8 ene. 2020


Ante el nuevo gobierno socialdemócrata



ANTE LA CRISIS DEL SISTEMA DE DOMINACIÓN TOCA GOBIERNO SOCIALDEMÓCRATA

GOBIERNO SOCIALDEMÓCRATA, ÚLTIMA ESPERANZA DE LA BURGUESÍA PARA TRATAR DE SUPERAR SU PROFUNDA CRISIS

La elección de Pedro Sánchez como Presidente del Gobierno, en un escenario de extrema tensión en el debate parlamentario, expresa la magnitud y el alcance general de la crisis que afecta a las distintas estructuras de legitimación del poder de la burguesía española.

A la gravísima inestabilidad del capitalismo internacional, que no solo se expresa en que la deuda mundial haya alcanzado la impagable cifra de 32.500$ cada uno de los más de 7.000 millones de personas que habitamos el Planeta i, sino que, además, en los más diversos escenarios, los intentos desesperados y aventureros de los EE.UU para tratar de revertir sus dificultades para mantenerse como primera potencia hegemónica mundial, nos sitúan en el gravísimo riesgo del estallido de un conflicto bélico generalizado; el capitalismo español añade un buen número de factores de quiebra que hacen ingobernable su desarrollo que no tienen solución dentro de los límites del actual marco institucional.

La constatación del constante debilitamiento de los consensos del 78, es el punto de partida para analizar la totalidad de los factores que se expresan en la elección de este gobierno, cuya prioridad absoluta es la de tratar de gestionar la superación de la crisis global del capitalismo español, para, en lo que debe ser una profunda refundación orgánica de su existencia, establezca las condiciones que permitan iniciar un nuevo periodo en el ejercicio de la actual dictadura de clase.

Más allá de los mediáticos exabruptos de una derecha cortijera, envalentonada por décadas de políticas conservadoras desarrolladas por la alternancia PSOE/PP en los gobiernos centrales, autonómicos y locales, es necesario entender que, tal vez, la alternativa que ofrece el gobierno de coalición entre el PSOE y Unidas Podemos, sea la última oportunidad con que cuente el núcleo dominante de la oligarquía española para gestionar una salida de la crisis que le garantice la unidad del mercado que conquistó por las armas en 1939, y que logró consolidar durante estos 40 años con la Transición pactada tras la muerte del tirano en 1975.

Bien definido por la portavoz de EH Bildu, como el último tren con el que cuenta el estado español para abordar la crisis territorial con una propuesta fundamentada en el reconocimiento efectivo de la plurinacionalidad del Estado Español, nuevamente recae en la socialdemocracia (la nueva y la vieja) la tarea de gestionarle a la burguesía una salida con paz social. Una salida en la que los intereses y necesidades de la clase obrera y los sectores populares queden en un subordinado segundo plano. La socialdemocracia española de PSOE y Unidas Podemos, con el concurso de sus compañeros vascos, catalanes y gallegos, de EH Bildu, ERC y BNG, más un PNV muy consciente de sus responsabilidades e intereses institucionales, enfrentan la tarea de buscar una salida superadora “al régimen monárquico del 78” para evitar que salte por los aires la arquitectura actual del Estado. En una situación, en la que cada vez más amplios sectores de las burguesías vascas y catalana se sitúan liderando las legítimas aspiraciones de libertad de sus pueblos, con la finalidad de lograr un espacio político diferenciado para la gestión exclusiva de sus propios mercados; la oligarquía española juega su última carta de formalidad democrática antes de optar definitivamente por el recurso de la represión y la tiranía como su única jugada posible.

Frente a esta posibilidad, que empezará a gestionar con pleitesía palaciega el nuevo gobierno, se sitúa la reacción heredera del abrazo de Vergara y de la Restauración decimonónica. Esa oligarquía, determinada por su carácter reaccionario y parasitario, de querencia aristocrática, como fracción más conservadora y ultramontana de la burguesía española mantiene, como única opción para el ejercicio de su poder, la violencia como garantía de la constante negación de derechos a cualquier fracción de la sociedad que no sean ellos mismos.

Por la gracia de Dios y de la Conferencia Episcopal, en su España solo caben ellos, y quienes aceptan ser sus esclavos sumisos. PP, VOX y Ciudadanos, con un programa ultraliberal de privatizaciones generalizadas y liquidación de derechos civiles, sociales y laborales en una España Una, son la alternativa política del garrote, los grilletes y el rosario, a la gestión de la crisis capitalista que tratará de realizar el gobierno de la socialdemocracia.

LOS GRANDES AUSENTES; LA CLASE OBRERA Y EL PUEBLO TRABAJADOR.

En el desarrollo de estos acontecimientos no se nombra a quiénes, sin duda, hemos sido los grandes ausentes del debate parlamentario. Nadie, más allá de menciones puntuales a asuntos muy concretos de especial significación, como puede ser el caso de algunos aspectos de la última reforma laboral o la ley mordaza, situó una agenda detallada para la recuperación de derechos para la clase trabajadora y los sectores populares. Sólo se oyeron voces para ensalzar la llamada “cultura del emprendimiento” y para facilitar la creación de PYMEs; pues en boca de la socialdemocracia, la nueva y la vieja, queda claro que la ciudadanía, hace tiempo ya que, en aras del interclasismo, derrotó a la clase obrera.

La garantía de la paz social pasa por amordazar al pueblo trabajador, ocultar sus necesidades, y desmovilizarlo con el espantajo de la “derecha fascista” y la necesidad de ajustarse a los límites que marca la realidad de la “compleja” coyuntura económica nacional e internacional.

