sencillo pero que nos lleva fatalmente a un barranco.

Tal es nuestra postura: El “proceso constituyente” y la “ruptura democrática” es una apuesta “all-in” a un proceso que, ni con toneladas de buena voluntad se dará, dada la ausencia de clases que lo impulsen, dada la identificación y reproducción de la ideología democrática con el proyecto de la burguesía y dada la imposibilidad de cambios políticos que no se basen en la alteración de las relaciones de poder entre las clases en la base económica.

La misión de la etapa actual es la acumulación de fuerzas en un sentido clasista, esto es, dotar a la clase de unos principios revolucionarios para erigirse en clase para sí; dotarla de experiencias de lucha; y fundamentalmente, dotarla de organizaciones para dar la batalla (las expresiones organizadas de dichas capas o clases aliadas al proletariado las definimos en nuestra propuesta de Frente Obrero y Popular por el Socialismo).

Sí, puede que a uno se le haga muy cuesta arriba eso de “vender el socialismo”, de hacer entender la necesidad de la organización, del Partido o de que la cosa no se resuelve con un arreglo aquí y allá sino con un cambio (tan dramático como necesario) de orden. Y sí, puede que eso de la III República, del Estado Federal Solidario o de la “ruptura democrática” suene mejor y más si lo apuntalamos con la nostalgia amable hacia la II República… ¿Pero, se trata de elevar a la clase a un programa o de rebajar el programa hasta la conciencia coyuntural de la clase? ¿Cuál es el papel de la vanguardia política? ¿Juventud Comunista para marcar las tareas a seguir e intervenir para elevar a la clase a ellas? ¿O Juventud Comunista para marchar a la retaguardia del movimiento y en función de lo ya existente?

¿Parece imposible poder hacer esto? Invitamos a que se observe el trabajo paciente de elevación ideológica, estructuración orgánica y lucha en primera línea que realizan los comunistas a nivel internacional, con el KKE a la cabeza. Sí es posible. Se hace todos los días y se hace con notables (pero tan insuficientes…) éxitos. Porque los comunistas tenemos claro que con el capitalismo no hay solución posible, que debemos construir el socialismo y que, de tan claro que lo tenemos, se lo hacemos entender a los hijos e hijas de la clase obrera y las capas populares.

La posición que debe asumir la Juventud Comunista es ser vanguardia, situando sus reivindicaciones según los intereses objetivos de la clase, por encima del nivel de conciencia que pueda desarrollar ésta espontáneamente y que no deja de circunscribirse a los límites de la ideología burguesa, para que así eleve su conciencia mediante el transcurso de la lucha.

De otra forma, la Juventud Comunista abandona su función y se posiciona a la retaguardia, como hace la UJCE, situando sus reivindicaciones según el nivel de conciencia actual de la clase, un nivel de conciencia poco desarrollado aún hoy, lo cual impide de facto que eleven la conciencia del proletariado y caigan indefectiblemente en el reformismo. Es simple: ¿Cómo van a plantear la toma del poder si lo suyo es agarrarse a las reivindicaciones más básicas del 15M o a las reivindicaciones más pueriles del movimiento estudiantil, dando a entender que con la deposición del ministro Wert o del gobierno al completo, finalizarían los ataques contra el estudiantado de extracción obrera y popular?

La práctica como criterio de verdad

La pregunta de si esta estrategia, esta hoja de ruta, con total certeza es correcta o no, tan sólo la historia nos lo responderá. Lo que sí está claro es que está formulada en base a los fundamentos teóricos del marxismo-leninismo: Está fundamentado en el materialismo dialéctico, el materialismo histórico y la economía política marxistas. Es puro socialismo científico y no subjetividades histéricas y arbitrarias afinadas al son de la corriente ideológica de moda que, casualmente, siempre es una corriente burguesa.

Está claro, la estrategia propuesta en las tesis de CJC es clara y sin ambages, mientras que la de la UJCE se caracteriza con un ofuscado equilibrismo de trapecista, intentando hablar mucho sin decir nada, sin molestar a nadie. En términos clásicos, un chapoteo entre la derecha y el pantano. Y a la luz de esto alguien podría levantarse y preguntarnos: Si las tesis de la UJCE son tan contradictorias, ¿cómo podemos tener claro que la estrategia planteada es distinta?

Fundamentalmente por su pertenencia a IU y el PIE pero también por su práctica diaria. La expondremos sin tirar de ejemplos excesivamente rocambolescos como de tal o cual historia de un concejal de uno u otro ayuntamiento, por ejemplo de Rivas.

Si la estrategia fija las coordenadas de la ruta, la táctica son los pasos del día a día. En coherencia con su orientación estratégica, los CJC actuamos en todas las organizaciones obreras y populares luchando por cada problema concreto y con la flexibilidad requerida. Intentamos dar la mejor respuesta frente a los problemas concretos a la vez que explicamos que la solución global de sus problemas no puede darse en el marco capitalista. Intentamos hacer entender que solo en el marco de la lucha por el socialismo, las reivindicaciones obreras y populares pueden hacerse realidad.

Esto no quiere decir que todos los miembros de las organizaciones de masas tengan que ser comunistas, ni mucho menos, pero sí creemos que la organización como tal se debe encuadrar en una estrategia coherente para la toma del poder, ya sea un sindicato de trabajadores o de estudiantes o en una asamblea de vecinos.

Esto ha hecho ser acusados de sectarios en muchas ocasiones por la UJCE, entendiendo que evitábamos que los frentes fueran “unitarios”, los Frentes de Izquierdas y demás sopas de letras que puestos en escena para “llegar a más gente” tan solo tienen una capacidad de convocatoria igual a la suma de los afiliados de las organizaciones participantes.

Las “victorias” pírricas del Frente de izquierdas y el reformismo

Por su práctica diaria y sus comunicados, la UJCE vende a Alberto Garzón[3] como un marxista-leninista -cuando éste escupe veneno contra la URSS, Cuba o la RPDC- o nos vende el dorado Estado del bienestar, las medidas keynesianas, el Estado de Derecho o la “democracia real” mientras establece corolarios basados en la suposición del carácter neutro del Estado. Recordaremos que abandonar la tesis marxista-leninista del carácter de clase del Estado ha sido la piedra de toque, el tic clásico del reformismo y la traición abierta a la clase obrera.

Pero tal ambigüedad sale reflejada también en las tesis congresuales. Mientras en un momento dado se expresa caracterizando la democracia burguesa como la formalidad democrática en la que se asienta la dictadura de la burguesía, en un más allá caracteriza el fascismo como un fenómeno respuesta a “que la burguesía ve peligrar su posición como clase hegemónica, o perder su posición favorable en la correlación de fuerzas en el marco del Estado ante un avance de las fuerzas populares que haga peligrar su proceso de acumulación”[4] (el subrayado es nuestro). Tal tesis[5] recoge que el Estado, lejos de ser un instrumento de opresión de una clase sobre la otra, es un terreno de batalla más o menos neutro donde se puede ganar terreno y mejorar la correlación de fuerzas de las clases subalternas a la burguesía.

Así se demostró en la práctica cuando la marca catalana del PCE, el PSUCviu o incluso el PCC (con el que están en un proceso de unidad) prefirió seguir encuadrado en el tripartit catalán que estaba gestionando el proceso de Bolonia y que reprimió las movilizaciones del estudiantado en 2009. ¿Querían tal grado de represión? Seguramente no y sabemos de militantes de los JC (referente de la UJCE en Catalunya) que recibieron igualmente los palos, pero la cosa está clara, su “acumulación de fuerzas” fundamentalmente es dentro de las estructuras del Estado y no fuera. Y bajo tal objetivo máximo evidentemente se pueden hacer múltiples sacrificios (dígasele traiciones).

Recuerda, curiosamente, a las palabras de Lenin cuando señalaba: “En efecto, si la socialdemocracia es, en esencia, simplemente un partido de reformas, y debe tener el valor de reconocerlo con franqueza, un socialista no sólo tiene derecho a entrar en un ministerio burgués, sino que incluso debe siempre aspirar a ello. Si la democracia implica, en el fondo, la supresión de la dominación de clases, ¿por qué un ministro socialista no ha de encantar a todo el mundo burgués con discursos sobre la colaboración de las clases? ¿Por qué no ha de seguir en el ministerio, aun después de que los asesinatos de obreros por los gendarmes han puesto de manifiesto por centésima y milésima vez el verdadero carácter de la colaboración democrática de las clases? ¿Por qué no ha de participar personalmente en la felicitación al zar, al que los socialistas franceses no dan ahora otros nombres que los de héroe de la horca, del knut y de la deportación (knouteur, pendeur et déportateur)?”[6]

Puede que ni ahora ni nunca hayamos tenido zar pero sí que todos recordamos ese magnífico saludo al rey y esa magnífica explicación -con moderación y desde el respeto- de la propuesta de República, chapa tricolor en el traje, de nuestro “camarada” Cayo Lara.

Uno sabe a lo que juega si se encuadra en un proyecto juvenil supuestamente marxista-leninista cuyo referente partidario tiene como piedra de toque a IU, cuyo Coordinador General, otra vez el señor Cayo Lara, defiende que la batalla está en la calle pero sobre todo en las instituciones. Y es que tal es la práctica del reformismo y el oportunismo.

Bajo estos indicios uno se pude llegar a preguntar alguna cosa cuando atribuyendo a que la subida en votos de IU se debe en parte a que “estos resultados ya apuntan la incipiente descomposición electoral del PSOE y la subida del PP ante la nefasta gestión política de la crisis estructural capitalista en el Estado Español.”[7] si el objetivo entre líneas de IU es gestionar bien la crisis estructural capitalista en vez de construir un sólido proyecto que no gestione la crisis estructural sino que acabe finalmente con el capitalismo y su corte de represión, infamias y miserias.

La contradicción principal y las tareas de la juventud comunista

Mientras unos se pierden a medio camino del “capital-medio”[8] y “capital-vida”[9], los CJC lo tenemos claro: La contradicción principal se haya en el carácter cada vez más social del trabajo en contraposición a la apropiación privada del fruto de ese trabajo. Los CJC sabemos ligar todas las problemáticas concretas que se manifiestan en el seno del capitalismo con tal contradicción principal e intentamos señalárselo a los hijos de la clase obrera y los sectores populares. En ese sentido intervenimos en los frentes de masas, lejos de construir una amalgama ecléctica de luchas parciales que no tienen muy claro hacia donde se dirigen, entendemos la importancia de dar coherencia a cada lucha parcial en pos de la revolución socialista. Para ello damos la batalla en lo político, en lo económico, en lo ideológico y en lo organizativo. Nuestra es la tarea de llenar de juventud obrera y popular el FOPS.

A destacar este último elemento: Lo organizativo. Nuestro proyecto no es otro que la acumulación de fuerzas que se plasma en ir creando, en torno al Partido de vanguardia, estructuras cada vez más organizadas y cohesionadas, estructuras que serán la base del nuevo poder. Realizar otra cosa o bien es venderse al espontaneísmo tanto en la lucha económica reformista o el aventurismo infantil pequeño burgués que sin objetivos claros (y últimamente con un tufo a bohemia negra que marea) tan sólo adula vacíamente la violencia.

Esta labor paciente de organización es la base de la preparación de la revolución que vendrá y a ese elemento tan importante dedicaremos el siguiente artículo.


