27 jul. 2019


La clase dominante no consigue formar gobierno


Continúa la crisis del sistema de dominación. La clase dominante no consigue formar gobierno

En la jornada de hoy, 25 de julio, se ha producido otro fracaso,de las fuerzas políticas presentes en el Parlamento español,para formar un nuevo gobierno. La clase dominante en nuestro país no consigue romper el ya prolongado ciclo de crisis, que dificulta la estabilidad del sistema de dominación al no conseguir dotarse del gobierno necesario para el ejercicio de su dictadura sobre la clase obrera y los sectores populares.

La convocatoria de Elecciones Generales adelantadas, y la intensa manipulación mediática de esta coyuntura política, consiguió llevar a las urnas al 75% del censo electoral, pero si bien el resultado obtenido fue más favorable para la gestión socialdemócrata del capitalismo español, faltó un poco más para la estabilidad perseguida por la clase dominante

Sobre el desarrollo de las jornadas parlamentarias, para lograr la Investidura de Pedro Sánchez, cabe destacar:

1. El PSOE actuó en su papel de Partido de gobierno, que acepta las reglas de juego que impone la dictadura del capital, y tratando de llegar a cualquier tipo de acuerdo sin violentar las directrices que imponen en España el capital financiero y los grandes monopolios. En concreto a Podemos le ofreció lo único posible dentro de las reglas de juego del sistema.

2. Podemos desarrolló su estrategia marcado por la bisoñez de sus dirigentes, y asumiendo su papel de fuerza sistémica al pretender su participación en un gobierno de coalición con el PSOE, demostrando así que no tiene ninguna voluntad de romper los límites que pone la clase dominante para la gestión de gobierno en clave capitalista. Mirando la historia, el PC Italiano no consiguió entrar en el gobierno de su país, a pesar de llegar a tener casi el 38% de los votos, y ese sí era un gran Partido de inmensa influencia social. Pedro Sánchez le marcó a Podemos, de forma clara, los límites que el capital ponía a ese posible gobierno de coalición, pero Pablo Iglesias no supo entender este mensaje, y tampoco fue consciente de sus propias limitaciones para obtener una cuota más favorable a sus pretensiones. De cualquier manera, la retórica original de Podemos ha quedado enterrada a partir de la asunción de su papel en el régimen monárquico-burgués consagrado en la constitución del 78.

3. Las fuerzas más consecuentes en este proceso de negociación han sido las burguesías vasca y catalana que, a través de ERC y PNV, han puesto toda su voluntad tratando de favorecer un acuerdo de gobierno, cuya imperiosa necesidad entienden y asumen.

4. Las fuerzas de la derecha han mantenido su posición como representantes de la más rancia y decadente España. Un discurso político marcado por los ajustes de cuentas personales, nutrido por el anticomunismo y por la nostalgia de un país que, si algún día fue como ellos imaginan, hoy ya no existe, ni es una opción de futuro en el proceso del capitalismo imperialista que busca su espacio en la competencia internacional del expolio y el saqueo.

5. Con semejantes sujetos en este Parlamento, no se abordaron en estas jornadas los temas estructurales que determinan la situación de opresión que viven la clase obrera, los sectores populares y la España plurinacional. Ninguna de las fuerzas políticas presentes abordaron la cuestión de los límites que impone el mismo capitalismo, su proceso de acumulación de capital, los dictados de la UE y de la OTAN. Todos aceptan jugar dentro de los límites de la dictadura del capital.

6. El juego parlamentario burgués podrá seguir dos meses más intentando llegar a la formación de un nuevo gobierno, pero con estos antecedentes cualquier posible acuerdo se daría dentro de las coordenadas políticas que hemos visto estos días. Un Parlamento tutelado por el gran capital, por la estructura militar y por la geopolítica internacional, al que no se puede considerar depositario de la soberanía popular, no formará un gobierno para dar respuestas a las aspiraciones de libertad y justicia social de la clase obrera y de los pueblos y naciones del Estado. La convocatoria de nuevas elecciones es una posibilidad, pero los costes y los riesgos que esta nueva convocatoria tendría la hacen una opción poco deseable para estas fuerzas parlamentarias. Si finalmente se llegara a esta solución, no sería otra cosa que una nueva y más profunda demostración de la crisis por la que transita el sistema de dominación en España, que nuevamente da síntomas de agotamiento económico con los datos de la EPA divulgados hoy mismo.

7. Hoy la clase obrera y los sectores populares deben avanzar por un camino propio e independiente, haciendo caso omiso a los cantos de sirena tanto de la vieja como de la nueva socialdemocracia. No hay que perder el tiempo manteniendo esperanzas dentro del sistema capitalista, cuyo único recurso es incrementar la ya brutal explotación a la que somete a la clase obrera y a los sectores populares. La clase obrera, en amplia alianza con los sectores populares, dotada de un programa de transformaciones sociales profundas tiene la capacidad de cambiar las condiciones de vida de la mayoría social, destruyendo el poder de los monopolios y poniendo en manos del pueblo trabajador todo el poder político, para que sea posible un nuevo proyecto histórico en España, con justicia social, república, autodeterminación y socialismo. Esa España necesaria no puede estar perdiendo el tiempo con el juego parlamentario burgués que hemos soportado estos días, la organización y la movilización social de masas marcan nuestra hoja de ruta. Y es necesario iniciar ese camino desde ahora mismo. Unidad de las masas, unidad de la clase y unidad revolucionaria

Madrid 25 julio 2019

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