18 nov. 2019


Ante el acuerdo de gobierno entre PSOE y Unidas Podemos



La clase dominante en España tiene nuevo gobierno. Todo apunta a que, una vez más, la socialdemocracia se ofrece como gestora de la crisis capitalista y todo apunta que puede alcanzar la mayoría parlamentaria que se lo permita. A pesar de las desconfianzas que pudiera generar UP a los sectores más rancios y franquistas de la oligarquía y del nacionalismo periférico, la opción de una gestión de las crisis liderada por partidos de raíz obrera y popular se ha impuesto. A la esperanza de aminorar la reacción que, sin duda, generará la sucesiva aplicación de recortes en derechos laborales y sociales impuestos por la nueva fase de la crisis que ya asoma a la puerta, se suma la confianza en que, una opción menos reaccionaria y chovinista que la que representan PP, Vox y Ciudadanos, pueda abrir algunas vías que permitan rebajar el grado de confrontación territorial, muy especialmente en Catalunya.

El PSOE, Podemos, IU y el PCE, vuelven a jugar su papel de responsabilidad institucional con la gestión del estado burgués, y, sobre todo los miembros de UP, se vuelcan en la búsqueda de su legitimación en el reconocimiento institucional. Lejos quedan los cielos que se iban a tomar por asalto, y ahora toca gestionar lo que hay.

El viejo dilema de Reforma o Revolución que la vieja socialdemocracia, que en España representa el PSOE, resolvió hace ya muchos años, ahora, la nueva socialdemocracia de Podemos y sus aliados de IU y el PCE, lo han resuelto de forma definitiva sumándose entusiastamente al carro de la gestión de gobierno con el Partido de las contrarreformas laborales, la Ley Corcuera, la OTAN, el GAL, el Tratado de Maastricht, Filesa, los EREs, la contrarreforma de las pensiones, el desmantelamiento industrial o el incremento de los gastos militares. Un acuerdo de gobierno presentado como un brindis al sol que se puede resumir en este llamamiento tan plagado de entusiasmo europeísta, como vacío de unos mínimos contenidos críticos con la realidad que enfrentan todos los días los millones de españoles y españolas que, o les es imposible llegar a final de mes, o se les impide ejercer derechos democráticos tan básicos como manifestarse, formar parte de un piquete o votar la forma de estado o el marco territorial “ Ambas formaciones comparten la importancia de asumir el compromiso en defensa de la libertad, la tolerancia y el respeto a los valores democráticos como guía de la acción de gobierno de acuerdo con lo que representa la mejor tradición europea”.

En consecuencia, y sin dejar de contemplar que en la subjetividad de algunas personas se puedan valorar bien algunas de las medidas que hipotéticamente pueda alcanzar en su futura gestión el nuevo gobierno, no seremos los comunistas del PCPE quienes otorguemos un minuto de descanso a este gabinete sujeto al mandato de la Comisión Europea y el gran capital.

ES LA HORA DE LA MOVILIZACIÓN PARA LEVANTAR UN NUEVO PROYECTO HISTÓRICO LIDERADO POR LA CLASE OBRERA.

España necesita resolver la profunda crisis económica, territorial e institucional que padece, y solo fuera del marco constitucional se abren puertas para ello. El fracaso histórico del poder burgués y la monarquía es incapaz de ofrecer soluciones al conjunto del pueblo al margen de la represión y los recortes en derechos sociales, laborales y civiles. En momentos de crisis el margen de actuación del reformismo, se limita al tiempo en el que la realidad le delimita los pasos de su gestión al objetivo superior del mantenimiento de los beneficios y la reproducción ampliada del capital.