[2] Propuesta de Tesis Políticas al XII Congreso de la UJCE, p.101.
[4] Propuesta de Tesis Políticas al XII Congreso de la UJCE, p.34.
[5] Esta tesis viene de la tradición eurocomunista que se basaba en la peor lectura posible del concepto gramsciano del Estado como “coraza de la hegemonía”, represivo por fuera pero donde por dentro se puede ir realizando una infiltración progresiva ganando la hegemonía en una “guerra de posiciones”.
[7] Propuesta de Tesis Políticas al XII Congreso de la UJCE, p.11.
[8] Propuesta de Tesis Políticas al XII Congreso de la UJCE, p.29.
[9] Propuesta de Tesis Políticas al XII Congreso de la UJCE, p.35.


Área ideológica del CC de los Colectivos de Jóvenes Comunistas

Introducción
Si el anterior artículo desarrollaba la cuestión de la estrategia, este tratará sobre un tema no menos político: la organización.

Desde los CJC, entendemos que la estrategia es la cuestión cardinal que todo Partido Comunista debe definir para abordar correctamente la tarea revolucionaria. Se pueden cometer muchos errores a lo largo de la construcción del proceso revolucionario, tal cosa es normal y no tiene mayor importancia siempre que podamos localizarlos y corregirlos… ahora bien, estos errores no pueden ser estratégicos. Porque tales errores son los imperdonables.

Pero, en concreto, ¿cómo se desarrolla el proyecto de la UJCE y los CJC en función de sus dispares estrategias? Lo abordaremos en algunas cuestiones organizativas entendiendo lo organizativo como algo profundamente político, ya que como indicaba Lenin: “El proletariado no dispone, en su lucha por el Poder, de más arma que la organización”[1]

Sigan entendiéndose estos artículos como aportaciones al debate en el marco de la celebración de procesos pre-congresuales de ambas organizaciones.

El Frente Obrero y Popular por el Socialismo (FOPS) y su ejemplificación en el movimiento estudiantil

Repasemos que esto tiene la mayor importancia: el PCPE en su 9º congreso superó antiguas concepciones etapistas, pasando a sostener que nos encontramos en la etapa de transición del capitalismo al socialismo, por lo que para la consecución de la revolución socialista, es necesario fortalecer un marco de alianzas en un proceso de acumulación de fuerzas en pos de la revolución socialista. “La orientación de la lucha del PCPE, y por tanto la política de alianzas del PCPE, hoy, es directamente por la construcción del socialismo-comunismo”[2]. Para el PCPE esas alianzas se articulan entorno al Frente Obrero y Popular por el Socialismo (FOPS), de carácter antiimperialista, antimonopolista y republicano. Ahí, bajo la dirección y centralidad de la clase obrera, se encontrarán los estudiantes, los campesinos, los pequeños productores...

Reflejo de la centralidad que tiene para el PCPE la clase obrera como sujeto revolucionario, nuestro Partido está poniendo todo en su empeño en la constitución de los Comités por la Unidad Obrera (CUO).

Ahora bien, para desarrollar en qué consiste el FOPS, vamos a centrarnos, por el momento, en nuestro trabajo en el movimiento estudiantil, uno de nuestros frentes naturales como juventud comunista. En ese sentido, los CJC en la I Conferencia de Movimiento Estudiantil y Educación[3] abrimos un debate al conjunto de la juventud comunista sobre cómo articular el frente estudiantil dentro del proyecto estratégico del FOPS.

El movimiento estudiantil clásicamente ha tenido como acicate orgánico principal las asambleas de estudiantes donde:
  • En momentos de reflujo de las movilizaciones, aglutinaban pocos estudiantes, principalmente aquellos más conscientes, una minoría en la que el “activismo social” formaba parte de su vida, etc. Hablando en plata: tales asambleas eran asociaciones encubiertas.
  • En momentos de auge de las luchas y movilizaciones, estas asociaciones reunían gran parte del estudiantado interesado en participar de un creciente proceso de confrontación contra determinadas agresiones a la educación pública.
Esta situación no puede llevar más que a un movimiento ondulante de construcción y destrucción de la participación, consciencia y fuerzas que acababa en el momento que tal o cual cuestión parcial dejaba de estar en el punto de mira de los sectores obreros y populares. En ese sentido estas dinámicas no favorecían a un proceso de acumulación de fuerzas en sentido clasista.

Ante esto, la propuesta de los CJC sería articular una lucha constante, organizada, combativa y coordinada de todas las asociaciones de base, con el objetivo de que esta dirección unificada del movimiento estudiantil permita crear a medio plazo las bases para la construcción de un sindicato[4] único estudiantil a nivel de todo el Estado. Superando el asamblearismo sin masas o la sopa de siglas desarticuladas, este sindicato permitiría golpear con un solo puño de manera mucho más efectiva, y elevar el nivel de la movilización en el camino de la victoria. En esa primera conferencia situamos que lo que más se aproxima a esto es Estudiantes en Movimiento (EeM) pero queda mucho trabajo por realizar.

Bajo la luz de los documentos congresuales de la UJCE (pese a que le dediquen sólo una página a la cuestión) se podría decir que en este ámbito tenemos unos análisis y una proyección del trabajo, a primera vista, bastante parecidos…

Pero en realidad, ¿cuál es la labor de una u otra organización en estas estructuras?

Para los CJC nuestra labor en el movimiento estudiantil va en la dirección de superar el asamblearismo y las formas clásicas de organización del estudiantado. Estratégicamente el sindicato jugaría el papel de estructura estable que analiza los pormenores de todas las problemáticas que sufre el estudiantado y que convoca, puntualmente cuando la situación lo requiere, la asamblea que dotaría al movimiento de un mayor carácter de masas y donde el sindicato debe hacer ganar sus posiciones.

Nuestro objetivo es que el sindicato estudiantil se debe visualizar como una forma superior de organización en las luchas estudiantiles, superando las antiguas prácticas vinculadas a las asambleas fantasmas y las asociaciones encubiertas. En ese sentido, los CJC ponemos todo nuestro esfuerzo en articular una serie de estructuras organizativas de carácter sólido y estable y, no sólo eso, en último término, nuestro objetivo político es que sindicato y asambleas actúen como apoyo al movimiento obrero: como una reserva más de una clase obrera que avanza con paso firme en pos de su emancipación.

¿Qué hace la UJCE? La UJCE se pliega al espontaneísmo de la lucha contra tal o cual reforma, no pocas veces siente vergüenza de las estructuras en las que participa y tiende a esconder sus siglas. La UJCE actúa objetivamente con posiciones de retaguardia cuando no pone el cepo al movimiento estudiantil.

¿Cómo explicar sino recientes incidentes como los de Somosaguas o de la Universidad de Barcelona[5]?

Más allá de vergonzosas cuestiones puntuales (o no tan puntuales), analicemos cómo plasma una u otra organización la táctica en las cuestiones cotidianas de la lucha política. En el movimiento estudiantil, ha sido notoria recientemente una polémica entre los CJC y la UJCE en torno al programa sobre el cual el estudiantado tiene que articular su lucha:
  • La UJCE, rebajándose a aquello que considera “asumible” para el nivel de conciencia de las masas, plantea la directriz a sus militantes de que impongan en Estudiantes en Movimiento la congelación de las tasas universitarias y su reducción paulatina de las mismas hacia su gratuidad. ¿Cuál es el error de esta posición? El error, obvio a ojos de todo marxista-leninista, es plantear la lucha por las reformas en sí mismas, poniéndose en posición de qué es “razonable” o “asumible”, dentro de los estrechos márgenes que permite hoy día la “gestión del capitalismo”.
  • Los CJC, en cambio, planteamos que los objetivos concretos no se sitúen en el marco de lo asumible por la burguesía, que nuestras consignas para la lucha incorporen a las masas estudiantiles a una lucha por un programa de la nueva educación socialista, imposible de materializar en las condiciones del capitalismo, pero que:
  1. en el marco de la lucha, alcance por su radicalidad pequeñas victorias en forma de conquistas;
  2. sirva de escuela de lucha y elevación de la conciencia de clase entre un sector potencialmente aliado de la clase obrera y, en muchos casos, de futuros obreros y obreras;
  3. sirva para situar el objetivo del socialismo como punto de llegada de la lucha, siendo este la sociedad de la clase obrera y por lo tanto, profundizando en la necesidad de esta alianza;
  4. sitúe a los comunistas como vanguardia de numerosos sectores que luchen, desde sus reivindicaciones concretas, por un único objetivo revolucionario.
Resumiendo en qué se concreta el FOPS a nivel estudiantil expuesto mediante la sana confrontación: el sindicato estudiantil se conformará como una de las patas indispensables dentro del proceso de acumulación de fuerzas hacia el socialismo, proceso que compartirán junto con otros sectores anteriormente mencionados como constitutivos del FOPS con clase obrera y su Partido Comunista a la cabeza. Las revoluciones no suceden espontáneamente sino que se organizan, éstas son siempre fruto de una paciente labor de organización y estructuración de las luchas hasta la crisis revolucionaria.

Este proceso de acumulación de fuerzas no puede darse sin la dirección decidida y de vanguardia del Partido Comunista, garantía de los intereses proletarios y de la perspectiva revolucionaria. Este Partido Comunista, que eleve a las masas la conciencia y desarrolle las bases para la revolución, debe tener por tanto sus armas bien afiladas siendo el centralismo-democrático el garante de todos sus éxitos.

El centralismo-democrático como eje rector del funcionamiento de la organización comunista

La organización leninista, además, debe dotarse de un método de funcionamiento basado en el centralismo-democrático. Este método se caracteriza por combinar centralismo y demo­cracia, por lo que quiere decir:
  • Todos los órganos de la estructura de la organización son elegidos de abajo a arriba.
  • Todos los órganos rinden cuentas de su trabajo y atienden todas las críticas que se realicen.
  • Trabajo y dirección colectivos, crítica y autocrítica.
  • La posición mayoritaria, finalizado el debate, pasa a ser la posición de todos y todas, disciplina férrea.
  • Las directrices que emanan de los órganos superiores son de obligado cumplimiento para el conjunto de la organización, y ésta debe informar de su desarrollo.
En este sentido, tanto el PCPE como los CJC asumimos, defendemos y cumplimos estos principios de forma honesta, coherente y firme, es decir, el respeto al método como garante de la estabilidad organizativa, la unidad de acción y la mayor democracia.

Ningún libro de Lenin explica mejor a un militante de los CJC lo que es ser militante comunista como cuando uno defiende una postura, la pierde y disciplinadamente actúa conforme al acuerdo colectivo, aprendiendo sobre todo cuando este militante posteriormente descubre y asume con honestidad que se encontraba en un error.

Los CJC, como organización escuela que somos, trabajamos con el centralismo-democrático formándonos en su aplicación práctica, tanto porque lo consideramos un principio irrenunciable, como porque debemos aprender de ello para cuando pasemos a formar parte de las filas del PCPE.

El centralismo-democrático no es una cuestión meramente formal, es una cuestión de fondo, la que nos afina para trabajar de manera colectiva, subordinarnos al debate colectivo: un atentado contra éste es siempre obra de elementos oportunistas que, presos por el individualismo, atentan fraccionalmente contra el Partido como la unidad de voluntad del proletariado.

Todo militante de los CJC tiene claro que pasar al PCPE es pasar a formar parte del “Estado Mayor” del proletariado y que, por tanto:
  1. debe haber alcanzado un conocimiento y una aplicación de los principios del Marxismo-leninismo,
  2. debe haberse templado en las luchas de masas
  3. debe haber asimilado el método del centralismo-democrático incluida la disciplina consciente y el desprecio sincero a toda forma de fraccionalismo e individualismo que atenta contra la unidad monolítica de la clase obrera. Porque la práctica y aplicación rigurosa del centralismo-democrático no es una cuestión formal: es la llave que abre todas las puertas.
Centralismo-democrático por fascículos, cupos y federalismo

La UJCE, a diferencia del PCE, asume como suyo el método del centralismo-democrático. ¿Pero eso en la práctica en qué se concreta?