La necesidad de institucionalizar el discurso del “mal menor” que, desde los Pactos de la Moncloa, ha servido para legitimar décadas de pacto social y conciliación de clases, será la divisa del nuevo gobierno. Un gobierno que, muy probablemente, partiendo de alguna medida de indudable interés social como, tal vez, la subida del SMI o cierta regularización del mercado del alquiler o de las casas de apuestas que inundan los barrios obreros, acabará aplicando todos y cada uno de los mandatos que, desde los poderes fácticos del Estado y las instituciones europeas e internacionales, se le impongan para gestionar la crisis estructural del capitalismo. Es muy posible que repitamos el escenario del gobierno de Zapatero, que inició su mandato retirando valientemente las tropas de Iraq, pero que acabó siendo el gobierno que más militares españoles desplegó a lo largo y ancho del Orbe.

Igualmente, la política exterior de España fue la otra gran ausente del debate. Ni nada se habló de ella, ni nadie osó cuestionar el consenso que, no solo, subordina la soberanía económica y monetaria a la UE y el BCE, sino que, además de ceder el territorio español a la OTAN y al ejército yanqui para sus bases de guerra, nos implica directamente con tropas en el terreno y un coste multimillonario, en la mayoría de los conflictos bélicos con los que el Imperialismo asola a la Humanidad. La nueva socialdemocracia de Podemos, IU y el PCE, en aras de su soñada legitimación institucional con sillón en el Consejo de Ministros, parecen olvidar para siempre, no solo, el OTAN NO, BASES FUERA, sino también el NO A LA GUERRA.

Por ello, frente a la maniobra de la socialdemocracia con el objetivo de desmovilizar al pueblo trabajador y a los sectores populares, con el concurso de sus correligionarios sindicales y sociales que seguirán jugando su papel de intermediación y conciliación de clases, la opción de los y las comunistas, del PCPE y su Juventud, la JCPE, es levantar la más amplia alianza social que, sobre la base de una Plataforma política y social de recuperación de derechos, sitúe a nuestra clase y a sus aliados a la ofensiva.

La clase obrera, el campesinado empobrecido por los monopolios, falsos autónomos, pequeños empresarios autoexplotados y condenados a la proletarización, mujeres trabajadoras doblemente esclavizadas, jóvenes sobreexplotados y forzados a la emigración, trabajadores inmigrantes sin derechos…, todos y todas unidos contra la pauperización de nuestra realidad y en pro de un futuro sin explotadores y organizados y movilizados en torno a un programa fundamentado en un nuevo proyecto histórico para una España, que sea unión voluntaria de pueblos libres y soberanos, articulada en una República Socialista de carácter Confederal. Ese es el proyecto histórico de soberanía, progreso y libertad por el que lucha el PCPE.

Se impone la necesidad de armar una potente contraofensiva obrera y popular que enfrente la agresión capitalista y los grandes retos sociales sobre la base de la defensa intransigente de todos los derechos y libertades arrancadas a la burguesía con nuestra lucha, derecho a la Autodeterminación, igualdad de derechos entre hombres y mujeres que acabe con la doble opresión a la que son sometidas las mujeres trabajadoras, desmercantilización de la Educación y la Sanidad, derechos de la Juventud, salida del Euro, la OTAN y la UE en el marco de un proyecto de recuperación de la soberanía popular centrada en el mundo del trabajo, nacionalización de los sectores estratégicos, fundamentalmente, banca, energía, obra civil, transportes y telecomunicaciones, reducción de los presupuestos militares, salario y pensión mínima de 1.200€, gestión del medio ambiente a favor exclusivamente de las necesidades sociales. Estas son solo algunas de las medidas del programa en torno al cual armar y organizar nuestra lucha.

Una vez más, la lucha obrera y la movilización popular continuadas, volverán a ser la única garantía de victoria frente a las clases parasitarias que todo nos lo roban. En una situación en la que la clase dominante enfrenta graves dificultades para mantener su dominación, el bloque obrero y popular tiene que aprovechar la ocasión para golpear de forma continuada y conseguir cambiar la correlación de fuerzas y hacer avanzar sus posiciones clasistas. Es el momento de trabajar para poner en marcha un amplio proceso, de unidad y movilización, que impida a la oligarquía española consolidar su poder en una fase superior de explotación y violencia con la ayuda del gobierno de la socialdemocracia.

POR LA UNIDAD EN EL FRENTE OBRERO Y POPULAR POR EL SOCIALISMO

POR LA REPÚBLICA SOCIALISTA DE CARÁCTER CONFEDERAL

POR LA SALIDA DEL EURO, LA UE Y LA OTAN

a 7 de Enero de 2020

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5 dic. 2019


Ante el aniversario de la constitución monarco-franquista



Ante la crisis de poder que evidencia la quiebra de la institucionalidad que se generó con la Constitución del 78, es la hora de la clase obrera.

Inmerso como está en una profunda crisis estructural, el sistema capitalista español evidencia su incapacidad para remontar sin profundizar, cada vez más, su carácter autoritario y antipopular.   El desmantelamiento continuado de todos y cada uno de los derechos alcanzados mediante años de lucha, nos sitúa en un escenario de absoluta desvalorización de la fuerza de trabajo,  en el que la pauperización de la clase trabajadora es ya una dramática realidad que afecta a millones de trabajadores y trabajadoras.  No solo es que el 13.1% de las personas trabajadoras viven bajo el umbral de la pobreza, lo más grave aún es que a nadie le cabe la menor duda que en el futuro inmediato todo será mucho peor. Pues no solo son los ataques a las condiciones laborales en un mercado desregulado con un 13,9 de paro y un 25% de empleo temporal; es la exigencia del  desmantelamiento del sistema público de pensiones por parte de la OCDE y la renuncia por parte de, quienes hasta ayer  lo exigían –PSOE, UP – de la derogación de las reformas laborales.