Como decía el PCPE en su primera comunicación tras conocer el resultado electoral “Es momento de cambio de modelo, de Revolución social protagonizada por las grandes masas populares, encabezadas por la clase obrera. Frente al fracaso del poder burgués, es la hora de poder obrero y popular. Un nuevo proyecto histórico para una España, que sea unión voluntaria de pueblos libres y soberanos, articulada en una República Socialista de carácter confederal. Ese es el proyecto histórico de soberanía, progreso y libertad por el que luchamos en el PCPE. Se impone la necesidad de armar una potente contraofensiva obrera y popular que enfrente la agresión capitalista y los grandes retos sociales. Defensa intransigente de todos los derechos y libertades arrancadas con nuestra lucha, derecho a la Autodeterminación, igualdad de derechos entre hombres y mujeres que acabe con la doble opresión a la que son sometidas las mujeres trabajadoras, desmercantilización de la Educación y derechos de la Juventud, salida del Euro, la OTAN y la UE, reducción de los presupuestos militares, salario y pensión mínima de 1.200€, gestión del medio ambiente a favor exclusivamente de las necesidades sociales ...son solo algunas de las medidas del programa en torno al cual armar y organizar nuestra lucha. La Huelga General como nuestra mejor y más efectiva herramienta de lucha para enfrentar a quienes nos niegan el presente y el futuro, se impone como una necesidad urgente en el horizonte de un amplio y ambicioso calendario de movilización obrera. La lucha obrera y la movilización popular continuada son nuestra única garantía de victoria frente a las clases parasitarias que todo nos lo roban.”.

Frente a los cantos de sirena que, desde los propios partidos del pacto y las organizaciones sindicales y sociales afines, nos llamen a la desmovilización otorgando un margen de confianza al gobierno “de los nuestros”, el llamamiento que hacemos el PCPE y su Juventud, la JCPE, es a poner en marcha una agenda de trabajo orientada a levantar la más amplia alianza social con un programa similar al situado más arriba. No hay flexibilidad táctica posible que justifique ni un paso atrás en la ya deteriorada situación en la que estamos tras casi una década de paz social.

Tejamos esta alianza social imprescindible desde el primer momento y situemos, como una de las necesidades urgentes de su programa, el combate frente a la ultraderecha franquista que representa VOX. Saquémoslos de nuestros barrios y ciudades con el trabajo de masas y denunciemos con rigor su carácter neo fascista y ultraliberal.

Este es el compromiso del PCPE y para su desarrollo, activaremos en los próximos días una iniciativa concreta a todos los niveles implicando al conjunto de nuestras células y al Comité Central.

Secretariado Político del CC del PCPE

13 de Noviembre de 2019

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6 nov. 2019


El 10-N no resolverá la profunda crisis del bloque de poder


Es difícil hacer una previsión sobre los resultados de las Elecciones Generales convocadas parar el 10-N, es muy compleja la situación política, tanto por tratarse de una repetición electoral, como por los diversos factores que tensionan la lucha de clases en el Estado Español.
Pero, más allá de la representación institucional que obtenga cada formación política de las que concurren, la cuestión cierta es que estas Elecciones Generales no resolverán la profunda crisis del bloque de poder que da soporte a los distintos gobiernos en España, desde hace ya mucha décadas.

Ese bloque de poder es el mismo que apoyó el golpe de Estado de 1936, el mismo que dio soporte, y se aprovechó, de las cuatro décadas de dictadura franquista, y el que, finalmente, trazó la estrategia de la llamada “Transición democrática” para, una vez más, derrotar al movimiento obrero y popular y restaurar a la monarquía de los Borbones como superestructura legitimadora de su dominación absoluta.

Su composición se ha ido modulando a lo largo de este período, con mayor o menor peso de cada uno de sus protagonistas. Aristocracia terrateniente, capital financiero, burguesía industrial y exportadora, esferas superiores del ejército y de los cuerpos represivos del Estado, diversos sectores religiosos, opusdeístas o no, la caterva monárquica con la familia de los Borbones en el centro, y una cohorte de vividores diversos que siempre han adulado a los poderes de este país.

La crisis interna de este bloque de poder se viene gestionando desde hace años, cuando los efectos balsámicos de la Transición iniciaron su proceso de agotamiento. Y especialmente marcado por el cierre de dicha Transición en Euskadi, con la derrota del nacionalismo revolucionario, tarea en la que ese bloque de poder se empleó a fondo sin respetar normas de ningún tipo. Esa es una historia pendiente de escribir.