Para empezar, los CJC entendemos que este método rige profundamente y vertebra la vida orgánica de las organizaciones comunistas. Porque lo entendemos como un todo, por ello la carencia de alguno de sus elementos supone la no aplicación de facto del método. Es por ello que la incorporación paulatina, gradual o por fascículos en diversos congresos de partes integrantes y armónicos de este método “La unidad de acción y la sectorialización se incorporaron en el VIII Congreso (1999), el centralismo democrático se incorporó en el IX Congreso (2003) y la crítica y autocrítica en el X Congreso (2006)”[6] no deja de sorprendernos y de llegar a la conclusión obvia de la falta de claridad ideológica en lo referente a lo político-organizativo por parte de la UJCE.

Asimismo, la estructuración de la organización de forma federal es una violación del centralismo-democrático. Este tipo de funcionamiento federal plantea que la estructuración de los órganos de dirección, o comités de dirección, se componen de miembros y de personas que acuden al mismo en representación federal de un territorio o un sector.

Los CJC entendemos que un cuadro dirigente de una organización comunista debe conocer de forma global a la organización, vela por el correcto desarrollo de la estrategia general y tiene la capacidad de dirigir no a su organización particular, sino al conjunto de organizaciones de base. El ejercicio del centralismo-democrático es una labor de dirección colectiva.

Si entendemos que estas cualidades las debe tener un comunista, entonces ¿por qué un militante cuando es responsable político de un colectivo o comité pasa a tener automáticamente membresía en el órgano inmediatamente superior? ¿Asegurar que todos los intereses particulares están “representados” en vez de garantizar la dirección colectiva global a cada nivel? Esto genera disciplina de comité inferior, el más burdo mercadeo a las cohesiones federales, a las alianzas entre un sector y otro contra un tercero, a prácticas (casi-) fraccionales, etc. Asumimos que, en vez de buscar la mayor unidad fundamentada en un debate riguroso, profundo y sincero, cada uno explica y hace lo suyo y, mientras no toque demasiado las narices al otro, uno puede hacer lo que le venga en gana.

Respecto a la sectorialización de la militancia juvenil comunista

Por otro lado, en el camino de la sectorialización que ambas organizaciones estamos emprendiendo vemos distintas vías para ello. Para los CJC, sectorializar es establecer cada vez más colectivos en ámbitos cercanos a las masas sobre las que queremos intervenir. Es decir, sectorializar es estructurar a la Juventud Comunista de la forma más adecuada para que intervenga de la forma más concreta y cercana sobre las masas, sobre los lugares donde los jóvenes estudian, viven o trabajan. En este sentido una premisa básica para la sectorialización se encuentra en la necesidad de que este proceso se dé en lo concreto, no en lo abstracto. Es decir, el colectivo sectorial debe basar su actividad en un centro de trabajo, centro de estudios o en un barrio. Así nuestros militantes conocerán de primera mano todo lo que sucede, todos los problemas para así dar soluciones concretas a problemas concretos. Su composición sería la de los militantes que comparten centro de estudios (ya sea en formato misma universidad, mismo campus, misma facultad o mismo instituto), centro de trabajo o barrio.

No pueden, pues, existir organizaciones sectoriales de obreros en lo abstracto, que no comparten centro de referencia, y por tanto su función tal y como ha sido definida se trunca, ya que más bien comparten una única condición: la de obreros.

Por ello es importante diferenciar entre la necesaria coordinación y dirección de la actividad de masas (estudiantil, obrera, antiimperialista, movimiento de mujeres...) que comparten tanto colectivos sectoriales como territoriales, para lo que se han de crear comisiones de trabajo dirigidas por los órganos colectivos, y la falsa necesidad de agrupar a los trabajadores independientemente de su centro de trabajo en colectivos falsamente concebidos como sectoriales. Se trata, pues, de acercar la organización comunista a la contradicción concreta. Esto nos aproxima peligrosamente a la práctica de constituir (como efectivamente en el pasado se dio promovido por el carrillismo) células de obreros en abstracto, células de artistas, células de intelectuales, células de…

En ese sentido se dirige la UJCE, generando entorno a su estructura dos organizaciones paralelas, la Organización Sectorial de Obreros (OSO), y la Organización Sectorial de Estudiantes (OSE). Estas organizaciones cuentan con un cupo particular a la hora de participar en comités de dirección, así como en órganos de debate colectivo como conferencias o congresos, incluso con áreas y atribuciones más propias de la dirección central (tales como el área ideológica) que de un órgano, que teóricamente debiera ser auxiliar al de la organización central.

Si bien la idea de comité sectorial para agrupar en un mismo territorio varios colectivos sectoriales[7], en ciertos contextos, nos parece muy correcta, entendemos que éstos han de crearse de mano de comités regionales/provinciales/locales y estar bajo su dirección política que formará parte del conjunto de la orientación de la organización en ese territorio.

La unidad de acción debe ser el objetivo último del centralismo-democrático. Con federalismo y organizaciones paralelas, se promociona la dispersión, la multiplicidad y sólo debilita la forma superior de organización del proletariado.

La problemática de la incorporación de las mujeres a la actividad revolucionaria

Por último queremos dedicarle unas líneas a la importancia de la participación de las mujeres dentro de las tareas revolucionarias, dentro de la militancia comunista y particularmente dentro de la juventud comunista. El patriarcado imprime unos roles diferenciados a hombres y mujeres. La mujer de extracción obrera sufre en sus carnes una doble opresión que somete a la obrera a condiciones peores de explotación y, además, dificulta su incorporación a la lucha en igual medida que la de los hombres. Esto lamentablemente no sólo se da porque la mujer auto-asume falsamente unos roles naturalizados en el marco del patriarcado sino porque los camaradas no pocas veces reproducen, en mayor o menor medida, actitudes que alejan a la mujer de la lucha revolucionaria.

Sin embargo, es necesario no quedarse ahí, no lamentar la insuficiente incorporación de mujeres a la juventud comunista, sino pararse a estudiar, detenida y extensamente, el porqué de esta cuestión.
Para las organizaciones comunistas es clave realizar un análisis concreto que pormenorizadamente aborde el papel de las mujeres en la lucha revolucionaria, identifique las causas de tal diferenciación y plantee posibles vías de solución.

Pero, ¿qué hace una organización y la otra?

La UJCE apuesta por crear un sistema de cupos de género para la participación en órganos de decisión colectiva como lo es su XII Congreso. “Para la elección de delegados o delegadas mediante lista en las Conferencias Regionales/Nacionales de ida, se establece un cupo del 30% de mujeres. En caso de no alcanzarlo, el número de delegados que elija la Conferencia se reducirá hasta que las delegadas elegidas alcancen el 30%.[8]” Este sistema de cupos si bien es cierto que puede llegar a garantizar la participación numérica de mujeres en su congreso (o disminuir la participación de los hombres), también es cierto que no lo hace en base a sus capacidades políticas, sino en base a su condición de mujer.

Dado que la organización comunista es la que ostenta la conciencia del proletariado, no pocas veces se ha forzado correctamente que la composición de sus órganos superiores esté nutrida de clase obrera. Las más novísimas teorías de moda para la UJCE han desplazado esta preocupación de la clase obrera hacia las mujeres.

Además, la UJCE propone una estructura que entendemos altamente inorgánica y cuyas funciones prácticas aun no hemos conseguido discernir: “Los comités nacionales/regionales deberán convocar y organizar una asamblea de mujeres tras la conferencia organizativa de la que saldrá un grupo de trabajo político llamado Comisión de las Mujeres, el cual no es un órgano de la UJCE, sino un espacio propio de debate para las mujeres de la organización en el cual analizar las consecuencias del Patriarcado para la UJCE, y a través del cual aumentar el empoderamiento de las mismas.[9]” Si bien, es cierto que existen serias dificultades a la hora de trabajar los problemas de la mujer en las organizaciones comunistas, ¿es realmente esta la vía de solución?

En los CJC lo tenemos claro: la existencia de comisiones de trabajo feministas dependientes de los distintos órganos y comités de dirección se encargan de desarrollar el trabajo de la organización hacia el frente feminista y de lucha de las mujeres, así como la concienciación del conjunto de la militancia acerca de la importancia del trabajo feminista.

En los CJC entendemos como imprescindible la incorporación de mujeres jóvenes a las filas de la juventud comunista, así lo trabajamos y lo expresamos tanto dentro como fuera de nuestras filas: no se puede prescindir de la mitad de la clase obrera para realizar la revolución. Para ello fundamentalmente lo que deberemos hacer es estudiar e intervenir en la relación entre los problemas de la mujer y su relación con la contradicción capital-trabajo: sólo así podremos desarrollar el feminismo de clase y dar una solución real a los problemas de la mujer trabajadora.

Dentro de nuestra estrategia general del Frente Obrero y Popular por el Socialismo (FOPS) las mujeres están llamadas a formar una de las patas integrantes más importantes en la medida en que se consiga superar el movimiento feminista actual, copado por la socialdemocracia o el reformismo, para plantear abiertamente la lucha conjunta que desde la perspectiva de género debemos abordar, y no es otra que la lucha conjunta por la construcción del socialismo, la única vía para la derogación del patriarcado y la emancipación de la mujer. Otros plantean una lucha parcial en un mar de luchas parciales sin esta visión estratégica, no hace falta darle muchas vueltas para ver que a ello responde tanto su propuesta organizativa como a su propuesta reformista y electoralista.


[1] Lenin, Un paso adelante dos atrás, http://old.cjc.es/wp-content/uploads/2009/05/un-paso-adelante-dos-atras-lenin.pdf

[2] Tesis del IX Congreso del PCPE, p. 16

[3] Cuyas tesis públicas podéis encontrar en el siguiente enlace: http://old.cjc.es/wp-content/uploads/2012/04/Tesis_Educacion_CJC.pdf

[4] Para conocer más sobre este sindicato: http://www.tintaroja.es/mov-estudiantil/103-para-no-volver-atras-hacia-un-sindicato-estudiantil-para-todo-el-estado

[5] Con incidente de Somosaguas nos referimos a la Huelga Educativa que se desarrolló en octubre de 2012, en la que ante una Asamblea de 200 estudiantes mayoritariamente favorable a la huelga, la UJCE se convirtió en el principal bastión de la oposición a la misma. Previamente, un descuido de la UJCE en los destinatarios de su correo interno hizo llegar el documento donde se apostaba en Madrid por el boicot a la huelga por “carecer de posibilidades de éxito” (o traducido, con las masas -y los CJC- a la vanguardia y la UJCE a la retaguardia). En las movilizaciones estudiantiles de Barcelona, un militante (que mantendremos en el anonimato) de JC, el referente de la UJCE en Catalunya, pactó con los Mossos d’Esquadra. No lanzamos la acusación de colaboracionismo, sino de trasladar al movimiento sus carencias en el ejercicio de la vanguardia política.
Por otra parte, no podemos resistir a la tentación de exponer que, en su momento, nuestros militantes tuvieron acceso adirectrices internas de miembros de los CJC-JC, juventud del PCC en proceso de unidad con el PCE, cocinando la aceptación del Plan Bolonia.

[6] Propuesta de Tesis Políticas al XII Congreso de la UJCE, p. 102

[7] Por ejemplo, dentro de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) pueden existir varios colectivos sectoriales en distintos campus o facultades, que son dirigidos por un comité sectorial de la UCM. Este comité sectorial estará por debajo del comité regional de Madrid.

[8] Normas del XII Congreso de la UJCE.