Lucha de clases sin límites en el que la burguesía pretende arrancarnos todos nuestros derechos y, frente a la que se impone la necesidad de levantar una amplia y continuada contraofensiva obrera y popular en defensa de nuestros derechos.

Si el capitalismo nos condena en el presente, la alternativa de futuro para  la clase trabajadora, sin duda, es el SOCIALISMO

La crisis de legitimidad del estado, ya afecta directamente a su máxima institución.  La monarquía borbónica, heredera directa de la dictadura franquista, no se sostiene por ninguna parte.  Su carácter cleptómano y parasitario ya no solo no  engaña a nadie, sino que ya ni aprovecha como sostén de la dominación burguesa. La REPÚBLICA es una necesidad urgente, ya no para regenerar esta sociedad decadente sin margen para ello, sino para articular la única democracia posible en el Siglo XXI: EL PODER OBRERO Y POPULAR

La incapacidad burguesa para gestionar el carácter plurinacional de España, ha generado la mayor crisis territorial que jamás ha conocido el estado español moderno.  Solo desde  el reconocimiento de esta realidad plurinacional y del derecho a la AUTODETERMINACIÓN, será posible construir un nuevo proyecto histórico de futuro para España, articulado sobre la base de una unión voluntaria de pueblos y naciones libres y soberanas.

REPÚBLICA, AUTODETERMINACIÓN, SOCIALISMO

Nada de ello cabe en los márgenes de la Constitución monárquica-franquista de 1978, producto de la Transición heredera del franquismo y sus élites políticas y económicas, por ello, en su 41 Aniversario, una vez más los comunistas del PCPE y su Juventud, la JCPE, nos manifestamos en contra de ella, y llamamos a la clase trabajadora y al pueblo a levantar una amplia alianza social por su derrocamiento inmediato y avanzar hacia un nuevo proyecto histórico en el Estado español: LA REPÚBLICA SOCIALISTA.

¡POR LA REPÚBLICA SOCIALISTA DE CARÁCTER CONFEDERAL!

TU LUCHA DECIDE.

Secretariado Político del PCPE
4 de Diciembre de 2019 Leer el resto del artículo

18 nov. 2019


Ante el acuerdo de gobierno entre PSOE y Unidas Podemos



La clase dominante en España tiene nuevo gobierno. Todo apunta a que, una vez más, la socialdemocracia se ofrece como gestora de la crisis capitalista y todo apunta que puede alcanzar la mayoría parlamentaria que se lo permita. A pesar de las desconfianzas que pudiera generar UP a los sectores más rancios y franquistas de la oligarquía y del nacionalismo periférico, la opción de una gestión de las crisis liderada por partidos de raíz obrera y popular se ha impuesto. A la esperanza de aminorar la reacción que, sin duda, generará la sucesiva aplicación de recortes en derechos laborales y sociales impuestos por la nueva fase de la crisis que ya asoma a la puerta, se suma la confianza en que, una opción menos reaccionaria y chovinista que la que representan PP, Vox y Ciudadanos, pueda abrir algunas vías que permitan rebajar el grado de confrontación territorial, muy especialmente en Catalunya.

El PSOE, Podemos, IU y el PCE, vuelven a jugar su papel de responsabilidad institucional con la gestión del estado burgués, y, sobre todo los miembros de UP, se vuelcan en la búsqueda de su legitimación en el reconocimiento institucional. Lejos quedan los cielos que se iban a tomar por asalto, y ahora toca gestionar lo que hay.

El viejo dilema de Reforma o Revolución que la vieja socialdemocracia, que en España representa el PSOE, resolvió hace ya muchos años, ahora, la nueva socialdemocracia de Podemos y sus aliados de IU y el PCE, lo han resuelto de forma definitiva sumándose entusiastamente al carro de la gestión de gobierno con el Partido de las contrarreformas laborales, la Ley Corcuera, la OTAN, el GAL, el Tratado de Maastricht, Filesa, los EREs, la contrarreforma de las pensiones, el desmantelamiento industrial o el incremento de los gastos militares. Un acuerdo de gobierno presentado como un brindis al sol que se puede resumir en este llamamiento tan plagado de entusiasmo europeísta, como vacío de unos mínimos contenidos críticos con la realidad que enfrentan todos los días los millones de españoles y españolas que, o les es imposible llegar a final de mes, o se les impide ejercer derechos democráticos tan básicos como manifestarse, formar parte de un piquete o votar la forma de estado o el marco territorial “ Ambas formaciones comparten la importancia de asumir el compromiso en defensa de la libertad, la tolerancia y el respeto a los valores democráticos como guía de la acción de gobierno de acuerdo con lo que representa la mejor tradición europea”.

En consecuencia, y sin dejar de contemplar que en la subjetividad de algunas personas se puedan valorar bien algunas de las medidas que hipotéticamente pueda alcanzar en su futura gestión el nuevo gobierno, no seremos los comunistas del PCPE quienes otorguemos un minuto de descanso a este gabinete sujeto al mandato de la Comisión Europea y el gran capital.

ES LA HORA DE LA MOVILIZACIÓN PARA LEVANTAR UN NUEVO PROYECTO HISTÓRICO LIDERADO POR LA CLASE OBRERA.

