25 abr. 2017

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Marcha al Campo de Concentración de Castuera

Video de la Marcha al Campo de Concentración fascista de Castuera, realizada el día 23 de Abril de 2017.
 
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24 abr. 2017

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¡Viva el Partido Comunista!


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31 mar. 2017

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PCV: "El problema del Poder no se ha resuelto en Venezuela"




Carlos Aquino (PCV): «Hay que tener claro que el problema del poder no se ha resuelto en Venezuela»

Bonjour Karl

Bonjour Karl inaugura su sección de entrevistas con un invitado de altura, hablamos de Carlos Aquino, miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Venezuela (PCV) y director de Tribuna Popular, órgano de prensa del Comité Central del PCV.

Lo hacemos además con la vista en los acontecimientos que en el último periodo se están produciendo en América Latina, donde parece asentarse un periodo de retroceso de los gobiernos progresistas y bolivarianos. Un escenario digno de analizar y al que últimamente se incorporan elementos políticos como que en la propia Venezuela los comunistas sufren la amenaza de ilegalización.

Saludamos pues a Carlos Aquino, al que antes de nada quisiéramos por una parte agradecer el habernos hecho un hueco es su apretada agenda para poder contestar a nuestras preguntas, y por otra mostrar nuestra solidaridad y aliento ante los importantes retos que en lo más próximo tiene que afrontar el PCV. Estamos seguros que todos ellos serán cubiertos con éxito.

Para empezar esta entrevista nos gustaría conocer, desde la preocupación que nos merece, ¿en qué consiste el proceso de ilegalización que se cierne sobre el Partido Comunista de Venezuela (PCV)?

En primer lugar, queremos saludar la iniciativa que significa Bonjour Karl, en el marco de la tan necesaria contraofensiva político-ideológica que debemos impulsar desde consecuentes posiciones clasistas revolucionarias, con las vigentes banderas del marxismo-leninismo y por el triunfo de la revolución proletaria y popular. Asimismo, agradecerles la manifiesta solidaridad para con el PCV, entendiéndola como expresión del internacionalismo proletario —que es una de las armas fundamentales con las que contamos para derrotar a la burguesía y al capital transnacional.
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30 mar. 2017

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KKE: El Partido en condiciones no revolucionarias



¿Qué significa “Partido del derrocamiento revolucionario obligado a actuar en condiciones no revolucionarias”?

En Tesis 64 se menciona que “Hay una contradicción objetiva que rige cada partido comunista, cada movimiento obrero revolucionario que actúa en condiciones no revolucionarias. Esta contradicción tiene que ver con el hecho de que mientras el Partido Comunista es un partido de derrocamiento revolucionario, no actúa en condiciones que favorezcan el derrocamiento revolucionario.”

En condiciones no revolucionarias la clase burguesa mantiene en general su dominio político e ideológico sobre la clase obrera y las otras capas populares. Eso tiene vigencia no sólo porque tiene en sus manos el aparato estatal, los mecanismos de manipulación ideológica (Medios de Comunicación, sistema educativo, Iglesia etc), la capacidad de sobornar, de chantajear etc., sino también porque el dominio de las relaciones de producción capitalistas alimenta en estas condiciones el dominio también de percepciones compatibles con éstas. En otras palabras, en condiciones no revolucionarias los propios trabajadores también tienden espontáneamente a interpretar los acontecimientos generales como también los acontecimientos que los incumben directamente a través de un prisma burgués. Por supuesto existe también la intervención de otros factores –como la actividad del Partido Comunista y el desarrollo de la lucha de clases- que contribuyen cada vez al refuerzo o al debilitamiento de esta influencia.