 

CATALUNYA LO AGRAVA TODO

Esa crisis, que se estaba gestando hace ya más de veinte años, se vio acelerada con la pública corrupción de la monarquía de Juan Carlos I, siguió con la generalizada corrupción del sistema de Partidos, y se volvió ya una situación de enorme tensión con el estallido de la crisis del 2007 y la práctica quiebra del sistema financiero español. Existiendo otros factores colaterales que empujaban esa crisis, pero que no añado para no desenfocar los factores principales.

Consciente de esa profunda deriva, la conclusión que hace la burguesía catalana, al menos una buena parte de ella como estamos viendo hoy, es que sus intereses clasistas los ha de defender fuera de ese bloque histórico, del cual decide segregarse.

No fue fácil llegar al convencimiento de que efectivamente, esta vez, sí se planteaba en Catalunya una opción independentista clara por parte de la burguesía. Pero lo cierto es que ante esa realidad estamos.

Así, la crisis que se gestaba adquirió una dimensión mayor, en buena medida no previsible.

LA VIEJA ESPAÑA NO SABE POR DONDE CAMINAR

La reacción de las mismas fuerzas de ese bloque de poder, incrédulas ante lo que se les venía encima, vuelve a caminar por los peores derroteros que lo hizo en ocasiones anteriores en la historia.

Se opta por la vía represiva, por la violencia directa sobre el pueblo y por la represión de la institucionalidad catalana, el artículo 155. Más gasolina al fuego.

Con los dirigentes políticos que encabezan ese proceso condenados a duras penas de prisión por el Tribunal Supremo,  y encarcelados y suspendidos de su condición parlamentaria de forma fraudulenta, la reacción del pueblo en Catalunya, bajo dirección burguesa, ha sido masiva y ha llevado la gravedad de la crisis a un escalón superior.

La cobertura política de esa vía violenta y represiva ha sido la exaltación de los cuerpos represivos, que realizan todo tipo de actuaciones arbitrarias e ilegales, y la mirada a los más rancios valores patrios. Vuelven la fascista rojigualda al escenario político, y los discursos anticatalanistas, como forma de unificar a las decadentes fuerzas propias. La manipulación de los medios de propaganda sistémicos de toda “información” que venga de Catalunya es de antología goebeliana.

Esa España queda así identificada con lo más decadente de la sociología hispánica, con el mismo fascismo, con la amenaza y con la chulería frente al debate y a la pugna política. En última instancia, la misma negación de otra España en la que sí es posible reconocerse, y que podría significar una opción de futuro de progreso, libertad y justicia. La España republicana, culta y progresista, que tiene representaciones tan dignas como Miguel Hernández, Lorca, José Díaz, Saura, Josep Renau, Alberto, Josep Luis Sert, Torroja, Margarita Nelken, Federica Montseny, Jesús Larrañaga, Manolo Millares, Manuel Sacristán, Joan Fontana, Miró, Tuñón de Lara, nombres situados tan solo a título indicativo, que forman parte de una larga lista de mujeres y hombres que tuvieron la capacidad de interpretar la realidad, y pensar el futuro, en claves absolutamente antagónicas con las que hoy son hegemónicas en nuestra realidad. Una España de futuro que tiene un claro referente en el inmenso acumulado histórico de la heroica lucha del pueblo contra el fascismo en los albores de la Segunda Guerra Mundial, y en el internacionalismo que le dio soporte.

La actual línea política represiva y reaccionaria del bloque de poder como gestión de su crisis, puede llevar, en última instancia, a romper toda posibilidad de hacer viable un nuevo proyecto histórico para España, que pueda superar lo que ese mismo bloque nunca supo resolver, pero que la clase obrera y los sectores populares podrán llevar a cabo en un futuro, con la articulación de un amplio bloque social, dirigido por la clase obrera. Esta violencia actual sencillamente puede llevar a la quiebra de cualquier opción de futuro para este país. Las frustraciones y los resentimientos que esa violencia genera son la simiente de nuevas inestabilidades para el mismo sistema de dominación vigente.

RESULTADOS DEL 10-N

No es posible pronosticar un resultado electoral del 10-N en términos cuantitativos, pero en términos políticos sí.