España necesita resolver la profunda crisis económica, territorial e institucional que padece, y solo fuera del marco constitucional se abren puertas para ello. El fracaso histórico del poder burgués y la monarquía es incapaz de ofrecer soluciones al conjunto del pueblo al margen de la represión y los recortes en derechos sociales, laborales y civiles. En momentos de crisis el margen de actuación del reformismo, se limita al tiempo en el que la realidad le delimita los pasos de su gestión al objetivo superior del mantenimiento de los beneficios y la reproducción ampliada del capital.

Como decía el PCPE en su primera comunicación tras conocer el resultado electoral “Es momento de cambio de modelo, de Revolución social protagonizada por las grandes masas populares, encabezadas por la clase obrera. Frente al fracaso del poder burgués, es la hora de poder obrero y popular. Un nuevo proyecto histórico para una España, que sea unión voluntaria de pueblos libres y soberanos, articulada en una República Socialista de carácter confederal. Ese es el proyecto histórico de soberanía, progreso y libertad por el que luchamos en el PCPE. Se impone la necesidad de armar una potente contraofensiva obrera y popular que enfrente la agresión capitalista y los grandes retos sociales. Defensa intransigente de todos los derechos y libertades arrancadas con nuestra lucha, derecho a la Autodeterminación, igualdad de derechos entre hombres y mujeres que acabe con la doble opresión a la que son sometidas las mujeres trabajadoras, desmercantilización de la Educación y derechos de la Juventud, salida del Euro, la OTAN y la UE, reducción de los presupuestos militares, salario y pensión mínima de 1.200€, gestión del medio ambiente a favor exclusivamente de las necesidades sociales ...son solo algunas de las medidas del programa en torno al cual armar y organizar nuestra lucha. La Huelga General como nuestra mejor y más efectiva herramienta de lucha para enfrentar a quienes nos niegan el presente y el futuro, se impone como una necesidad urgente en el horizonte de un amplio y ambicioso calendario de movilización obrera. La lucha obrera y la movilización popular continuada son nuestra única garantía de victoria frente a las clases parasitarias que todo nos lo roban.”.

Frente a los cantos de sirena que, desde los propios partidos del pacto y las organizaciones sindicales y sociales afines, nos llamen a la desmovilización otorgando un margen de confianza al gobierno “de los nuestros”, el llamamiento que hacemos el PCPE y su Juventud, la JCPE, es a poner en marcha una agenda de trabajo orientada a levantar la más amplia alianza social con un programa similar al situado más arriba. No hay flexibilidad táctica posible que justifique ni un paso atrás en la ya deteriorada situación en la que estamos tras casi una década de paz social.

Tejamos esta alianza social imprescindible desde el primer momento y situemos, como una de las necesidades urgentes de su programa, el combate frente a la ultraderecha franquista que representa VOX. Saquémoslos de nuestros barrios y ciudades con el trabajo de masas y denunciemos con rigor su carácter neo fascista y ultraliberal.

Este es el compromiso del PCPE y para su desarrollo, activaremos en los próximos días una iniciativa concreta a todos los niveles implicando al conjunto de nuestras células y al Comité Central.

Secretariado Político del CC del PCPE

13 de Noviembre de 2019

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6 nov. 2019


El 10-N no resolverá la profunda crisis del bloque de poder


Es difícil hacer una previsión sobre los resultados de las Elecciones Generales convocadas parar el 10-N, es muy compleja la situación política, tanto por tratarse de una repetición electoral, como por los diversos factores que tensionan la lucha de clases en el Estado Español.
Pero, más allá de la representación institucional que obtenga cada formación política de las que concurren, la cuestión cierta es que estas Elecciones Generales no resolverán la profunda crisis del bloque de poder que da soporte a los distintos gobiernos en España, desde hace ya mucha décadas.

Ese bloque de poder es el mismo que apoyó el golpe de Estado de 1936, el mismo que dio soporte, y se aprovechó, de las cuatro décadas de dictadura franquista, y el que, finalmente, trazó la estrategia de la llamada “Transición democrática” para, una vez más, derrotar al movimiento obrero y popular y restaurar a la monarquía de los Borbones como superestructura legitimadora de su dominación absoluta.

Su composición se ha ido modulando a lo largo de este período, con mayor o menor peso de cada uno de sus protagonistas. Aristocracia terrateniente, capital financiero, burguesía industrial y exportadora, esferas superiores del ejército y de los cuerpos represivos del Estado, diversos sectores religiosos, opusdeístas o no, la caterva monárquica con la familia de los Borbones en el centro, y una cohorte de vividores diversos que siempre han adulado a los poderes de este país.

La crisis interna de este bloque de poder se viene gestionando desde hace años, cuando los efectos balsámicos de la Transición iniciaron su proceso de agotamiento. Y especialmente marcado por el cierre de dicha Transición en Euskadi, con la derrota del nacionalismo revolucionario, tarea en la que ese bloque de poder se empleó a fondo sin respetar normas de ningún tipo. Esa es una historia pendiente de escribir.

 

CATALUNYA LO AGRAVA TODO

Esa crisis, que se estaba gestando hace ya más de veinte años, se vio acelerada con la pública corrupción de la monarquía de Juan Carlos I, siguió con la generalizada corrupción del sistema de Partidos, y se volvió ya una situación de enorme tensión con el estallido de la crisis del 2007 y la práctica quiebra del sistema financiero español. Existiendo otros factores colaterales que empujaban esa crisis, pero que no añado para no desenfocar los factores principales.