¿Qué significa para el Partido Comunista tener una política aquella que sirva sus objetivos revolucionarios en condiciones de correlación política y social negativas? Mientras que en condiciones de situación revolucionaria la tarea principal es  la orientación de la lucha hacia acciones directas para el derrocamiento del poder burgués, en condiciones no revolucionarias la tarea principal se concentra en el pleno fortalecimiento organizativo, político e ideológico del Partido Comunista como también en el refuerzo cualitativo y cuantitativo de aquellas fuerzas populares y obreras más avanzadas que se agrupan en una línea de lucha anticapitalista y antimonopolista bajo la intervención de los comunistas.

Esta tarea general está relacionada con una serie de otras tareas especiales, como la lucha por el reagrupamiento del movimiento obrero sindical, la lucha por el desarrollo de la Alianza Social[1], la lucha por la mejora de la correlación política (N.d.T.: no en términos electorales), la lucha contra el oportunismo y las falsas ilusiones que genera sobre la utilización del aparato del estado burgués a favor del pueblo, la lucha para la conservación de la independencia política del movimiento obrero de todos los aspectos de la política burguesa.

Esta actividad es objetivamente muy compleja ya que va “contra la corriente”. El hecho también que muchos Partidos Comunistas se incorporaron en su trayectoria en el capitalismo, independientemente si han mantenido su nombre, muestra la dificultad de orientar constantemente la actividad revolucionaria en todas las condiciones. La capacidad del KKE de operar en todas las condiciones como el partido del derrocamiento revolucionario se codifica hoy con la consigna “Partido que trabaja en todas las circunstancias”.

La presión sobre el Partido Comunista para limitar su acción dentro de los limites de la economía capitalista y las instituciones burguesas puede tomar muchas formas (políticas, ideológicas, económicas etc.) y puede aumentar cuando se dan condiciones de reconfiguración de la escena política, de agudización de las contradicciones inter-burguesas etc. Históricamente se ha demostrado que esa presión se mantiene, independientemente si el partido comunista actúa en condiciones de cladestinidad o en condiciones de relativa legalidad. Esa presión aumenta también cuando afecta a una parte de sectores de influencia directa del partido o también de militantes del mismo.

La confrontación de los peligros mas arriba mencionados, requiere la consolidación y el fortalecimiento de las características revolucionarias del partido comunista. Requiere adquirir la capacidad de sacar conclusiones de la trayectoria de la lucha de clases, requiere la mejora de la composición social y de edades de su militancia, requiere la mejora de su capacidad de trabajar con amplias capas populares sin subordinarse a su bajo nivel de conciencia política sino contribuyendo a su avance.

El compromiso de adquirir las características revolucionarias del Partido y la adaptación de todos aspectos de su funcionamiento a sus objetivos revolucionarios - así como se mencionan en su programa- es una tarea que debe cumplirse principalmente en condiciones no revolucionarias.

Fue publicado el 16 de febrero de 2017

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29 mar. 2017

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KKE: Sobre la aristocracia obrera


Sobre la aristocracia obrera, la diferenciación y la estratificación de la clase obrera

En la tesis número 23 de las Tesis del Comité Central del KKE para el 20º Congreso se menciona la disminución de la capa de la aristocracia obrera y la creciente diferenciación dentro de la clase obrera. Con motivo de estas referencias, se plantea la cuestión de la base material sobre la cual tiene lugar este desrrollo.

El ser humano siempre ha utilizado su fuerza de trabajo, es decir, todas sus capacidades físicas e intelectuales, para crear productos útiles para sí. En el capitalismo, junto con la generalización de la transformación de los productos en mercancías, se generaliza también la transformación de la fuerza de trabajo humana en mercancía. La transformación de la fuerza de trabajo en mercancía, en combinación con la concentración de los medios sociales de producción en manos de un sector de la sociedad, constituye el criterio fundamental de la división de la sociedad capitalista en clases: Por un lado está la burguesía formada por los propietarios de los medios sociales de producción y por el otro, la clase obrera formada por todos aquellos que no poseen medios de producción y que están obligados a vender su fuerza de trabajo a los capitalistas.