Las Elecciones las ganará el bloque político que actuará en la crisis del bloque de poder optando por la vía represiva, y por un españolismo caduco y fracasado. Esa afirmación sí que se puede hacer, pues no existe hoy, con fuerza suficiente, una tendencia política que tenga la capacidad de hacer hegemónico otro bloque social diferente al que lleva décadas instalado en el poder absoluto, y con su monarquía. 

Por tanto la crisis de España seguirá. Y el reto seguirá siendo el de levantar la nueva alternativa, el nuevo bloque de alianzas sociales, que avance hacia un nuevo proyecto histórico para este país. Hacia una República Socialista de carácter Confederal, que sea unión voluntaria de pueblos libres y soberanos.

¡Hace falta más gente en este surco! Leer el resto del artículo

15 oct. 2019


El PCPE ante la sentencia del procés



El Secretariado Político del PARTIDO COMUNISTA de los PUEBLOS de ESPAÑA (PCPE) y el Comitè Executiu del PARTIT COMUNISTA del POBLE de CATALUNYA (PCPC), ante la sentencia del Tribunal Supremo en el que se juzgaba a varios dirigentes políticos y sociales catalanes, DECLARAN:

1. La sentencia, hoy conocida, es una expresión más de la profunda crisis del poder burgués en el Estado Español hoy. Como siempre, en la historia de la dominación de la burguesía, el actual bloque de poder responde con la represión a las divergencias políticas que cuestionan su actual dominación. En este caso instrumentando el aparato judicial, al servicio de la dictadura de la clase dominante.

2. Esta sentencia de ninguna manera resolverá el problema, de alta inestabilidad política, que enfrenta la oligarquía española, su sistema político parlamentario y su monarquía de los Borbones. Una vez más la represión se mostrará como una práctica desesperada que, lejos de resolver cualquier problema, no hará más que aumentar las dimensiones del mismo.

3. La instrumentalización que los distintos poderes fácticos realizan del Tribunal Supremo, la intencionada filtración de la sentencia, la renuncia a una sentencia por rebelión, y la descarada manipulación mediática de esta cuestión por los principales medios de propaganda del poder, tampoco resuelven ningún aspecto del problema. Sus impulsores no conseguirán ocultar, ni disimular, la represión de los derechos del pueblo catalán y de sus legítimas aspiraciones nacionales.

Las declaraciones inmediatas a la notificación de la sentencia, por parte de los partidos del bloque de poder, muestran la sintonía de los agentes políticos en su sometimiento a los intereses de la oligarquía.

4. El actual sistema político y constitucional español niega el derecho a la libre autodeterminación de los pueblos y naciones del Estado. Es ese punto de partida –incuestionable en la España actual- el que hace imposible la resolución del Estado plurinacional español, en una instancia superadora, mientras se mantenga la dominación de la burguesía.

5. Esta sentencia es una expresión más del agotamiento extremo del proyecto histórico de dominación de la burguesía en el actual Estado Español, del cual quiere separarse una parte de la burguesía catalana para desarrollar su proyecto político propio. Sistema que, en 1936, recurrió a un golpe de Estado fascista para resolver, por la vía de la máxima violencia, las dificultades que enfrentaba en esos momentos por el ascenso de un proceso de cambio social y político, en el cual tenían una significativa presencia la clase obrera y los sectores populares. Ochenta años después, con el ejercicio de nuevas violencias, la burguesía se enfrenta a un amplio movimiento social que cuestiona su caduco y viejo sistema de dominación. La burguesía catalana ha tenido la capacidad de alinear detrás suya a una parte importante del movimiento popular.

6. Esta sentencia pone en evidencia, de una forma todavía más clara, la necesidad de un nuevo proyecto histórico para el actual Estado Español. Un proyecto dirigido por la clase obrera y los sectores populares, explotados y empobrecidos cada día más bajo esta monarquía parlamentaria, que desplace a la burguesía del poder absoluto que hoy ostenta. Un proyecto que se construya desde la república, acabando ya con la monarquía de los Borbones, desde el reconocimiento al derecho de autodeterminación de los pueblos y naciones del Estado, y que tenga como gran objetivo el inicio de la construcción de la sociedad socialista. Una República Socialista de carácter Confederal.

