18 jun. 2015

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La farsa política de las elecciones


Por J. A.

Desde luego, cabe felicitarse por que se haya materializado el anunciado hundimiento del PP, que a pesar de haber obtenido 6 millones de votos (un 27,05%), ha perdido una importante cuota de poder institucional. Además, la pérdida de las alcaldías de las principales ciudades (Madrid, Valencia…) le supone un duro golpe que, seguro, tendrá consecuencias internas.

No se puede obviar la elevada abstención (35,07%) y la importante cifra de votos nulos y en blanco (más de 700.000 en total), a pesar del supuesto ambiente de «cambio político» y «esperanza» del electorado, que han estado anunciando a bombo y platillo determinadas fuerzas políticas y medios de comunicación. Es evidente que más de un tercio de los votantes (12,5 millones de personas) no han percibido esa presunta trascendencia de las elecciones del domingo, 24/05/2015

En definitiva, estas elecciones han supuesto un lavado de cara del régimen, una corrección de la deriva autoritaria y mafiosa que estaba tomando éste amparándose en la connivencia entre el PP y un PSOE que, hasta ahora, no tenía competencia en su espacio político.


Los orígenes que Albert Rivera, uno de los productos de ingeniería política de esta “segunda transición”, definía a la perfección: se trataría de «regenerar» la política, de «hablar», de «contar con la oposición»; de volver, en definitiva, a la política del «consenso, como en la transición» para renovar la legitimidad de un régimen que se hallaba en descomposición acelerada.

Es posible que falten pocos días para que cientos de concejales/as y diputados/as autonómicos voten – como en los últimos 20 años - al menos malo, esto es, a la parte menos casta de la casta - algo tendrán que decir para justificarse los podemitas - , y que con votos críticos de muchas miles de personas se coronen Presidentes autonómicos y Alcaldes del PSOE. Una película que desde la época del PCE de Carrillo se repite una y otra vez como un burla a los votantes de izquierdas

El sistema capitalista nace injusto, porque se erige sobre los cimientos del libre mercado, o más bien, la ilusión del libre mercado, porque este libre mercado no existe, las pequeñas empresas, y la gente “emprendedora” jamás podrán competir con las grandes empresas

Me pregunto si en un momento como el actual, en el que el lamentable espectáculo de la farsa política española ha llegado a tales niveles de degradación y la evidencia de que no es posible reformar el capitalismo desde una perspectiva socialdemócrata - lo que nos ofrecen todas las opciones con posibilidades de gobierno es liberalismo o social-liberalismo descarnados y cínicos

Con carácter general, estas elecciones reflejan que la estrategia de recambio de los partidos burgueses, lo que denominamos  los comunistas  la “segunda Transición”, no es un proceso todavía maduro ni completo, pero del que se vislumbra como elemento esencial que los nuevos actores políticos están comprometidos con la estabilidad del sistema.

 A pesar del retroceso del PP y el PSOE, las nuevas formaciones como PODEMOS y Ciudadanos, así como las candidaturas “de confluencia”, parecen dispuestas a alcanzar pactos con unos y con otros, garantizando la gobernabilidad en ayuntamientos y Comunidades Autónomas y la continuación de las políticas antiobrera y procapitalistas.

La trampa más perfecta que ha construido el capitalismo a lo largo de su historia ha sido el parlamentarismo. El "civilizado" ring de un combate inexistente en el que las reglas del juego parlamentario exigen la aceptación de condiciones que niegan la posibilidad de derribar el sistema económico en el que se asienta, si no es mediante una mayoría parlamentaria que no puede obtenerse porque el chantaje y la violencia latente o manifiesta del poder económico sobre la representación del poder popular lo impide. Y si esa mayoría parlamentaria llegase a producirse, el sistema tiene ya establecidas sus fórmulas para que nada cambie un golpe de fuerza  como paso en el gobierno del frente popular en España o la Unidad Popular  en Chile.

La gestión del desengaño será una tarea de primer orden en este tiempo por venir. El papel de mi partido, EL PCPE, será el de facilitar la comprensión de la lectura política de esta estrategia de la segunda transición, para que el desengaño se convierta en avance de la conciencia de la clase obrera, y evitar la desbandada si ese desengaño se convierte en simple abandono de las fuerzas que potencialmente se deben incorporar al cambio social, el SOCIALISMO.