Sin embargo, este criterio no es suficiente para delimitar las dos clases fundamentales de la sociedad. Hay que añadir algunos criterios más. Por esta razón, Lenin dio la siguiente definición de las clases: "Las clases sociales son grandes grupos de hombres que se diferencian entre sí por el lugar que ocupan en un sistema de producción social históricamente determinado, por las relaciones en que se encuentran con respecto a los medios de producción (relaciones que las leyes refrendan y formulen en gran parte), por el papel que desempeñan en la organización social del trabajo y, consiguientemente, por el modo y la proporción en que perciben la parte de la riqueza social de que disponen. Las clases son grupos humanos, uno de los cuales puede apropiarse el trabajo de otro por ocupar puestos diferentes en un régimen determinado de economía social".

La clase obrera que se define teniendo en cuenta la suma de los criterios anteriores no es un conjunto uniforme, sino que se caracteriza por diferencias significativas en cuanto a la naturaleza y las condiciones del trabajo, en cuanto al sueldo, al grado de especialización, a la estabilidad laboral, etc. Esta diferenciación interna de la mercancía fuerza de trabajo es muy grande entre Estados capitalistas distintos, ramas económicas diferentes o empresas diferentes.

En la fase monopolista del capitalismo, dicha diferenciación ha aumentado aún más. Sobre este fundamento material, ha surgido una capa de trabajadores que ha alcanzado condiciones de vida y de trabajo mucho mejores que la gran masa de trabajadores. Por supuesto, esto no significa que un sector de trabajadores pasa a pertenecer a la aristocracia obrera al obtener, por ejemplo, un aumento salarial. Para delimitar la aristocracia obrera, se debe valorar el conjunto de los criterios sobre las clases que Lenin establece en combinación, es decir, no se debe aplicar aisladamente uno u otro criterio. Por ejemplo, además del nivel de ingresos, hay otros factores muy importantes como el carácter supervisor o no del trabajo o el modo de apropiarse de una parte significativa de ingresos (p.ej. sobornos de diversos tipos, pagar por seminarios organizados por GSEE, compra directa y multifacética de una sección de trabajadores). Esta capa privilegiada de trabajadores surge tanto en el sector privado como en el sector estatal.

Lo que debe quedar claro es que no se trata de una capa estricta y absolutamente delimitada. El elemento más importante en el surgimiento de la aristocracia obrera no es su delimitación estricta, sino el hecho de que en un sector de trabajadores aparecen de manera objetiva condiciones materiales de compromiso con el capitalismo, una tendencia que se expresa también en las filas del movimiento obrero.

El tamaño de la capa de la aristocracia obrera no es fijo en períodos diferentes y en países distintos, ya que depende de factores tales como el nivel de desarrollo de las relaciones capitalistas, la posición del país en el sistema imperialista mundial, la fase del ciclo económico, etc. Así, mientras que inicialmente Marx y Engels resaltaron especialmente la aristocracia obrera inglesa como resultado del monopolio industrial de Inglaterra en el mercado mundial, con la configuración del sistema imperialista mundial en el siglo 20 se amplió la base material de la aristocracia obrera tanto en la mayoría de los Estados capitalistas (independientemente de su posición en la pirámide imperialista) como dentro de cada Estado en particular.

Fue publicado el 9 de febrero de 2017

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16 mar. 2017

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El “leninismo” del señor Centella


María de Casa Blanca

Por mucho que pasan los años, una nunca deja de sorprenderse con las noticias políticas. El jueves 9 de mayo un amigo me enviaba un mensaje por WhatsApp enlazando a la Carta a la militancia en relación a la convocatoria de la 2ª fase del XX Congreso del PCE, firmada por José Luis Centella. El enlace iba precedido de la siguiente cita: «La recuperación del carácter Leninista del Partido no puede ser una cuestión meramente nominal, sino la consecuencia del desarrollo de la línea emprendida en el XVII Congreso para situar al Partido en las mejores condiciones de dar respuesta a los retos que nos presenta la actual fase imperialista del capitalismo».