Consciente de esa profunda deriva, la conclusión que hace la burguesía catalana, al menos una buena parte de ella como estamos viendo hoy, es que sus intereses clasistas los ha de defender fuera de ese bloque histórico, del cual decide segregarse.

No fue fácil llegar al convencimiento de que efectivamente, esta vez, sí se planteaba en Catalunya una opción independentista clara por parte de la burguesía. Pero lo cierto es que ante esa realidad estamos.

Así, la crisis que se gestaba adquirió una dimensión mayor, en buena medida no previsible.

LA VIEJA ESPAÑA NO SABE POR DONDE CAMINAR

La reacción de las mismas fuerzas de ese bloque de poder, incrédulas ante lo que se les venía encima, vuelve a caminar por los peores derroteros que lo hizo en ocasiones anteriores en la historia.

Se opta por la vía represiva, por la violencia directa sobre el pueblo y por la represión de la institucionalidad catalana, el artículo 155. Más gasolina al fuego.

Con los dirigentes políticos que encabezan ese proceso condenados a duras penas de prisión por el Tribunal Supremo,  y encarcelados y suspendidos de su condición parlamentaria de forma fraudulenta, la reacción del pueblo en Catalunya, bajo dirección burguesa, ha sido masiva y ha llevado la gravedad de la crisis a un escalón superior.

La cobertura política de esa vía violenta y represiva ha sido la exaltación de los cuerpos represivos, que realizan todo tipo de actuaciones arbitrarias e ilegales, y la mirada a los más rancios valores patrios. Vuelven la fascista rojigualda al escenario político, y los discursos anticatalanistas, como forma de unificar a las decadentes fuerzas propias. La manipulación de los medios de propaganda sistémicos de toda “información” que venga de Catalunya es de antología goebeliana.

Esa España queda así identificada con lo más decadente de la sociología hispánica, con el mismo fascismo, con la amenaza y con la chulería frente al debate y a la pugna política. En última instancia, la misma negación de otra España en la que sí es posible reconocerse, y que podría significar una opción de futuro de progreso, libertad y justicia. La España republicana, culta y progresista, que tiene representaciones tan dignas como Miguel Hernández, Lorca, José Díaz, Saura, Josep Renau, Alberto, Josep Luis Sert, Torroja, Margarita Nelken, Federica Montseny, Jesús Larrañaga, Manolo Millares, Manuel Sacristán, Joan Fontana, Miró, Tuñón de Lara, nombres situados tan solo a título indicativo, que forman parte de una larga lista de mujeres y hombres que tuvieron la capacidad de interpretar la realidad, y pensar el futuro, en claves absolutamente antagónicas con las que hoy son hegemónicas en nuestra realidad. Una España de futuro que tiene un claro referente en el inmenso acumulado histórico de la heroica lucha del pueblo contra el fascismo en los albores de la Segunda Guerra Mundial, y en el internacionalismo que le dio soporte.

La actual línea política represiva y reaccionaria del bloque de poder como gestión de su crisis, puede llevar, en última instancia, a romper toda posibilidad de hacer viable un nuevo proyecto histórico para España, que pueda superar lo que ese mismo bloque nunca supo resolver, pero que la clase obrera y los sectores populares podrán llevar a cabo en un futuro, con la articulación de un amplio bloque social, dirigido por la clase obrera. Esta violencia actual sencillamente puede llevar a la quiebra de cualquier opción de futuro para este país. Las frustraciones y los resentimientos que esa violencia genera son la simiente de nuevas inestabilidades para el mismo sistema de dominación vigente.

RESULTADOS DEL 10-N

No es posible pronosticar un resultado electoral del 10-N en términos cuantitativos, pero en términos políticos sí.

Las Elecciones las ganará el bloque político que actuará en la crisis del bloque de poder optando por la vía represiva, y por un españolismo caduco y fracasado. Esa afirmación sí que se puede hacer, pues no existe hoy, con fuerza suficiente, una tendencia política que tenga la capacidad de hacer hegemónico otro bloque social diferente al que lleva décadas instalado en el poder absoluto, y con su monarquía. 

Por tanto la crisis de España seguirá. Y el reto seguirá siendo el de levantar la nueva alternativa, el nuevo bloque de alianzas sociales, que avance hacia un nuevo proyecto histórico para este país. Hacia una República Socialista de carácter Confederal, que sea unión voluntaria de pueblos libres y soberanos.

¡Hace falta más gente en este surco! Leer el resto del artículo

15 oct. 2019


El PCPE ante la sentencia del procés



El Secretariado Político del PARTIDO COMUNISTA de los PUEBLOS de ESPAÑA (PCPE) y el Comitè Executiu del PARTIT COMUNISTA del POBLE de CATALUNYA (PCPC), ante la sentencia del Tribunal Supremo en el que se juzgaba a varios dirigentes políticos y sociales catalanes, DECLARAN:

1. La sentencia, hoy conocida, es una expresión más de la profunda crisis del poder burgués en el Estado Español hoy. Como siempre, en la historia de la dominación de la burguesía, el actual bloque de poder responde con la represión a las divergencias políticas que cuestionan su actual dominación. En este caso instrumentando el aparato judicial, al servicio de la dictadura de la clase dominante.

2. Esta sentencia de ninguna manera resolverá el problema, de alta inestabilidad política, que enfrenta la oligarquía española, su sistema político parlamentario y su monarquía de los Borbones. Una vez más la represión se mostrará como una práctica desesperada que, lejos de resolver cualquier problema, no hará más que aumentar las dimensiones del mismo.