[9] Propuesta de Tesis Políticas al XII Congreso de la UJCE, p. 108


Área ideológica del CC de los Colectivos de Jóvenes Comunistas

Introducción
Tras la explicación del carácter de nuestras discrepancias en el aspecto de la estrategia revolucionaria y la organicidad para la toma del poder, describiremos qué diferencias tenemos ambas organizaciones en nuestros análisis del imperialismo, sus diferentes estructuras así como el trabajo en un área tan compleja como es la de las relaciones internacionales.

Empezaremos por decir que en los últimos años los CJC y la UJCE hemos tenido una buena sintonía de trabajo. En la coyuntura de ambos congresos analizaremos que perspectiva manejan una y otra organización de cara a esta nueva etapa.

El frente antiimperialista y la Federación Mundial de la Juventud Democrática (FMJD)

Ambas organizaciones compartimos la FMJD como frente prioritario en la construcción de la respuesta antiimperialista, sin embargo no compartimos puntos en la estrategia a seguir dentro del frente.
La UJCE apuesta por fortalecer orgánicamente la FMJD a través de la alianza de los comunistas con los sectores antiimperialistas y progresistas, entendiendo que un frente antiimperialista debe ser plural. La juventud comunista, según ellos, debe hacer el trabajo aglutinador y tender puentes hacia otros sectores con vistas a ampliar los integrantes en la FMJD. Esta es la propuesta que vienen a llamar “FMJD abierta”.

Sin embargo, desde los CJC y pese a entender la necesidad de fortalecer la estructura de la FMJD y la pluralidad que este frente requiere, no planteamos el rol de la juventud comunista en una posición de igualdad con el resto de sectores. Entendemos que, mientras que en paralelo se refuerza la FMJD, los comunistas debemos pugnar porque nuestras posiciones y análisis sean hegemónicos entre las demás organizaciones en la dirección de “no se acaba con el imperialismo sin derrotar al capitalismo”. Por tanto nosotros entendemos la composición de la FMJD de una forma plural pero bajo la dirección de las juventudes comunistas y las posiciones de clase, no desde una igualdad horizontal con otros sectores.

La pregunta se formularía de la siguiente forma: ¿alianza antiimperialista dirigida desde la lucha contra la contradicción capital-trabajo y reconociendo el rol clave que juega la crisis estructural del capitalismo en la voracidad del imperialismo; o alianza interclasista donde las fuerzas obreras comunistas no afirman abiertamente el carácter de nuestra época ni llevan una praxis coherente con ella, en aras de la amplitud de la alianza?

Además los CJC realzamos una cuestión que en las tesis del XII Congreso de la UJCE no se menciona, y entendemos que es un error peligroso, qué es la progresiva suplantación o intentos de instrumentalización que determinadas organizaciones (sobre todo aquellas resultado de los procesos antiimperialistas triunfantes) realizan en el seno de la FMJD a favor de sus particularidades diplomáticas, ya sean regionales e incluso comerciales, sucesos que si no se combaten amenazan hacer de la FMJD la segunda división de la diplomacia, convirtiéndola en un instrumento inefectivo para desarrollar la lucha antiimperialista mas allá de los intereses nacionales.
¿“Lo mismo de siempre” o ser audaz en el escenario internacional de las Juventudes Comunistas?

El papel de la coordinación internacional entre comunistas siempre ha sido asunto de la mayor importancia, pero con la agudización de la crisis, la mundialización de la economía y la creciente interdependencia internacional, este papel de convergencia entra las juventudes comunistas (y entre sus partidos) es llamado a la palestra con más urgencia que nunca. Pese a eso nos encontramos todavía abundantes diferencias ideológicas y estratégicas entre las diferentes organizaciones que, sumado a los escasos marcos de encuentro y debate internacional, lastran a los jóvenes comunistas en su coordinación.

Ante esto los CJC venimos planteando la dicotomía de:
  1. Mantener el actual marco de relaciones internacionales de las juventudes comunistas, parcializado, de fortalecimiento interno de cada organización y en definitiva un marco de relaciones bilaterales entre organizaciones.
  2. Volcar nuestros esfuerzos en ir agregando a los elementos más conscientes, ir tejiendo marcos de coordinación y debate que nos permitan ir homogeneizando nuestras posiciones. Es decir, empezar a enfocar nuestros esfuerzos en la creación de un marco multilateral de relaciones internacionales.
Los CJC apostamos firmemente por la segunda opción.

¿Y qué hace la UJCE? Mantener una posición de continuidad, y de refuerzo de los actuales marcos existentes y de su papel internacional a través de las relaciones bilaterales[1] con vistas a reforzar su posición concreta en el escenario internacional[2]. Desconocemos si ven correcta o no tal opción pero la idea de crear un marco multilateral no sale mencionada ni contemplada como un objetivo en sus tesis congresuales.

Uno de los lastres de las actuales relaciones internacionales, de la que la UJCE es partícipe, es el que se proponga una campaña conjunta en la que cada organización puede “adecuar” a “su realidad ideológica” y “descafeinarla” según convenga. Buscar algo superior asumimos que debe ser traumático para muchos pues comportaría poner en común posiciones, exigir y supervisar el trabajo… lo que supondría una mayor convergencia, coordinación y cohesión entre las juventudes comunistas a nivel internacional.

La posición de la UJCE no es reprochable en el sentido que apuestan por continuar en la línea de “lo que siempre ha habido” de la que todos hemos sido partícipes: mitad víctima, mitad cómplices. Sin embargo, desde los CJC consideramos que lo que ayer era útil hoy ya no es válido. Nosotros entendemos que, si de verdad queremos ser leninistas, debemos seguir avanzando y poner nuestros esfuerzos en crear ese necesario marco multilateral para dar un necesario paso más en la dirección de la reconstrucción de la Internacional Juvenil Comunista.

Grandes avances en el análisis…

Respecto a la situación internacional, la UJCE hace un análisis sumamente riguroso de los diferentes polos imperialistas así como analiza los principales procesos internacionales que a día de hoy se están dando. Reconocemos lo minucioso del análisis así como la multitud de datos que aportan para justificar sus posiciones de las cuales (salvando alguna valoración en la que no nos pararemos) podrían ser suscritas por los CJC.

Nuestros documentos, en cambio, son más escuetos, enfocados para dar herramientas y ser útiles en el trabajo práctico juvenil. Esto no es ninguna casualidad y se debe a una cuestión bastante sencilla: los CJC contamos con un Partido que analiza la cuestión internacional en profundidad y nuestra tarea en este congreso se limita a aportar, desde una perspectiva juvenil, qué podemos hacer para avanzar hacia la dirección que el PCPE nos señala.

La UJCE tiene una situación bien diferente y ante ella dos opciones:
  • O desarrollan en el ámbito juvenil las tesis socialdemócratas del PCE
  • O contradicen de manera escandalosa el análisis en materia internacional del PCE
A nuestro parecer la UJCE escoge la mejor opción, en ese sentido cabe pararse un momento a valorar su análisis sobre la UE[3]. Destacaremos sucintamente como analizan muy correctamente el carácter imperialista de la estructura de la UE o el interés de la propia oligarquía española en tal estructura imperialista (lejana por ejemplo a concepciones burdas que la sitúan en una desventaja absoluta frente a la oligarquía alemana).

Desde los CJC no podemos hacer otra cosa que aplaudir estos magníficos avances en el análisis a nivel internacional y la correcta línea que se desprende de estos en consonancia a la propuesta política que tenemos el PCPE y los CJC.
La UJCE expone:

“Todos estos análisis dejan claro el resultado de que la Unión Europea no es un modelo que haya sido ni pueda ser favorable a los pueblos, sino que es un instrumento para la obtención de beneficios de la burguesía y los monopolios. Asimismo, entendemos que dado su carácter, su desarrollo y composición, así como por su naturaleza y sus alianzas con otros polos imperialistas, es un ente imposible de reformar desde dentro. Por ello entendemos que la única alternativa en beneficio de los pueblos, especialmente en momentos de crisis estructural del capitalismo, es la salida inmediata, tanto de la Unión Europea como del Euro.”[4]

Con objeto de darle un sentido más ágil a este artículo, relegaremos a las notas algún apunte respecto a su análisis de la OTAN[5].

… y las amargas consecuencias de enmarcarse en un proyecto socialdemócrata

Ahora bien, lamentablemente, nos vemos en la obligación de señalar otra cuestión más: en un sentido más práctico ponemos en duda como se puede llevar a la práctica tal línea juvenil. Y es que ésta, pese a ser muy correcta, se encuadra en el proyecto estratégico del PCE, IU y el Partido de la Izquierda Europea (PIE).

En ese sentido observemos qué análisis tiene el PCE en su XVIII Congreso. Fundamentalmente, el PCE propone que el marco de la UE es una estructura más o menos neutra donde pondrá todos sus esfuerzos para hacer un arreglillo aquí y allá, fundamentalmente para darle su “patita social”[6].

“Ante la crisis del modelo actual de construcción europea, es necesario impulsar otra Europa, una Europa que garantice las conquistas sociales. Para ello debemos renovar el proyecto del PIE, de manera que sus propuestas sean inteligibles para el conjunto de la ciudadanía europea y que su proyecto sea dinamizador de los partidos nacionales que lo componen”[7]

Cabe recordar la Declaración de Atenas del PIE en 2005 donde se reafirman en su proyecto de “cambiar Europa” señalando tal o cual manifestación o teoría económica del capitalismo (neoliberalismo, evitar las agresiones al Estado del Bienestar, etc) y no el capitalismo en sí como la causa de los males de los pueblos y la clase obrera.

Esto no puede sino enfocarse en medidas reformistas. La pretensión del PIE ha sido ser la pata izquierda de la socialdemocracia liberal, hoy la pretensión del PIE es otra y mucho más “radical”: dar el sorpasso y ocupar el lugar de la desgastada socialdemocracia liberal. Este camino ha sido señalado, mediante la práctica, por los oportunistas de Syriza (coalición miembro también del PIE).

El primer presidente del PIE, Fausto Bertinotti se ha destacado por revisar “el papel de la clase obrera” sustituyéndola por “nuevos sujetos”, por su ataque a la concepción de partido de vanguardia, por renegar del método del centralismo-democrático y renegar de la construcción histórica del socialismo así como airear un furibundo anticomunismo, si se permite la redundancia. A estas “refrescantes” teorías volveremos en el siguiente artículo.

Así mismo, en el marco de la campaña anticomunista que se está desplegando en la Unión Europea, tampoco es casualidad que el actual presidente del PIE, Pierre Laurent, sea a su vez el Secretario General del Partido Comunista Francés (PCF) que, recientemente (y muy coherentemente), ha renunciado a la hoz y el martillo como símbolo del partido. Sobran las palabras.

El PCE (y por ende la UJCE), encuadrados en IU y el PIE, perfilan el proyecto de crear una “Europa social anti-neoliberal” contrapeso de EEUU. A la luz de estos análisis de la UJCE, esto que parece una clara contradicción ideológica en cualquier organización sería motivo casi de ruptura.