El descoloque fue tal, que he dejado pasar unos días para volver a leer la carta. Al final, después de darle muchas vueltas, he llegado a la siguiente conclusión: algo importante se está moviendo en el campo comunista, porque de lo contrario las informaciones que me llegan por varias vías no se explican. Y, de todas, la que menos explicación tiene es que, ahora, así de repente, el Secretario General del PCE se declare leninista.

En la medida en que no milito en el PCE, por un elemental sentido de respeto a sus militantes, prefiero no entrar en ningún tipo de especulación sobre las causas internas que pueden llevar a Centella a proclamarse leninista. Pero, también por respeto al marxismo-leninismo, y a quienes en este país vienen defendiendo contra viento y marea, quisiera hacer algunas advertencias. Porque no me creo la recuperación del leninismo en el PCE si por leninismo se entiende lo que del mismo pueda entender José Luis Centella.

1. No hay recuperación posible del marxismo-leninismo sin un riguroso análisis y una seria autocrítica sobre todo el periodo eurocomunista.

2. No hay recuperación del marxismo-leninismo posible si ese reconocimiento no se hace extensivo a la necesidad de la dictadura del proletariado, criticando como oportunista la teoría gradualista que aspira a llegar al socialismo de la mano de una utópica “profundización democrática” en el capitalismo.

3. No hay recuperación del marxismo-leninismo posible sin reconocer que existen las condiciones materiales para el transito al socialismo y, por tanto, que la militancia comunista debe ir dirigida a derrocar el capitalismo y construir el socialismo, como etapa inferior de la sociedad comunista.

4. No hay recuperación del marxismo-leninismo posible sin entender que el imperialismo es el capitalismo de nuestros días, su fase superior y última, y no una política exterior agresiva de algunas potencias imperialistas.

5. No hay recuperación del marxismo-leninismo posible sin luchar por la salida de España de la Unión Europea y de la OTAN, vinculando esos objetivos a la toma del poder político por la clase obrera. Lo que exigiría del PCE, para ser creíble, la ruptura inmediata con el Partido de la Izquierda Europea y su realineamiento en el marco del movimiento comunista internacional.

6. No hay recuperación del marxismo-leninismo posible sin un Partido cuya norma rectora sea el centralismo democrático, un partido de combate con una estructura celular organizada principalmente en los centros de trabajo y los sectores productivos.

7. No hay recuperación del marxismo-leninismo posible sin realizar un estudio crítico de la construcción del socialismo en la URSS y en el resto de países socialistas, ni sin la defensa de su inmensa contribución a la causa de la clase obrera y de toda la humanidad, realizando una autocrítica por el antisovietismo practicado en su día por el PCE.

8. No hay recuperación del marxismo-leninismo posible sin elaborar una estrategia revolucionaria contemporánea, reconociendo a la clase obrera como clase revolucionaria y uniendo a su lucha a los sectores sociales objetivamente interesados en derrocar la dictadura capitalista.

9. No hay recuperación del marxismo-leninismo posible sin reconocer que la clase obrera, en su camino hacia es socialismo, tiene el derecho a emplear todas las formas de lucha y, además, debe aprender a hacerlo de la mano del Partido Comunista.

10. No hay recuperación del marxismo-leninismo sin organizar un Partido preparado para a luchar en todas las condiciones y dispuesto a ello.

No sé lo que podrá parecerles a ustedes, pero me temo mucho que “el camarada Centella” no está hablando de lo mismo de lo que hoy hablan los marxistas-leninistas de nuestro país, militen donde militen. Y, si no, al tiempo…


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7 mar. 2017

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Italia: Los Marxistas-Leninistas sobre la unidad comunista



"La unidad con quién y para qué?" Esta pregunta efectuada por Pietro Secchia, prominente líder del  movimiento comunista italiano, sigue siendo la pregunta clave cuando se habla de unidades comunistas. El tema es muy sentido, y con razón, pero a menudo se simplifica y se trivializa. Para discutir seriamente se tiene que partir de una premisa básica.