3. La instrumentalización que los distintos poderes fácticos realizan del Tribunal Supremo, la intencionada filtración de la sentencia, la renuncia a una sentencia por rebelión, y la descarada manipulación mediática de esta cuestión por los principales medios de propaganda del poder, tampoco resuelven ningún aspecto del problema. Sus impulsores no conseguirán ocultar, ni disimular, la represión de los derechos del pueblo catalán y de sus legítimas aspiraciones nacionales.

Las declaraciones inmediatas a la notificación de la sentencia, por parte de los partidos del bloque de poder, muestran la sintonía de los agentes políticos en su sometimiento a los intereses de la oligarquía.

4. El actual sistema político y constitucional español niega el derecho a la libre autodeterminación de los pueblos y naciones del Estado. Es ese punto de partida –incuestionable en la España actual- el que hace imposible la resolución del Estado plurinacional español, en una instancia superadora, mientras se mantenga la dominación de la burguesía.

5. Esta sentencia es una expresión más del agotamiento extremo del proyecto histórico de dominación de la burguesía en el actual Estado Español, del cual quiere separarse una parte de la burguesía catalana para desarrollar su proyecto político propio. Sistema que, en 1936, recurrió a un golpe de Estado fascista para resolver, por la vía de la máxima violencia, las dificultades que enfrentaba en esos momentos por el ascenso de un proceso de cambio social y político, en el cual tenían una significativa presencia la clase obrera y los sectores populares. Ochenta años después, con el ejercicio de nuevas violencias, la burguesía se enfrenta a un amplio movimiento social que cuestiona su caduco y viejo sistema de dominación. La burguesía catalana ha tenido la capacidad de alinear detrás suya a una parte importante del movimiento popular.

6. Esta sentencia pone en evidencia, de una forma todavía más clara, la necesidad de un nuevo proyecto histórico para el actual Estado Español. Un proyecto dirigido por la clase obrera y los sectores populares, explotados y empobrecidos cada día más bajo esta monarquía parlamentaria, que desplace a la burguesía del poder absoluto que hoy ostenta. Un proyecto que se construya desde la república, acabando ya con la monarquía de los Borbones, desde el reconocimiento al derecho de autodeterminación de los pueblos y naciones del Estado, y que tenga como gran objetivo el inicio de la construcción de la sociedad socialista. Una República Socialista de carácter Confederal.

7. La clase obrera y los sectores populares tienen, en esta propuesta política, el camino a recorrer para acabar con este viejo, violento y caduco sistema de dominación burgués. Camino que llevará a una sociedad más libre y más justa, donde las condiciones de vida de la gran mayoría social estarán marcadas por el esfuerzo colectivo y por el reparto equitativo de la riqueza social.

14 de octubre de 2019

POR LA AUTODETERMINACIÓN DE LOS PUEBLOS Y POR LA JUSTICIA SOCIAL

LIBERTAD PARA LOS PRESOS CONDENADOS POR EL TRIBUNAL SUPREMO

POR UN NUEVO PROYECTO HISTÓRICO PARA ESTE PAÍS 


POR LA REPÚBLICA SOCIALISTA DE CARÁCTER CONFEDERAL
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25 sept. 2019


10-N, la convocatoria electoral no resolverá la crisis del poder




Carmelo Suárez
Secretario General del PCPE


El 10-N el sistema dominante convoca Elecciones Generales para tratar de resolver su profunda crisis de poder. Será un intento más, como los realizados en estos últimos años, pero su resultado –previsiblemente-, será el mismo, la continuación de la crisis.

Interpretar la convocatoria de estas nuevas Elecciones como el resultado de una confrontación entre Sánchez e Iglesias, o entre el trifachito y la socialdemocracia, es quedarse con la anécdota de las cosas, como si de un HOLA se tratara, sin entrar para nada en las causas reales de lo que es un nuevo fracaso de la burguesía en su intento de dotarse de un gobierno estable que dé cobertura política a sus necesidades económicas.

No es una posición que hoy se comparta muy ampliamente la de analizar toda una serie de episodios de la vida política de España de los últimos años desde el punto de vista de una crisis general del sistema de poder, de su bloque dominante, de la incapacidad del mismo para mantener los consensos sociales que le permitan un eficaz proceso de acumulación de capital. Pero entiendo que esta es la realidad de la cosas, y que no analizar las cosas así está llevando a muy diversas organizaciones políticas, y sociales, a protagonizar las más diversas actuaciones erráticas.

Es esa ausencia de análisis de los acontecimientos como una crisis “de régimen” lo que lleva a que, a pesar de la profunda crisis del sistema de dominación, la clase dominante no tenga que enfrentar una significativa contestación social, y goza de un ampliado espacio temporal de gracia para tratar de gestionar una salida a esta situación.

Mirando un poco atrás:

La proclamación de la II República fue producto de la agudización de las contradicciones internas al sistema de dominación en España, que hicieron posible la articulación de un bloque social de cambio, que tuvo la capacidad de desbordar al rancio bloque de poder terrateniente-religioso-financiero-militar. La Historia nos situó ante el mayor intento modernizador del país frente a las decadentes clases dominantes.

Octubre de 1934 llevó a primer plano una posición de avanzada de la clase obrera, duramente reprimido por la república de la derecha gobernante.

Ante semejante situación, de retroceso de su histórica posición de privilegio, la vía del golpe de Estado fue considerada por el poder como la única salida a su crisis. 18 de julio de 1936.

La heroica resistencia contra el fascismo durante tres años demostró la alta calidad política de la clase obrera y de los pueblos de España. Todavía la sociedad internacional no ha sido capaz de reconocer esta gesta inmensa, entre todas cosas porque esa sociedad internacional se situó del lado del fascismo, con mayor o menor complicidad.