No obstante, pronosticamos (pese a puntuales despuntes retóricos) que toda línea política de la UJCE se subordinará al proyecto de apoyar al polo imperialista de la UE lo que a la práctica supone repetir con descaro la traición social-chovinista de apoyar a la propia burguesía y su proyecto de construcción imperialista. Posición que tanto criticó Lenin:

“Los elementos de oportunismo acumulados durante décadas de desarrollo relativamente pacífico crearon la corriente de socialchovinismo imperante en los partidos socialistas oficiales del mundo entero. Esta corriente (Plejánov, Pótresov, Breshkóvskaia, Rubanóvich y luego, bajo una forma levemente velada, los señores Tsereteli, Chernov y Cía., en Rusia; Scheidemann, Legien, David y otros en Alemania; Renaudel, Guesde, Vandervelde, en Francia y en Bélgica; Hyndman y los fabianos, en Inglaterra, etc., etc.), socialismo de palabra y chovinismo de hecho, se distingue por la adaptación vil y lacayuna de los "jefes" del "socialismo", no sólo a los intereses de "su" burguesía nacional, sino, precisamente, a los intereses de "su" Estado, pues la mayoría de las llamadas grandes potencias hace ya largo tiempo que explotan y esclavizan a muchas nacionalidades pequeñas y débiles. Y la guerra imperialista es precisamente una guerra por la partición y el reparto de esta clase de botín. La lucha por arrancar a las masas trabajadoras de la influencia de la burguesía en general y de la burguesía imperialista en particular, es imposible sin una lucha contra los prejuicios oportunistas relativos al "Estado".[8]

Tanto es así que el KKE junto a otros dieciocho Partidos Comunistas y Obreros redactaron una carta para oponerse a que el PCE organice el próximo Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros (EIPCO)[9]. Lamentablemente, tales son las miserias de militar en la UJCE, aun en los casos en que se hacen notables avances y se sigue el método del socialismo científico.

Para finalizar, señalaremos la pretendida afirmación de que el KKE y la KNE son referentes de la UJCE en Grecia, abanderados de la oposición radical a la pertenencia a estructuras imperialistas y que cae en saco roto cuando en 2012, la UJCE participa en mítines con Syriza en Madrid, Castilla y León y otros territorios. Internamente esto se explica desde la necesidad de seguir al PCE con Syriza (es decir, la reforma), al tiempo que en el discurso público se hace referencia al KKE (es decir, la revolución).

No tenemos claro si la militancia de la UJCE es capaz de comprender las distintas apariencias que hay que guardar en cada situación, dependiendo si un día se es IU, PCE, juventud comunista u otra sigla. Sea como fuere, lo que es seguro es que a quién sí le resulta contradictorio es a la clase obrera.

Estar con la UE y las organizaciones que la legitiman es estar con el proceso constituyente, con el parlamentarismo y la reforma. Fuera de ella, hay un proyecto de clase que lucha por el socialismo y el comunismo.

[1]“Otro de los ámbitos en los que se aplica nuestra estrategia política internacional son las relaciones bilaterales con nuestras organizaciones hermanas, que se concreta en asistencia a congresos, elaboración de acuerdos y protocolos de actuación conjunta y colaboración con especial atención a los casos del Sáhara y Palestina. A su vez, y en paralelo a estos esfuerzos por consolidar y extender la lucha antiimperialista y la solidaridad internacional de carácter juvenil, la UJCE debe esforzarse por reforzar los lazos entre las distintas organizaciones juveniles comunistas para poner en común experiencias, análisis y propuestas sin descartar la posibilidad de que se pueda llegar a acciones comunes.” Propuesta de Tesis Políticas al XII Congreso de la UJCE,p.94.

[2] “En definitiva debemos apostar por nuestra visibilización a nivel internacional, mostrándonos al movimiento comunista y antiimperialista mundial como referente juvenil en el Estado Español, haciendo que nuestras posiciones sean conocidas, tratando de influir con nuestros análisis en la medida de lo posible. Además, para cumplir este objetivo, se pone de manifiesto que es necesaria la traducción de algunos comunicados, textos, y de la página web, por lo menos al inglés, así como la elaboración y publicación de un boletín mensual sobre nuestras actividades internacionales.” Propuesta de Tesis Políticas al XII Congreso de la UJCE,p.94.

[3] “La Unión Europea es un polo imperialista interestatal en alianza con EEUU, surgida de un proceso de acumulación y desarrollo jurídico, político y económico iniciado por las Estados burgueses más poderosos de la región.” Propuesta de Tesis Políticas al XII Congreso de la UJCE,p38.

“Esto no debe confundirnos ni llevarnos a pensar que la burguesía española está en una posición desfavorable absoluta, pues la relación es de dominación e interdependencia, pues a cambio de la desindustrialización y la limitación a la producción agraria se dieron subvenciones y prestamos multimillonarios a los monopolios vinculados a los estados perjudicados, además de facilitarles la extracción de plusvalía mediante políticas de flexibilidad y desregulación obligatorias para toda la Unión Europea. Por otro lado, los Estados que limitan su producción industrial a cambio de prebendas económicas, se convierten en un mercado favorable para las mercancías producidas en otros países que ocupan una posición superior en la pirámide imperialista europea. Esta tendencia, la formación de varias relaciones entre economías y Estados son influenciadas por la fuerza de cada economía capitalista, de los monopolios y del Estado capitalista.Sin embargo, esto no puede desprenderse y examinarse aisladamente, con independencia de su función real, es decir, el fortalecimiento de las relaciones capitalistas de producción, el fortalecimiento del poder político del capital. De ahí que tanto la política interna como externa de cada país está determinada por su posición en el sistema imperialista europeo y sirve conscientemente a la reproducción y fortalecimiento de las relaciones de explotación.” Propuesta de Tesis Políticas al XII Congreso de la UJCE,p.40.

[4]Propuesta de Tesis Políticas al XII Congreso de la UJCE,p.41.

[5] Otra vez aquí destaca la consecuencias del pastiche indigesto que a veces es esta propuesta de tesis, por ejemplo, durante el documento a la OTAN se la considera que tuvo en su fundación una finalidad “defensiva”, otras veces se le atribuye un papel de “policía mundial” al ser calificada como el “brazo armado de la ONU”, otras se la califica más en el sentido de “brazo armado del imperialismo”… Además destacar que su propuesta política es más ambigua y menos satisfactoria que su análisis sobre la UE: se considera a la OTAN “una estructura no reformable” pero en ningún momento se propone la salida de la OTAN.

[6] “El modelo de construcción europea puesto en marcha con el Tratado de Lisboa viene a recuperar en lo esencial el contenido de la llamada Constitución Europea, inicialmente rechazada por Francia y Holanda, burlando con ello estas decisiones e intentando evitar el debate democrático y la consulta popular. El Tratado de Lisboa estructura un escenario europeo de rivalidad y competencia de todos contra todos, dividiendo y enfrentado entre sí a trabajadores/as, pueblos y territorios. La victoria del NO en Irlanda supuso una oportunidad para la construcción de un nuevo Tratado fundador de la U.E. redactado con y para los pueblos, defendiendo la democracia y un desarrollo social, ecológico y solidario; la armonización por arriba de los derechos sociales y la prioridad de lo humano frente a las finanzas.” Tesis Políticas del XVIII Congreso del PCE,p.55.

[7] Tesis Políticas del XVIII Congreso del PCE,p.56.





Área ideológica del CC de los Colectivos de Jóvenes Comunistas

Introducción

Hemos destacado ya el eclecticismo presente a lo largo de la propuesta de tesis congresuales de la UJCE. También, nos vemos en la obligación de destacar como sus documentos son en ocasiones meramente descriptivos, en líneas generales difícilmente se pueden calificar como un buen material para afrontar de manera objetiva la realidad.

Eso sí, con una excepción: la descriptiva que detalla los “frentes transversales”. Mientras tan sólo dedican una página escasa al movimiento estudiantil y menos de tres al movimiento obrero, se extienden unas doce páginas en la temática transversal: desarrollando con un rigor ausente en otros ámbitos sobre cómo llevar un discurso y una práctica política sobre los más variopintos temas en los centros de estudio, de trabajo o en los barrios.

Veamos a que responde este dato tan curioso.

La larga lista de la transversalidad: “La lucha contra el patriarcado (feminismo, violencia de género, prostitución, derechos reproductivos, lucha por la liberación sexual anti-LGTBIfóbica), el republicanismo (y la memoria histórica), el antifascismo, los derechos políticos y civiles, ecologismo (contra la tortura animal, huertos ecológicos), los inmigrantes…”

Lo primero que queremos destacar es un reconocimiento de un tratamiento tan extenso sobre una serie de problemáticas que objetivamente se dan en el capitalismo y a las que los comunistas estamos en el deber de dar una solución. Reconocemos que los CJC no tratamos con tanta extensión temas de innegable importancia como la cuestión de los problemas derivados de la homofobia o la degradación de la naturaleza.

Por si cabe alguna duda, queremos exponer que compartimos una sensibilidad y preocupación similar a la de los militantes de la UJCE en cuanto a la protección del medio ambiente o en la cuestión de la emancipación de la mujer. Así mismo, tenemos en nuestras filas militantes de diversa orientación sexual de forma abierta, y que participan en la lucha de clases como comunistas al mismo nivel que cualquier otro camarada.

Pero, ¿a qué se debe esta desproporción en el tratamiento de estos temas en nuestras propuestas de documentos congresuales?

Quizás en lo siguiente: los CJC encontramos muchos problemas con solo intentar trasladar a la clase obrera que en todo conflicto concreto se hallan unas invariables leyes capitalistas que ponen en antagónicos lados de la barricada a la clase obrera y la burguesía. Nos cuesta muchísimo, aún más, hacerles entender la necesidad de la unidad de enfrentarse al patrón y nos cuesta, aún más (muchas veces no lo conseguimos), enfocar esa lucha concreta a una lucha general por el socialismo-comunismo.

Nuestros documentos se centran en eso fundamentalmente, en llenar de juventud el Frente Obrero y Popular por el Socialismo; eso es lo más importante y a ello, de momento, dedicamos todos nuestros esfuerzos.

Se podría entender -bajo una lectura amable por nuestra parte- que la UJCE (siendo marxista-leninista) tiene tanta facilidad para fusionar el socialismo científico con la clase obrera que además es capaz de conseguir otras victorias análogas.

Estamos maravillados con la posibilidad de que, tras este congreso, en una lucha minera, los militantes de la UJCE estén en condiciones de dotar de conciencia de clase en sí a los trabajadores y, además, podrán explicarles la importancia transversal de la liberación sexual, lo lamentable de la tortura animal o lo negativo de la intolerancia a los transexuales, bisexuales, etc… y aun tener tiempo de proponerles hacer un huerto ecológico para abrir espacios “alternativos” de producción y consumo para generar aquí y ahora formas de relación –comercial y pequeñoburguesa- “más directa y humana”[1].

O quizás deberíamos partir de otra lectura de esa importancia desmesurada de tales “frentes transversales” de que es la mayor muestra de hasta qué punto la UJCE está viéndose abordada de una manera brutal por teorías burguesas que equiparan cualquier “causa justa” contra el capitalismo. Que considera que cualquier causa es tan válida como la otra.
Esto es rotundamente falso y emana de tesis posmodernas.

¿Posmoqué?

Nota: Para facilitar la lectura relegaremos múltiples citas complementarias al campo de las notas.

¿Pero qué es eso del posmodernismo[2]? Pues el posmodernismo es una ideología burguesa profundamente anticomunista con una propuesta política determinada: conseguir que sujetos diversos, diferentes y “singulares”, con maneras diferentes de ver la vida, se entiendan entre ellos, establezcan comunicaciones y lazos de tolerancia. Es una cosmovisión que promueve que todas esas “singularidades” tengan su “espacio alternativo”, que promueve la exaltación “provocativa” y una “singularidad” concreta[3].

Una vez explicadas estas generalidades pongamos unos ejemplos para que se entienda: ¿Cuántas veces a un comunista le han dicho “es que tú crees que tienes la razón”? Bajo la lógica comunista nos daría por responder “claro que pienso que tengo la razón, si pensara que no la tengo pensaría otra cosa”. Una persona con una mentalidad posmoderna no se refiere a eso, en realidad piensa que lo que jamás entenderá un comunista es que hay tantas verdades como personas hay en el mundo, es decir, que hay una multitud de verdades relativas igualmente válidas.