Hoy en el movimiento comunista internacional, y desde luego en nuestro país, hay una serie de diferencias estratégicas en puntos de vista entre las presentes fuerzas comunistas, de los cuales la fragmentación actual es un reflejo directo. Todo razonamiento sobre la unidad comunista debe partir del reconocimiento de esta realidad, al darse cuenta de que la situación actual no es simplemente el producto de personalidades y malentendidos o voluntad para defender pequeñas "parcelas", sino el resultado de decisiones y contradicciones acumuladas en años y las diferencias estratégicas presentes.

No sería suficiente simplemente ponernos de nuevo juntos, ya experimentado con Refundación Comunista en 1992 (las diferencias, Bertinotti dijo que son un activo, pero al final, en el mejor sentido, dan sólo confusión) o, peor aún, vincular la unidad comunista en función de elecciones, como se hizo por la Federación de la Izquierda en 2009.

Para la unidad comunista se debe asumir un intenso debate sobre cuestiones estratégicas y de unidad en la lucha de clases. El Segundo Congreso del Partido Comunista ha lanzado sus tesis políticas, que están disponibles en: http://ilpartitocomunista.it/wp-content/uploads/DOCUMENTO-II-CONGRESSO-PC-2017.pdf . e En ellas xpresamos nuestro análisis y la estrategia del partido, y, en particular, lo que significa construir un partido revolucionario en una fase no-revolucionaria y cómo entender correctamente esta última expresión.

A la unidad comunista dedicó el cierre de nuestro documento con palabras claras que definen nuestra posición. "La cuestión comunista - dice- es la cuestión de la unidad de los comunistas realmente marxistas-leninistas, que rompe con las formas del oportunismo y rechaza cualquier reducción a connotaciones electoralistas genéricas y agregación con las fuerzas de la" izquierda ", que relegan los comunistas a una función de subordinación histórica y de clase. Es la cuestión de la independencia Comunista de las fuerzas burguesas, el perfil independiente de los intereses del proletariado en el choque de clase nacional y en su proyección internacional, en la confrontación interimperialista, que hace que sea extensible a cualquiera de los frentes de lucha. El Partido debe levantar en alto la lema de la unidad, pidiendo un camino común con todos aquellos camaradas que se situan en este ámbito. Incrementar las iniciativas de discusión y debate, sin temer la comparación, pero mejorando dialecticamente las perpectivas de avances reales. La unidad es nula si no se corresponde con la unidad de visión ideológica y estratégica

La unidad es un meta que hay que perseguir y para lo cual queremos contribuir con algunos puntos que, con vistas a la unidad y la reconstrucción se convierten en indispensables. En particular:

1) La autonomía política de los comunistas y la total independencia de los partidos que aceptan el sistema capitalista como horizonte. La construcción del Partido Comunista no puede reducirse a una opinión más radical interna al sistema político burgués, sus coaliciones o agrupaciones de izquierda. La construcción del partido comunista es forjar la herramienta que destruya ese sistema. En la práctica, rechazar cualquier forma de alianza electoral con el Partido Demócrata, y salir de cualquier visión anti-histórica de "unidad de las fuerzas democráticas constitucionales". Una rotunda negativa, independientemente de quien dirija el Partido Demócrata, y que se expresa tanto a nivel nacional como a nivel regional y local. Negarse a alianzas con el PD a nivel nacional, pero luego llevarlas a cabo en el ámbito local se llama oportunismo. Esto también se aplica a las llamadas fuerzas de la izquierda (por D'Alema, en Pisapia, pasando por Vendola), que puede que ahora se distinga tácticamente del PD, pero esto es en la perspectiva de querer crecer y volver aliarse con el PD);