La burguesía implanta una brutal dictadura fascista-militar durante cuatro décadas. La clase obrera vuelve a recuperar su capacidad de combate en las condiciones más difíciles. Primero el maquis, luego las huelgas de la industria, y más tarde diversos sectores del movimiento popular.

Ese acumulado histórico es entregado a la burguesía por la socialdemocracia histórica y  por el eurocomunismo en la llamada Transición. La burguesía vuelve a vencer en la lucha de clases sobre la base de la restauración monárquica, que se asentó sobre una montaña de cadáveres escondidos en cunetas, pozos y fosas comunes. Estos siguen esperando aún una reparación y un reconocimiento. 140.000 parece ser la cantidad más exacta.

La Transición da un primer respiro transitorio al sistema de dominación, pero los demonios de la vieja España seguían vivos. No se depuraron a los cuerpos represivos, ningún asesinato o tortura fue pagado con una condena, la Iglesia católica ni pidió perdón ni renunció a la posición de privilegio que le concedió el asesino del 18 de julio, el ejército siguió siendo el mismo de Badajoz, Guernika o “la desbandá”, el poder económico que acumuló capitales con la esclavitud de los presos ni se arrepintió ni reintegró una sola peseta, etc.

La cuestión del Estado plurinacional siguió sin resolver. El engaño del Estado de las Autonomías duró un tiempo, pero la cuestión vuelve a la superficie una y otra vez.

Con el rápido agotamiento de este proceso “transicional”, en 2014 se produce un relevo por la vía de urgencia de un Juan Carlos I corrompido hasta los huesos; pero el cuñado del nuevo rey, Felipe VI, termina en prisión por ladrón, la familia no pierde las tradiciones. Esto se solapa con una crisis general del sistema de Partidos, sumergidos todos ellos en la más generalizada corrupción. El sistema judicial hace aguas por todas partes, la cuestión vasca la “resuelve” la clase dominante con asesinatos, tortura y prisiones. Una vez más, de nuevo, estalla la cuestión catalana, que nunca se resolvió, entre otras cosas, por la incapacidad de la oligarquía centralista de crear la base material necesaria para ello.

Para amortiguar las consecuencias del estallido de la brutal crisis del 2007 se inventa la “nueva política”, PODEMOS y CIUDADANOS saltan a escena. La clase dominante consigue aflojar temporalmente la presión de la olla. Reducido fue el respiro, pero las masas quedaron de nuevo cautivas por un tiempo.

El rescate de los bancos se impone sobre el rescate de las familias, aumenta la pobreza y la marginalidad social, los salarios bajan hasta la sobreexplotación, 500.000 viviendas expropiadas brutalmente, hoy buena parte de los salarios son inferiores a los que se percibían hace diez años, se incrementa el gasto militar hasta el paroxismo, y la participación española en guerras imperialistas se extiende por el planeta. Una reducida oligarquía es la única beneficiaria de estas actuaciones políticas, hoy más enriquecida y más dictatorial. La alianza entre capital financiero y las llamadas cloacas del Estado se convierte en una necesidad desesperada, BBVA-Villarejo-Santander.

Alsasua puede ser un ejemplo que exprese con un golpe sobre la mesa la síntesis actual de todos estos parámetros, desde 1975 hasta hoy. La Guardia Civil aún no le ha pedido perdón al pueblo por sus bárbaras acciones consentidas y amparadas por la dictadura anterior -y también por la presente-, y ya está escribiendo un nuevo capítulo de su historia de terror.

El balance de este período último, que abarca casi un siglo de la dominación de la burguesía española, no es otra cosa que un cúmulo de violencias, represiones y opresiones, muerte e injusticia social. Con semejante bagaje es más fácil entender las actuales dificultades del bloque histórico de poder para mantener los mecanismos de legitimación de su dictatorial dominación. Franco sigue reposando en su monumento, también a pesar de las promesas de Pedro Sánchez.

Un nuevo proyecto histórico:
Sobre las bases de este desarrollo histórico la burguesía española no podrá dar estabilidad al sistema de dominación en la vía política. Por eso, a pesar del gran esfuerzo realizado en las elecciones anteriores, no ha habido gobierno.

Para dar una salida a esta situación será necesario cambiar las bases que soportan al actual sistema de dominación en España. Esa salida empieza siendo una cuestión democrática, pero esa salida no será tal sin un sistema de justicia social.

La cuestión democrática requiere de la reconstrucción de todo el edificio del Estado, su depuración y reconstrucción sobre bases nuevas, entre ellas, de forma imprescindible, el reconocimiento del libre ejercicio del derecho de autodeterminación.

La cuestión social pasa inexcusablemente por la expropiación de los expropiadores, por el poder obrero y por el socialismo. Entonces la vieja clase dominante española de banqueros, curas, terratenientes y militares, será sustituida por la clase obrera que todo lo produce, en alianza con los sectores populares, que junto a ella constituyen la mayoría social.

Se está acabando el viejo proyecto burgués de España, ese que defienden Casado, Rivera, Abascal, Sánchez e Iglesias, y, también a su manera, las burguesías nacionalistas, que tratan de huir de la quema en estos tiempos difíciles.

Hoy es una urgencia levantar un nuevo proyecto histórico para este país, que resuelva lo que nunca resolvió el poder oligárquico-burgués durante los siglos de su violenta dominación.

Ese proyecto será republicano, socialista y unión voluntaria de pueblos libres.

Una amplia política de alianzas tiene que articular el bloque social y político que le dé soporte.