El posmodernismo es la filosofía de la diferencia, fundamentada en una concepción del mundo subjetiva y relativista, que en relación al socialismo científico:
  • Arremete contra lo objetivo, la visión materialista y científica de la realidad, arremete contra la pretensión totalizadora de la dialéctica; arremete contra toda concepción relativa a las clases sociales y al materialismo histórico.[4]
  • Arremete contra la economía política. Lo posmoderno propugna que estaríamos viviendo en la era postindustrial donde se sobredimensiona el papel de las comunicaciones, del sector servicios y la informática lo cual haría caer como un castillo de naipes la teoría del valor y de la plusvalía[5]. La generación de plusvalía se volvería algo etéreo basado en el “trabajo inmaterial” que está en manos de cualquiera mediante la comunicación, la transmisión de afecto y la cooperación espontánea sin necesitar de Capital para arrancar el proceso de producción de valor.[6]
  • Arremete contra el proletariado como “sujeto histórico” llamado a destruir el capitalismo y asentar las bases del fin de la explotación del hombre por el hombre. El proletariado es sustituido por sujetos dispersos y singulares que por motivos meramente subjetivos se enfrentan al status quo y que encuentran una posibilidad de emancipación buscando “espacios alternativos” fuera de la capitalismo, lo que en la lógica del posmodernismo se llama éxodo (no confrontación) del capitalismo.[7]
Dinamita, en definitiva, todos los pilares del marxismo-leninismo, y en especial, la centralidad del movimiento obrero como sujeto revolucionario, sobre el que se articulan todas las clases y capas aliadas del proletariado y dirigidas por éste.

Expresiones políticas posmodernas las hayamos en la organización política “Contrapoder”, la tertulia de “La tuerka”, la “guerrilla” EZLN, el movimiento Okupa, las redes de comercio cooperativista eco-agrónomas, los autónomos italianos, los ciber-activistas, el Movimiento pirata, el movimiento 15-M…

hora bien, no sería justo decir que los documentos de la UJCE y tal desviación ideológica fueran una misma cosa, sin embargo, creemos justo señalar como esta desviación se está infiltrando en la juventud del PCE.

Suponemos que para algunos y algunas, los CJC volveremos a ser los dogmáticos, "puros" y trasnochados pero a la vez veremos como la UJCE cae en las garras del eclecticismo y la falta de principios.

Comparemos una vez más ambos proyectos.

La teoría piramidal de la UJCE

Lenin decía:

“Solo una clase determinada, a saber, los obreros urbanos y en general los obreros fabriles, los obreros industriales, están en condiciones de dirigir a toda la masa de trabajadores y explotados en la lucha por derrocar el yugo del capital, en el proceso mismo de su derrocamiento, en la lucha por mantener y consolidar el triunfo, en la creación del nuevo régimen social, del régimen socialista, en toda la lucha por la supresión completa de las clases”[8]

Y, ¿qué opinión guarda la UJCE respecto a la cuestión de clase? Copiaremos esta vez una cita considerablemente larga. Pedimos disculpas pero tal hecho está justificado por la nutrida “aportación” que hace la UJCE al marxismo-leninismo:

“Radiografía de la correlación de clases en España.

En la cima de la pirámide encontramos al capital monopolista de estado –la alianza entre la gran banca, la patronal y la amplia nómina de periodistas, intelectuales orgánicos (mayoritariamente autodenominados progresistas), artistas, funcionarios-jueces, la Iglesia católica, entre otros- y políticos profesionales prestándose un servicio mutuo imprescindible para ambas partes -. Hay que sumar al Rey y a la Casa Real importante instrumento propagandístico y de lobby en el ámbito internacional. Sobre todo, de los intereses de las empresas privadas españolas, siendo esta una de sus principales actividades.

En este proceso de monopolización, a pesar de tener en común la defensa del sistema capitalista, cada vez son más evidentes las contradicciones que se dan entre la burguesía y la pequeña burguesía (gran masa de pequeños y medianos empresarios), esta última que si bien no está en peligro de desaparecer por completo, si está sufriendo con dureza las consecuencias de la crisis y en multitud de casos está en pleno proceso de descomposición y proletarización. Es por ello, que resulta fundamental para la clase denunciar esta contradicción de intereses entre la burguesía, con el fin de dividirla y poder encontrar aliados tácticos en la lucha antimonopolista. También pueden ser aliados parte del sector de los autónomos urbanos y rurales.

Casi en paralelo con el funcionariado, encontramos un sector con características propias, alta sindicalización y en mayor o menor medida protegidos de la precariedad: la clase trabajadora industrial y fordista fundamentalmente masculina, adulta y autóctona (históricamente la juventud en la industria ha tenido un papel poco relevante: aprendices, peones,....).

Como vimos anteriormente se encuentra en proceso de extinción debido a la desindustrialización en España y a los cambios en la organización de la producción. Además, al tener mejores condiciones laborales (obtenidas mediante lucha y unidad obrera) que la mayoría de trabajadores/as (mayores salarios, menos paro, trabajo fijo y regulado,...) a menudo se dan posturas corporativistas o de conformismo, que mucho distan de las actitudes solidarias tradicionalmente ligadas a este sector. Lo que se convierte en un problema para la unidad de la clase y para la adaptación del sindicato a las nuevas formas de organización en las empresas, al ser la clase obrera industrial históricamente hegemónica en CCOO.

En lo que respecta al funcionariado, los múltiples ataques y recortes de los que están siendo objeto y el proceso de privatización de servicios públicos, está modificando radicalmente su tradicional conformismo y unificando luchas ya no sólo con el resto de trabajadores/as de otros servicios públicos en lucha, sino con el conjunto de la clase trabajadora. Notándose este aspecto en el progresivo aumento de incidencia de las huelgas generales en el sector público (aunque aún sea un índice extremadamente bajo), así como la participación del funcionariado en las movilizaciones (más allá de las propias de su conflicto). Este sector, tradicionalmente con niveles de sindicalización alta (con fuerte presencia de sindicatos corporativistas, aunque no sean mayoritarios), es un aliado fundamental para conectar las capas populares con las luchas contra los recortes y la gestión de la crisis capitalista, ya que la privatización de los servicios públicos, que es el objetivo de la troika, tendrá consecuencias nefastas para la mayoría de la población.

Otro bloque que podríamos diferencias sería el de asalariados intermedios, compuesto por trabajadores intelectuales: profesionales, científicos.... Si bien este sector, con muy baja afiliación sindical, ha tenido condiciones superiores a la media del resto de trabajadoras/es, ahora está (con excepciones) en pleno proceso de precarización. Es destacable la alta proporción de jóvenes en este sector (con formación universitaria), es esta juventud quien está experimentando principalmente la precarización de sus condiciones, el paro y el exilio forzado a otros países.

En la base de la pirámide se encuentra la clase trabajadora postindustrial, fragmentada y terciaria que vive entre la precariedad, el paro y la exclusión: fuerza de trabajo manual e intelectual en ejercicio o en paro, en alto porcentaje mujeres, migrantes y jóvenes, al margen de la negociación colectiva y en ocasiones del Estatuto de los Trabajadores, temporales, falsos autónomos, becarios, sin papeles, etc. Un verdadero “ejército de carne de cañón” en expansión que constituye el estrato más precario del proletariado actual. La inseguridad respecto a sus expectativas de vida y trabajo y su casi total dependencia de los empresarios, marcan en gran parte sus actitudes de clase. De cara a conflictos abundan las respuestas espontáneas y sin continuidad, alejados de sindicatos y partidos políticos. Igualmente una creciente masa de pequeños empresarios y autónomos urbanos, y con especial preeminencia, rurales muchas veces trabajadores encubiertos o subcontratados (especialmente los primeros) que se está incorporando a este sector merced a la dinámica de concentración capitalista, acelerada con la crisis, que está generando cierres y quiebras generalizadas.”[9] (el subrayado es nuestro)

Si bien describe fenómenos reales que podríamos encontrar y registrar en un angular superficial de las condiciones de vida de la clase obrera y las capas populares, creemos que si se considera que esto es una radiografía de la realidad de las clases en España, el método utilizado violenta seriamente el materialismo histórico.

Abordamos el análisis de este fragmento de la UJCE asumiendo que intenta ser el análisis profundo de la lucha de clases en España que un congreso merece: para empezar esta “teoría piramidal” es una arbitraria estratificación alejada por completo del marxismo-leninismo. Con ello, la UJCE no analiza las clases sociales en base a qué escalón ocupan dentro relaciones producción sino en base a criterios poco científicos como la capacidad de acceso al consumo, la temporalidad laboral o la función ideológica que desempeñan:
  • Para empezar: iguala la burguesía con una amalgama extraña de jueces, curas, artistas y periodistas.
  • En un punto intermedio semi-privilegiado sitúa una pequeña burguesía a la que se la califica de aliado “táctico” (sic) -pese que el sentido de la etapa democrática, tal como ellos teorizan, es que hay una burguesía progresista con la cual aliarse de forma estratégica y para una formación social asentada-, el funcionariado, los profesionales liberales, científicos, etc. y ¡horror!, al proletariado.[10]
  • En la base, sufriendo todo el peso de la injusticia por la UJCE analizada se hayan unas subclases variadas: el “precariado”[11] compuesto por trabajadores asalariados de todo tipo y condición (mujer, inmigrante…) y la parte más desfavorecida del semi-proletariado. Bebiendo de una base subjetiva, dado que expresan espontáneamente una mayor confrontación contra el sistema, asumimos que serán la base del trabajo de la UJCE en el siguiente periodo.
Estos tipos de análisis van en la línea desplazar al proletariado clásico de su papel histórico -calificándolo de reaccionario y acomodado-; el proletariado es sustituido por elementos sociales marginados, por las minorías, por los inmigrantes, por las mujeres, por trabajadores precarios, por subcontratados o por los desempleados[12]. Pero el grado en que un “sujeto histórico” es revolucionario no viene dado por su marginalidad, sus difíciles condiciones de vida o su subjetividad espontánea contra el capitalismo: el “sujeto histórico” llamado a acabar con el capitalismo, como veremos, es el que ocupa el lugar cardinal en la producción, el que genera plusvalía.
Y la práctica posmoderna....

Bajo la lógica de parcializar a la clase obrera hayamos el motivo de lo sobredimensionado del desarrollo de los frentes transversales y la lógica de parcializar la lucha. Si el proletariado ya no cumple su rol histórico, la lucha se enfoca en resolver los pequeños problemas, los problemas de los marginados, de las minorías, de los incomprendidos, de lo singular: es la lucha de remarcar las diferencias -cuanto más concreto y diferente mejor-, la lucha contra lo que es mayoritario, frecuente o “normal”.

Como ya no hay la gran lucha, como ya todo son pequeñas luchas igualmente válidas: lo fundamental pasa a ser la lucha por el derecho de que exista lo diferente[13]. La práctica posmoderna viene marcada por la exaltación del “outsider”.

En ese sentido, es de remarcar la importancia que le dan los documentos de la UJCE a los problemas de los intersexuales (personas que tienen rasgos sexuales de ambos sexos), cuando ponen el grito en el cielo porque los hombres se den la mano y las mujeres se besen o -¡atención!- hablan de que hay que tener en cuenta “las necesidades de la negra transexual que se prostituye para subsistir”[14].

Desde CJC queremos expresar que esto no es más que ahondar en una infructífera línea de trabajo y análisis basado de la micro-lucha ultra-parcial. Así pues, consideramos arbitrario que la UJCE no tenga en cuenta y no salga reflejado en sus tesis, la realidad y necesidades de la negra transexual prostituta inmigrante que está infectada por el VIH. Si metemos las manos en el charco, metamos también los codos.