2) El análisis leninista central del imperialismo como fase superior del capitalismo. El imperialismo no se puede reducir a uno de sus fenómenos, es decir, la agresión militar. El movimiento comunista no puede optar estratégicamente por uno o para otro agrupamiento de fuerzas imperialistas en pugna. La lucha de los comunistas se dirige, en primer lugar, a la liberación de la explotación y la salida de sus países capitalistas de la Unión Europea, de la OTAN y de todas las alianzas imperialistas

3) La necesidad de abandonar ilusiones sobre reformabilidad de la UE de las instituciones y mecanismos económicos que subyacen en ella. Los comunistas en Italia deben tener como posición  la salida de su país por la UE. No limitarse a hablar sólo sobre la lucha por la disolución de las alianzas imperialistas, no especificando las modalidades en que dicha disolución puede tener lugar. Tiene que asumir la responsabilidad para la práctica de esta ruptura de la única manera posible, es decir, a través de la lucha por la salida unilateral de las alianzas imperialistas. Al mismo tiempo, no pertenecen al razonamiento comunista la Europa a dos velocidades, la alianza de los países del sur de Europa o en la simple salida del euro, incluso sin salir de la UE. Todas son opciones de políticas alternativas sólo en apariencia, pero que en realidad estaría a favor de los sectores de la capital y en última instancia, podría empeorar la situación de la clase obrera y las masas populares;

4) La conciencia, que se deriva directamente de lo anterior, es que la autonomía política de los comunistas debe ser así, incluso en contra de "las fuerzas de izquierda." No hay una izquierda anticapitalista fuera de los comunistas. Hablar de antiliberismo no es sinónimo de anticapitalismo, sino dar diferentes visiones internas a la lógica del capitalismo. El apoyo a la reformabilidad de la UE  al igual que el Partido de la Izquierda Europea y las fuerzas que se adhieren a ella, hace esas posiciones incompatibles con las de los comunistas. Por lo que la unidad comunista y la unidad de la izquierda no son sinónimos, y no son procesos que incluso pueden marchar juntos. No hay que mezclar estas dos consignas tan a la ligera, ya que detrás de ellas hay perspectivas incompatiblemente divergentes. Pensar en unirse a los comunistas y luego unirse con las fuerzas de izquierda que se oponen a nuestro punto de vista estratégico es oportunismo de la peor especie;

5) En contraposición al rechazo de las alianzas electorales, una mayor apertura a las alianzas sociales. El trabajo de los comunistas debe ser totalmente orientado al apoyo y el liderazgo en la lucha de clases, y en primer lugar en el trabajo para aumentar la conciencia de clase de los trabajadores, su participación en la lucha. Los comunistas deben ser capaces de crear un bloque social en torno a las demandas más avanzados de la clase obrera, uniendo con ello los estratos sociales en riesgo de empobrecimiento y la proletarización, que durante el dominio de los grandes monopolios estan creciendo más y más;

6) En términos del plan de trabajo en los sidicatos confederales, la crítica hacia estos y en particular el papel de la CGIL debe ser clara e implacable. La perspectiva estratégica de los comunistas no puede estancarse en un imposible retorno de la CGIL a posiciones de clase, sino que debe trabajar para la construcción del sindicato de clase, ligada a nivel internacional para el FSM, que en realidad representa los intereses de los trabajadores, que pueden conducir a los trabajadores en lucha sin ceder a compromisos que en el caso de los sindicatos confederales ahora han dado lugar a una posición abierta colaboracionista pro-patronal.