En esas horas estamos.
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27 jul. 2019


La clase dominante no consigue formar gobierno


Continúa la crisis del sistema de dominación. La clase dominante no consigue formar gobierno

En la jornada de hoy, 25 de julio, se ha producido otro fracaso,de las fuerzas políticas presentes en el Parlamento español,para formar un nuevo gobierno. La clase dominante en nuestro país no consigue romper el ya prolongado ciclo de crisis, que dificulta la estabilidad del sistema de dominación al no conseguir dotarse del gobierno necesario para el ejercicio de su dictadura sobre la clase obrera y los sectores populares.

La convocatoria de Elecciones Generales adelantadas, y la intensa manipulación mediática de esta coyuntura política, consiguió llevar a las urnas al 75% del censo electoral, pero si bien el resultado obtenido fue más favorable para la gestión socialdemócrata del capitalismo español, faltó un poco más para la estabilidad perseguida por la clase dominante

Sobre el desarrollo de las jornadas parlamentarias, para lograr la Investidura de Pedro Sánchez, cabe destacar:

1. El PSOE actuó en su papel de Partido de gobierno, que acepta las reglas de juego que impone la dictadura del capital, y tratando de llegar a cualquier tipo de acuerdo sin violentar las directrices que imponen en España el capital financiero y los grandes monopolios. En concreto a Podemos le ofreció lo único posible dentro de las reglas de juego del sistema.

2. Podemos desarrolló su estrategia marcado por la bisoñez de sus dirigentes, y asumiendo su papel de fuerza sistémica al pretender su participación en un gobierno de coalición con el PSOE, demostrando así que no tiene ninguna voluntad de romper los límites que pone la clase dominante para la gestión de gobierno en clave capitalista. Mirando la historia, el PC Italiano no consiguió entrar en el gobierno de su país, a pesar de llegar a tener casi el 38% de los votos, y ese sí era un gran Partido de inmensa influencia social. Pedro Sánchez le marcó a Podemos, de forma clara, los límites que el capital ponía a ese posible gobierno de coalición, pero Pablo Iglesias no supo entender este mensaje, y tampoco fue consciente de sus propias limitaciones para obtener una cuota más favorable a sus pretensiones. De cualquier manera, la retórica original de Podemos ha quedado enterrada a partir de la asunción de su papel en el régimen monárquico-burgués consagrado en la constitución del 78.

3. Las fuerzas más consecuentes en este proceso de negociación han sido las burguesías vasca y catalana que, a través de ERC y PNV, han puesto toda su voluntad tratando de favorecer un acuerdo de gobierno, cuya imperiosa necesidad entienden y asumen.

4. Las fuerzas de la derecha han mantenido su posición como representantes de la más rancia y decadente España. Un discurso político marcado por los ajustes de cuentas personales, nutrido por el anticomunismo y por la nostalgia de un país que, si algún día fue como ellos imaginan, hoy ya no existe, ni es una opción de futuro en el proceso del capitalismo imperialista que busca su espacio en la competencia internacional del expolio y el saqueo.

5. Con semejantes sujetos en este Parlamento, no se abordaron en estas jornadas los temas estructurales que determinan la situación de opresión que viven la clase obrera, los sectores populares y la España plurinacional. Ninguna de las fuerzas políticas presentes abordaron la cuestión de los límites que impone el mismo capitalismo, su proceso de acumulación de capital, los dictados de la UE y de la OTAN. Todos aceptan jugar dentro de los límites de la dictadura del capital.

6. El juego parlamentario burgués podrá seguir dos meses más intentando llegar a la formación de un nuevo gobierno, pero con estos antecedentes cualquier posible acuerdo se daría dentro de las coordenadas políticas que hemos visto estos días. Un Parlamento tutelado por el gran capital, por la estructura militar y por la geopolítica internacional, al que no se puede considerar depositario de la soberanía popular, no formará un gobierno para dar respuestas a las aspiraciones de libertad y justicia social de la clase obrera y de los pueblos y naciones del Estado. La convocatoria de nuevas elecciones es una posibilidad, pero los costes y los riesgos que esta nueva convocatoria tendría la hacen una opción poco deseable para estas fuerzas parlamentarias. Si finalmente se llegara a esta solución, no sería otra cosa que una nueva y más profunda demostración de la crisis por la que transita el sistema de dominación en España, que nuevamente da síntomas de agotamiento económico con los datos de la EPA divulgados hoy mismo.

7. Hoy la clase obrera y los sectores populares deben avanzar por un camino propio e independiente, haciendo caso omiso a los cantos de sirena tanto de la vieja como de la nueva socialdemocracia. No hay que perder el tiempo manteniendo esperanzas dentro del sistema capitalista, cuyo único recurso es incrementar la ya brutal explotación a la que somete a la clase obrera y a los sectores populares. La clase obrera, en amplia alianza con los sectores populares, dotada de un programa de transformaciones sociales profundas tiene la capacidad de cambiar las condiciones de vida de la mayoría social, destruyendo el poder de los monopolios y poniendo en manos del pueblo trabajador todo el poder político, para que sea posible un nuevo proyecto histórico en España, con justicia social, república, autodeterminación y socialismo. Esa España necesaria no puede estar perdiendo el tiempo con el juego parlamentario burgués que hemos soportado estos días, la organización y la movilización social de masas marcan nuestra hoja de ruta. Y es necesario iniciar ese camino desde ahora mismo. Unidad de las masas, unidad de la clase y unidad revolucionaria

Madrid 25 julio 2019 Leer el resto del artículo