Desde el Área ideológica de los CJC, consideramos que esta selección de luchas parciales han sido escogidas bajo criterios subjetivistas, desconocemos también porque no se añade como una lucha transversal igualmente válida el veganismo, la lucha por la liberación animal, la defensa de los niños con sordo-ceguera de nacimiento, etc.

Esto hace la UJCE: no sitúa la centralidad de la lucha de la clase obrera, pero establece toda una serie de sujetos “revolucionarios”, que no son parte de la clase o aliados sometidos a la dirección de la clase obrera en el proceso de la construcción del ejército que hará posible la revolución socialista. La UJCE sitúa sujetos aislados y alternativos (migrantes, mujeres, transmaribibolleras, precariado, trabajadores terciarios, jóvenes, temporales, falsos autónomos, becarios, sin papeles...).

La UJCE imbuida de la lógica postmoderna y fetichista, radicaliza las consignas políticas de estos sectores, no en la medida en que éstas se acercan a la contradicción fundamental capital-trabajo, sino en la medida que desarrollan la individualidad propia de dicho sujeto. Y este batido acaba llevando a conclusiones curiosas, todo bajo un folklore que aúna a esos sectores “revolucionarios” bajo sus siglas, pero que no oculta el contenido oportunista y fetichista.

Evidentemente tenemos en frente uno de las mayores charcas de todo el documento que viene a explicar de rebote lo siguiente:
  • Los marxistas-leninistas dentro de la UJCE son tratados como algo singular más que hay que tener contentos, a ello responde el eclecticismo de sus documentos.
  • Las luchas concretas, en todas las direcciones, se dan sin ligarlas a la contradicción capital-trabajo y sin acumular fuerzas hacia su resolución; podemos decir que esto sólo puede llevar al reformismo.
  • La lucha contra la opresión y por la revolución ya no se centra en la destrucción del Estado (es decir la toma de poder revolucionaria), sino en la lucha contra el micro-poder o la micro-represión que oprime las particularidades de cada “sujeto alternativo”. Se pasa a concebir que el Estado no es clasista ni es ya objetivo fundamental “la toma del Palacio de invierno”. La represión es dispersa y “en lo pequeño” por lo que ya no tiene importancia alguna la organización.
  • Si el proletariado ya no es el sujeto histórico ¿qué sentido tiene un Partido Comunista de vanguardia que sea el portador de la conciencia del proletariado y represente sus intereses objetivos?.
  • La lucha obrera deja ser la centro de la vida de la lucha en los frentes de masas y la estructuración de un proyecto estratégico para pasar a ser una lucha de tantas entre un mar de “movimientos sociales” en las que una organización política ya no pretende dirigir sino actuar a lo sumo como un embudo[15] o ser el pegamento de un pastiche absurdo.
  • Enclaustramiento subjetivo en la lógica del Frente de Izquierdas, las sopas de siglas y el “entendimiento” entre organizaciones políticas con marcadas diferencias ideológicas y objetivos dispares que periódicamente se encuentran (siempre los mismos) en diversas plataformas con diferentes objetivos parciales y dispersos (republicano, feminista, ecologista, liberación sexual, lucha contra los desahucios, etc.). Es por ello, quizás, por lo que se nos acuse de situarnos al margen de las masas por oponernos a incluir en la construcción del sindicato estudiantil a sectores trostkistas y postmodernos que fundan sus propias organizaciones endogámicas (sin masas, basadas en su propia ideología). Al mismo tiempo, es la propia UJCE quien para imponer sus decisiones, convoca en Valladolid durante el pasado mes de febrero una reunión de Estudiantes en Movimiento con carácter regional, al que no convoca más que a sus propios militantes para imponer sus directrices. ¿Dónde quedaron las masas[16]?
  • Dado que la tendencia es la de la exaltación del individuo y el subjetivismo, se refleja en la desaparición del debate y las conclusiones colectivas, se apuestan por estructuras laxas alejadas del centralismo-democrático[17]. A su vez, se afrontan luchas parciales en todas las direcciones sin centralidad alguna, desaparece la cultura de trabajo bolchevique; cada militante hace, hablando pronto y mal, lo que le da la gana y se acentúa un comportamiento pequeño-burgués[18]
Con su eclecticismo, ¿no es acaso este el precipicio hacia el que se dirige a toda velocidad la UJCE?
La importancia de los Comités para la Unidad Obrera (CUO) en nuestro proyecto revolucionario

Para el PCPE y los CJC, el proletariado es el sujeto histórico. Siendo estricto en el término y en el sentido que utilizan los clásicos, el proletariado “puro” es el trabajador de las ramas productivas (la industria y la extracción) que recibe en forma de salario el valor por su capacidad de trabajar (fuerza de trabajo) a cambio de entregar el resultado de su trabajo al patrón (el burgués)[19]. El proletariado es esclavo de la generación de plusvalía, esa es la base de su miseria y del mismo modo la base de su esperanza.

Así mismo, el grado de explicación no viene dado en lo fundamental por el nivel de salario o el tipo de contrato sino por la diferencia relativa entre aquella riqueza que produce la clase y la participación colectiva que tiene de dicha riqueza. Tampoco cabe separar artificial y mecánicamente (y cuantas más separaciones mejor), entre grados de más o menos potencial revolucionario, en función de las mejores o peores condiciones laborales.

Lamentamos amargamente como se asocia mecánicamente en los documentos de la UJCE al proletariado industrial sindicado con la aristocracia obrera. Si la lucha que hace el proletariado industrial es, de hecho, una lucha sólo económica, reformista y burguesa es quizás porque los comunistas no hacemos lo suficiente para llevarles “la conciencia” de clase “desde fuera”.

Decía Lenin que el Partido Comunista es el portador de la conciencia de clase y debe fusionarse con ésta para realizar la revolución. Que la supuesta “vanguardia que transporta la conciencia del proletariado” decida abandonar el proletariado porque está impregnado en la ideología burguesa equivale a tirarse desde el octavo piso de un edificio y culpar a la gravedad terrestre de la muerte de uno.

Pero ¿y qué pasa si ya no vivimos en un mundo de fábricas y los sectores servicios cobran importancia?

Lenin también dijo…
“(..) cada problema más o menos "nuevo", cada viraje más o menos inesperado e imprevisto de los acontecimientos -- aunque sólo altere la línea fundamental del desarrollo en proporciones mínimas y por el plazo más corto --, provocará siempre, sin falta, una u otra variedad de revisionismo.”[20]

La desindustrialización mundial y la economía posindustrial es un mito que no se sustenta con los datos en la mano. Además, la clase obrera que no produce nada material, es decir, los trabajadores de servicios, pese a que en un sentido estricto no producen plusvalía directamente, también viven las mismas condiciones de explotación que el resto de trabajadores de ramas productivas y, por tanto, uno u otro (obrero productivo o improductivo) tienen una subjetividad similar y un mismo interés objetivo de acabar con el capitalismo.

Por un lado, la capacidad organizativa y combatividad de los mineros es insuperablemente mayor que la capacidad de los funcionarios de sanidad en un marco de privatización de la sanidad pública. Por el otro, nuestro objetivo es sumar a unos y otros en un todo coherente y único bajo la dirección del Partido, tal es el papel del CUO.

A diferencia de los posmodernos que buscan siempre borrar a la clase obrera del mapa mediante su fragmentación, los CJC buscamos la máxima unidad de la clase obrera ya sea del sector servicios o del sector productivo, parado o activo, temporal o fijo…; todos tienen intereses comunes. Por eso no es casual que el PCPE ponga todo su énfasis en la constitución principal, central y cardinal de los CUO en el marco de la construcción del Frente Obrero y Popular por el Socialismo. Por eso, los CJC estamos llenando los CUO de juventud, enfocándonos, de momento, en campañas agitativas en los sectores improductivos pues es donde, dado nuestro desarrollo, más fácilmente podemos incidir en la juventud trabajadora.

¿Qué evitamos los CJC desde el marxismo-leninismo y nos parece un error mortal? Centrar nuestros esfuerzos de una manera dispersa en la “lucha identitaria”, las luchas temáticas dispersas, el alternativismo okupa, el cooperativismo hippie o el democratismo barato del 15-M.
Aprovechamos para comentar de pasada que tales concepciones erróneas no están ni mucho menos tan sólo en la UJCE.

Apuntalemos una seria de cuestiones: los CUO no son una herramienta para realizar lucha económica, es una estructura donde la clase obrera busca la máxima unidad desde la base para encarar a su enemigo de clase, pero no sólo es eso. El CUO es una estructura donde clase obrera y Partido comunista se hacen uno, donde el Partido dirige la lucha de la clase obrera y le dota de conciencia. El CUO es la base para crear el poder obrero y para afrontar las tareas históricas del proletariado, a saber: destruir el capitalismo y construir el socialismo-comunismo.

Cabría cuestionarse que el sujeto que acaba con el capitalismo y construye el socialismo en tanto dictadura del proletariado no es la mayoría. El proletariado no pone la “cantidad” en el proceso revolucionario pero sí que es el que da la “calidad”, la posibilidad de superar el capitalismo y crear un marco donde se superen todos los problemas derivados de este sistema de explotación. En ese sentido, el proletariado sí que satisface a las grandes mayorías pues soluciona con sus intereses particulares los intereses universales, los intereses de las demás clases y sectores populares.

“En cualquier país capitalista, la fuerza del proletariado es incomparablemente mayor que su proporción numérica, en la masa general de la población. Y esto es así porque el proletariado domina económicamente en el centro y en el nervio de todo el sistema económico del capitalismo, y también porque, bajo el capitalismo, el proletariado expresa, económicamente y políticamente, los verdaderos intereses de la inmensa mayoría de los trabajadores. Por eso, incluso cuando constituye una minoría de la población (o cuando su vanguardia consciente y verdaderamente revolucionaria constituye una minoría de la población), el proletariado es capaz de derribar a la burguesía y de ganarse después muchos aliados entre esa masa de semiproletarios y pequeños burgueses que antes no se habría manifestado jamás a favor del dominio del proletariado, que antes no comprendería las condiciones y las tareas de ese dominio y a la que sólo su experiencia ulterior habrá de convencer de que la dictadura del proletariado es inevitable, acertada y necesaria.”[21]

La centralidad del CUO en el Frente Obrero y Popular bajo la dirección del Partido viene dada por la importancia objetiva del proletariado. A ella se adherirán las capas populares agredidas también por el capitalismo en un marco de alianzas donde cuantitativamente se verán representadas las mayorías populares.

Los CJC junto al PCPE desplegamos una línea de intervención novedosa en el Movimiento Obrero que pone las bases para recuperar el sindicalismo de clase y para superar la fragmentación sindical que atenta contra la necesaria unidad de la clase obrera. ¿Qué hace la UJCE en la cuestión del Movimiento Obrero y Sindical? Seguidismo burocrático al PCE y trabajar, sí o sí, sin afinar las herramientas en Comisiones Obreras. Porque el Movimiento Obrero y Sindical para la UJCE no tiene la importancia que tiene para nosotros, lo cual determina la escala de prioridades de una y otra organización.

¿A los CJC les importa “esas pequeñas cosas” menos que a la UJCE?

Rotundamente no. Los CJC centramos nuestra vida militante en aquellas luchas concretas que nos acerquen a la resolución de la contradicción capital-Trabajo. Entendemos que tan solo en el socialismo podemos poner las bases de la resolución de esos pequeños problemas concretos a los que la UJCE, preñada de la lógica del reformismo, afronta de una manera dispersa aunque los quiera meter cual embudo en los centros de trabajo, de estudio y en los barrios.