7) La estrecha relación de la reconstrucción comunista con la reorganización del movimiento comunista internacional. Creemos que en esta etapa la necesidad de una mayor unidad de acción de los comunistas internacionales para contrarrestar el ataque patronal, aun a costa de dar algunos elementos de liderazgo político a una coordinación internacional más estrecha. La adaptación dialéctica a las condiciones nacionales, que también deben estar presentes en las tácticas de desarrollo de las partes, no puede dar lugar a giros estratégicos que terminan justificando todo y lo contrario de todo, en nombre de las presuntas vias nacionales al socialismo;

8) La necesidad de llegar a un acuerdo sobre la experiencia del movimiento comunista en nuestro país y en particular con la historia del Partido Comunista Italiano. Sería un mal servicio al proceso de reconstrucción comunista encerrarse en una visión religiosa de la historia de la PCI y no analizar sus errores. En particular, no creemos que puede haber unidad comunista sin una clara condena del eurocomunismo, la aceptación de '' paraguas de la OTAN ", de la transacción política y la solidaridad nacional, centrales para la transformación del PCI histórico en una fuerza socialdemócrata. Al mismo tiempo realizar una despiadada autocrítica en el período posterior a la disolución del PCI, y el proceso de construcción del PRC. Realizar una crítica al eclecticismo y el oportunismo dominante en esos años, y en particular el reconocimiento de error histórico de la participación de los comunistas en los gobiernos de centro-izquierda.

9) No se contruye la unidad comunista en perspectivas puramente electorales. Esto no quiere decir que los comunistas de hoy, con total autonomía e independencia de otras fuerzas políticas, no  pueda ni deba utilizar el instrumento de las elecciones, y, posiblemente, las posiciones en instituciones como altavoz de su acción en la lucha de clases. Ser autónomo e independiente significa también no delegar en otras fuerzas (como se hace por algunas organizaciones comunistas con Cinco Estrellas o fuerzas de izquierda) la representación de sus luchas. En pocas palabras, usar las elecciones, los espacios de los medios de comunicación e instituciones para la construcción del partido y el fortalecimiento de la lucha de clases.

10) Afirmar claramente que el objetivo de los comunistas es el derrocamiento del sistema capitalista y la construcción del socialismo, y actuar en concordancia con esta declaración. Los comunistas no limitan su acción a la defensa de las ganancias temporales, pero unen cada lucha concreta en el proceso de acumulación de fuerzas revolucionarias clave. No hay alternativa entre el capitalismo y el socialismo, y no hay etapas intermedias.

Cien años después de la Revolución de Octubre, somos conscientes de las grandes dificultades de los propios comunistas cuando aparecen tan claras las contradicciones del capitalismo, en el mundo y en nuestro país. El capitalismo hoy en día no es capaz de garantizar a los pueblos un futuro sin la explotación, el desempleo, salarios débil y de vida, la guerra, el conflicto irreconciliable con el medio ambiente y la naturaleza finita de los recursos del planeta. La actualidad de la cuestión comunista requiere también esforzarse por la unidad comunista, siempre que estos procesos estén orientados en la dirección opuesta a lo que se ha hecho en estos años Queremos la unidad de los comunistas, con una coherencia estratégica e ideológica y que tiene como premisa la crítica de los errores del pasado. Pero rechazamos cualquier propuesta de la unidad remitida al diálogo con las fuerzas de izquierda y centro-izquierda, tal vez en las elecciones. Una perspectiva que confinaría a los comunistas a la cola de los proyectos de perdedores, que engañan a los trabajadores, y que están perfectamente alineadas con el poder capitalista, a los dictados de la UE y de la OTAN, a cambio de un lugar en las instituciones.

De estas condiciones y de un trabajo conjunto concreto fijamos la unidad entre el Partido y el Frente de la Juventud Comunista, y creemos que este es el modelo a seguir en el futuro. Consciente de la insuficiencia de las fuerzas existentes, empezando por nosotros, estamos dispuestos a cuestionar nuestra organización con la condición de que esto conduzca al progreso y no un paso atrás en lo que, aunque todavía insuficiente, ha sido conseguido en los últimos años. La unidad con los comunistas, no con aquellos que arrastren de nuevo a los comunistas al pantano. La unidad sin principios es, a lo sumo, confuso.

Roma, 22 de Febrero, 2017

Buró político

PARTIDO COMUNISTA
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