Las “reformas” que ha acelerado el Partido Popular en los últimos años han tenido como objetivo principal el desmantelamiento del ya exiguo sector público y su apertura al gran capital privado, el de quitar derechos laborales a la clase obrera en este hecho el PP-PSOE  le han hecho la jugada al gran capital europeo y yanqui.

Tanto PODEMOS, el PSOE de la CASTA,  las candidaturas blancas de la mal llamada UNIDAD POPULAR, el PCE-IU..., estos que decían PP-PSOE LA MISMA MIERDA ES, convergen en pactos solamente para gestionar la nueva transición y al sistema capitalista  dentro del consenso de la “izquierda”. Decían: nada de “Pactos” con la casta, nada de pactos con los populismos; todos convergen por coger cuotas de poder  y tener una paz social dentro del sistema de D. DINERO Y DE LA NUEVA TRANSICIÓN QUE SE AVECINA

Estos partidos y organizaciones de “IZQUIERDAS”, antes y después de las elecciones apelando a la ilusión o a conceptos tan difusos como el de “CIUDADANÍA”, “GENTE” “ASALARIADOS” “LOS DE ARRIBA Y LOS DE ABAJO” que pretende armonizar bajo ciertas propuestas a todas las clases y capas sociales y, por tanto, oculta la raíz principal de la crisis, aspiran a convertirse en nuevos gestores del capitalismo.

La nueva socialdemocracia de PODEMOS pretende sustituir a la vieja socialdemocracia PSOE y cuyo papel es engañar a los obreros, como  lo hace el PSOE con la santa alianza con la derecha en la EU y de acuerdos tácitos con la española.

La nueva socialdemocracia de PODEMOS, populistas demagogos, son quienes predican que dentro de este sistema y sus instituciones se puede alcanzar la emancipación de la clase obrera y sus aliados; no son más que embaucadores, es decir, son  farsantes y  reformistas  con falsas ilusiones.

Marx, Lenin, Rosa Luxemburgo y otros revolucionarios admitieron que los parlamentos burgueses debían ser empleados como trincheras desde las que hacer resonar la denuncia tanto frente a la hipocresía burguesa como a la reformista de una "democracia” formal  opuesta a las necesidades reales de la clase trabajadora. Algo que los reformistas de toda condición han "olvidado" para lograr la respetabilidad de los detentadores del poder capitalista

El PSOE  porque representa los intereses de la clase dominante en un ejemplo de teatro-farsa que embauca aún a millones de personas. Es difícil defender como “políticas de izquierdas” el apoyo a la OTÁN y sus bombardeos, la UE de los mercaderes, el Ibex 35 y el poder de las grandes empresas, el apoyo a la economía de mercado, el  cuestionamiento del poder de la Iglesia católica (por ejemplo en la educación), el consumo como modus vivendi, la reforma de la Constitución en su artículo 135, el nulo apoyo a la búsqueda de asesinados durante el franquismo, la negativa al derecho a la autodeterminación de los pueblos, la creación de los GAL…

Denunciar que la corrupción es algo inherente al capitalismo. No se trata de que éste o aquel roben. Se trata de que la privatización de los sectores públicos, los desahucios, el paro y la precariedad sea corrupción. La corrupción es necesaria para el capitalismo y, por tanto, luchar contra ella solo se puede hacer con el poder de la clase obrera y sus aliados. “En el sistema capitalista, el derecho a la vivienda, a la salud, a la educación, se convierte en el derecho a la oportunidad de adquirirlos...es también una mercancía al alcance de quien pueda pagarlos".

¿Por qué se violenta el derecho al trabajo? Para que los salarios puedan ser cada vez más bajos

¿Por qué se violenta el derecho a la educación? ¿Por qué se violenta el derecho a la salud? Para que los trabajadores sean ignorantes y no conozcan sus derechos

Las candidaturas de confluencia que han ganado estas elecciones, llamadas pomposamente de “unidad popular” en algunos casos, pretenden unificar al movimiento obrero y popular bajo una falsa bandera de unidad, apelando al sentimentalismo y a la gravedad de la situación económica y social de millones de trabajadores y trabajadoras para legitimar un nuevo escenario de desarrollo capitalista.

Es posible y necesario construir sobre los escombros del capitalismo una sociedad nueva, en donde se respeten los derechos de la CLASE OBRERA, pero eso es un trabajo que nos corresponde a todos, pues como ya ha expresado Marx, “la anciana y decadente sociedad capitalista lleva en su vientre una nueva sociedad esperando nacer”, será un parto doloroso, como todos, pero al final como cada nacimiento vendrá con la esperanza de una nueva vida.

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