Los comunistas históricamente nos hemos preocupado también por las cosas concretas, por la diferencia, pero siempre sin tirar a la basura el método científico que empleamos. Sobradas muestras de tal preocupación se pueden observar en las obras de Lenin y Stalin sobre la cuestión nacional o el análisis del patriarcado de Alexandra Kollontai.

La importancia de la clase obrera, y por tanto de los CUO, radica, por poner el ejemplo del patriarcado, que el proletariado da la llave para acabar con el capitalismo y todas sus manifestaciones, incluido el patriarcado o la destrucción de la naturaleza.

Los CJC no nos dejamos embaucar por los nuevos revisionismos de moda y, a su tiempo y mediante la doctrina marxista-leninista, analizaremos la realidad de lo abstracto a lo concreto para intentar resolver todas las cuestiones que hagan falta. Otros se pondrán a hacer arreglillos aquí y allá sin al final resolver nada. Otra vez estamos ante la disyuntiva de reforma o revolución.

Mientras la UJCE prepara todos sus esfuerzos en las luchas parciales, nosotros fundamentalmente enfocaremos cada lucha para centrarla en la única clase que está llamada a llevarnos a la emancipación, como dijeron Marx y Engels hace ya mucho -y creemos que sigue siendo tan cierto ahora como cuando se escribió-: “De todas las clases que se enfrentan con la burguesía, no hay más que una verdaderamente revolucionaria. Las demás perecen y desaparecen con la gran industria; el proletariado, en cambio, es su producto genuino y peculiar.”[22]

El sujeto histórico es quién genera plusvalía para acrecentar el Capital, esto es lo fundamental: los burgueses no pueden vivir sin el proletariado pero el proletariado si puede vivir sin los burgueses. Tal es la dialéctica de la liberación de la humanidad, de la creación del hombre nuevo y la mujer nueva.




[1]Propuesta de Tesis Políticas al XII Congreso de la UJCE,p.93.

[2]El posmodernismo nace como una corriente estética y una filosofía. Esta filosofía fundamentalmente es un rechazo a todas las teorías que tengan una base dialéctica, en general, (donde hay una historia donde conflicto tras conflicto se llega a una resolución feliz y catártica) y a la lucha de clases, en particular.

[3]“Este aspecto también requiere de una importante tarea política: construir un nuevo lenguaje común que facilite la comunicación, como lo hicieron los lenguajes del antiimperialismo y del internacionalismo proletario en el caso de las luchas libradas en épocas anteriores. Quizás ésta deba ser una comunicación de una índole nueva, que funcione, no sobre la base de las semejanzas, sino sobre la base de las diferencias: una comunicación de singularidades.” Michael Hardt y Antonio Negri, Imperio, Barcelona: Editorial Paidós, 2002, p.67.

[4]“La clase está determinada por la lucha de clases. (…) las clases que importan son las que se definen por las líneas de la lucha colectiva. En este sentido, la raza no es un concepto menos político que la clase económica. (…) la raza surge a través de la resistencia colectiva a la opresión racial. De manera similar, la clase económica se forma a través de los actos de resistencia colectivos. Por consiguiente, la indagación sobre la clase económica, al igual que una indagación sobre la raza, en vez de empezar por un mero catálogo de diferencias empíricas, debe fijarse en las líneas de la resistencia colectiva al poder. Resumiendo: la clase es un concepto político, por cuanto una clase no es ni puede ser otra cosa sino una colectividad que lucha en común.” Michael Hardt y Antonio Negri, Multitud, Madrid: Editorial Debate, 2006, p. 132.

[5]“El lugar central en la producción del superávit, que antes correspondía a la fuerza laboral de los trabajadores de las fábricas, hoy está siendo ocupado progresivamente por una fuerza laboral intelectual, inmaterial y comunicativa. De modo que es necesario desarrollar una nueva teoría política del valor capaz de plantear el problema de esta nueva acumulación capitalista de valor que está en el corazón mismo del mecanismo de explotación (y por ello, quizás, en la médula de la sublevación potencial). (…)” (el subrayado es nuestro) Michael Hardt y Antonio Negri, Imperio, p. 42-43.

[6]“El trabajo inmaterial incluye inmediatamente interacciones y cooperaciones sociales. En otras palabras, el aspecto cooperativo del trabajo inmaterial no se impone ni se organiza desde el exterior, como ocurría en las formas anteriores de trabajo, sino que ahora la cooperación es completamente inmanente a la actividad laboral misma. Este dato pone en tela de juicio la antigua noción (común en la Economía política clásica y a la marxista) según la cual la fuerza laboral se concibe como un “capital variable”, es decir, como una fuerza a la que sólo el capital activa y da coherencia, porque los poderes cooperativos de la fuerza laboral (particularmente el poder del trabajo inmaterial) ofrecen al trabajo la posibilidad de valorarse a sí mismo. Los cerebros y los cuerpos aún necesitan de los demás para producir valor, pero esos otros que necesitan no tienen que provenir forzosamente del capital y de sus capacidades para orquestar la producción. Hoy, la productividad, la riqueza y la creación de superávit social adquieren la forma de la interactividad cooperativa a través de redes lingüísticas, comunicacionales y afectivas. En la expresión de sus propias energías creativas, el trabajo inmaterial parece proveer así el potencial para un tipo de comunismo espontáneo y elemental.” (el subrayado es nuestro) Michael Hardt y Antonio Negri, Imperio, p. 273.

[7]“(…) concebimos la Multitud como la totalidad de los que trabajan bajo el dictado del capital y forman, en potencia, la clase de los que no aceptan el dictado del capital. (…) El concepto de clase trabajadora es fundamentalmente un concepto restringido, basado en exclusiones. En la más limitada de estas interpretaciones, la clase obrera se refería al trabajo fabril, excluyendo así otro tipo de clases trabajadoras. En su concepción más amplia, la clase trabajadora se refiere a todos los obreros asalariados, excluyendo así las otras clases no asalariadas. En relación con la clase obrera, la exclusión de las otras formas de trabajo se basaba en la noción de que hay diferencias de naturaleza entre ellas, por ejemplo, entre el trabajo fabril masculino y el trabajo reproductivo femenino, o entre el trabajo fabril y el trabajo agrícola, entre los empleados y los desempleados, entre los trabajadores y los pobres. (…) hoy todas las formas de trabajo son socialmente productivas, producen en común, y comparten también el potencial común de oponer resistencia a la dominación del capital. (…) Y que quede claro que no decimos que el trabajo fabril o la clase obrera no sean importantes, sino únicamente que no ostentan ningún privilegio político en relación con otras clases de trabajo en el seno de la multitud. Así pues, en contraste con la exclusión que caracteriza el concepto de clase obrera, el concepto de multitud es abierto y expansivo” Michael Hardt y Antonio Negri, Multitud, p. 134.


[9]Propuesta de Tesis Políticas al XII Congreso de la UJCE,p.52-53.

[10]“Desde una perspectiva estructural, el bloque social del PSOE lo compone una gran parte del proletariado industrial clásico (…)”Propuesta de Tesis Políticas al XII Congreso de la UJCE,p.64.


[12]Recordar que para este revisionismo “nuevo”, la clase social ya no tiene importancia. Lo importante es la subjetividad de confrontación contra el “estado actual de las cosas”.

[13] “(Desde la política tradicional en los movimientos de EEUU en la década de los 60)… las diversas formas de experimentación cultural que florecieron en abundancia durante ese período constituían una especie de distracción de las “verdaderas” luchas políticas y económicas, pero lo que no lograron percibir esos sectores fue que la experimentación “meramente cultural” tenía efectos políticos y económicos muy profundos.
La “automarginación” era una realidad un concepto pobre de lo que en realidad estaba ocurriendo (…) Las dos operaciones esenciales fueron el rechazo del régimen disciplinario y la experimentación con nuevas formas de productividad. Ese repudio se manifestó mediante apariencias muy variadas y proliferó en miles de prácticas cotidianas. Una de las manifestaciones era el estudiante universitario que experimentaba con LSD en lugar de buscar un empleo; otra era la mujer joven que se negaba a casarse y formar una familia; otra, el obrero afronorteamericano “incompetente” que se ajustaba a un ritmo de “CP” (colored people) y se negaba a trabajar de todas las maneras posibles.” Michael Hardt y Antonio Negri, Imperio, p. 255

[14]Propuesta de Tesis Políticas al XII Congreso de la UJCE,p.87.

[15]“Nos encontramos actualmente con un gran número de movimientos sociales, que están elevando tanto el nivel de movilización como el discurso político a pasos agigantados, pero con una realidad social que aunque se moviliza no ha adquirido aún conciencia en sí.” (el subrayado es nuestro) Propuesta de Tesis Políticas al XII Congreso de la UJCE,p.73.

[16] Incluso el representante de la asociación de Burgos, también militante de la UJCE, contradijo lo aprobado en su propia asociación y los miembros de la UJCE de León en las asociaciones de universidad y medias de su ciudad se abstuvieron de ir al encuentro para no tener que asumir las directrices de su organización y contrariar lo decidido en la base de las asociaciones.

[17] “En contra del lugar común que afirma que el proletariado norteamericano es débil por su baja representación partidaria y sindical respecto de Europa y otros lugares, tal vez deberían verlo fuerte por esos mismo motivos. El poder de la clase trabajadora reside no en sus instituciones representativas sino en el antagonismo y autonomía de los propios trabajadores (…) Además, la creatividad y la conflictividad del proletariado residían también –y quizás de manera más importante- en las poblaciones que trabajan fuera de las fábricas. Incluso (y especialmente) los que se negaban activamente a trabajar eran a la vez amenazas serias y soluciones de recambio creativas. (…) El proletariado verdaderamente inventa las formas sociales y productivas que el capital estará obligado a adoptar en el futuro.” Michael Hardt y Antonio Negri, Imperio, (citas dispersas)

[18]“El los decenios finales del siglo XX emergieron también, particularmente en EEUU, numerosos movimientos que aparecen clasificados con frecuencia bajo el epígrafe de “políticas identitarias”, que nacen primordialmente de las luchas del feminismo, de las luchas de los gays y lesbianas, y de las luchas de las minorías raciales. Las características orgánicas más importantes de estos diversos movimientos son su afán de autonomía y su rechazo a las jerarquías centralizadas, a los líderes o a los portavoces oficiales. El partido, el ejército popular y la guerrilla moderna les parecen obsoletos por su tendencia a imponer la unidad, a negar sus diferencias y a subordinarlas a intereses ajenos.”Michael Hardt y Antonio Negri, Multitud, p. 115.

[19]“Económicamente se ha de entender por proletario nada más que el obrero asalariado que produce y valoriza «capital» (…)” C. Marx, El capital Libro I tomo I, Madrid: Editorial Akal, 2007, p.71.
Trabajo productivo es únicamente aquel que produce capital. ¿No es absurdo, pregunta por ejemplo el señor Senior (o otra cosa por el estilo) que el fabricante de pianos debe ser un trabajador productivo, pero no así el pianista, aunque sin el pianista el piano sería un nonsens? Pero así es, exactamente. El fabricante de pianos reproduce capital; el pianista cambia su trabajo solamente por un revenue. Pero el pianista produce música y satisface nuestro sentido musical ¿no produce, entonces, en cierta manera? In fact, lo hace: su trabajo produce algo, pero no por ello es trabajo productivo en sentido económico, del mismo modo que no es productivo el trabajo del orate que produce fantasmagorías”
C. Marx, Grundrisse, México D.F.: Ediciones Siglo XXI, 2007, pp 245-246.


[21]Lenin, Las elecciones a la asamblea constituyente, http://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/oe12/lenin-obrasescogidas10-12.pdf

[22]Carlos Marx y Friederich Engels, Manifiesto comunista, http://www.old.cjc.es/wp-content/uploads/2007/03/el_manifiesto_comunista.doc

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