7. La clase obrera y los sectores populares tienen, en esta propuesta política, el camino a recorrer para acabar con este viejo, violento y caduco sistema de dominación burgués. Camino que llevará a una sociedad más libre y más justa, donde las condiciones de vida de la gran mayoría social estarán marcadas por el esfuerzo colectivo y por el reparto equitativo de la riqueza social.

14 de octubre de 2019

POR LA AUTODETERMINACIÓN DE LOS PUEBLOS Y POR LA JUSTICIA SOCIAL

LIBERTAD PARA LOS PRESOS CONDENADOS POR EL TRIBUNAL SUPREMO

POR UN NUEVO PROYECTO HISTÓRICO PARA ESTE PAÍS 


POR LA REPÚBLICA SOCIALISTA DE CARÁCTER CONFEDERAL
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25 sept. 2019


10-N, la convocatoria electoral no resolverá la crisis del poder




Carmelo Suárez
Secretario General del PCPE


El 10-N el sistema dominante convoca Elecciones Generales para tratar de resolver su profunda crisis de poder. Será un intento más, como los realizados en estos últimos años, pero su resultado –previsiblemente-, será el mismo, la continuación de la crisis.

Interpretar la convocatoria de estas nuevas Elecciones como el resultado de una confrontación entre Sánchez e Iglesias, o entre el trifachito y la socialdemocracia, es quedarse con la anécdota de las cosas, como si de un HOLA se tratara, sin entrar para nada en las causas reales de lo que es un nuevo fracaso de la burguesía en su intento de dotarse de un gobierno estable que dé cobertura política a sus necesidades económicas.

No es una posición que hoy se comparta muy ampliamente la de analizar toda una serie de episodios de la vida política de España de los últimos años desde el punto de vista de una crisis general del sistema de poder, de su bloque dominante, de la incapacidad del mismo para mantener los consensos sociales que le permitan un eficaz proceso de acumulación de capital. Pero entiendo que esta es la realidad de la cosas, y que no analizar las cosas así está llevando a muy diversas organizaciones políticas, y sociales, a protagonizar las más diversas actuaciones erráticas.

Es esa ausencia de análisis de los acontecimientos como una crisis “de régimen” lo que lleva a que, a pesar de la profunda crisis del sistema de dominación, la clase dominante no tenga que enfrentar una significativa contestación social, y goza de un ampliado espacio temporal de gracia para tratar de gestionar una salida a esta situación.

Mirando un poco atrás:

La proclamación de la II República fue producto de la agudización de las contradicciones internas al sistema de dominación en España, que hicieron posible la articulación de un bloque social de cambio, que tuvo la capacidad de desbordar al rancio bloque de poder terrateniente-religioso-financiero-militar. La Historia nos situó ante el mayor intento modernizador del país frente a las decadentes clases dominantes.

Octubre de 1934 llevó a primer plano una posición de avanzada de la clase obrera, duramente reprimido por la república de la derecha gobernante.

Ante semejante situación, de retroceso de su histórica posición de privilegio, la vía del golpe de Estado fue considerada por el poder como la única salida a su crisis. 18 de julio de 1936.

La heroica resistencia contra el fascismo durante tres años demostró la alta calidad política de la clase obrera y de los pueblos de España. Todavía la sociedad internacional no ha sido capaz de reconocer esta gesta inmensa, entre todas cosas porque esa sociedad internacional se situó del lado del fascismo, con mayor o menor complicidad.

La burguesía implanta una brutal dictadura fascista-militar durante cuatro décadas. La clase obrera vuelve a recuperar su capacidad de combate en las condiciones más difíciles. Primero el maquis, luego las huelgas de la industria, y más tarde diversos sectores del movimiento popular.

Ese acumulado histórico es entregado a la burguesía por la socialdemocracia histórica y  por el eurocomunismo en la llamada Transición. La burguesía vuelve a vencer en la lucha de clases sobre la base de la restauración monárquica, que se asentó sobre una montaña de cadáveres escondidos en cunetas, pozos y fosas comunes. Estos siguen esperando aún una reparación y un reconocimiento. 140.000 parece ser la cantidad más exacta.

La Transición da un primer respiro transitorio al sistema de dominación, pero los demonios de la vieja España seguían vivos. No se depuraron a los cuerpos represivos, ningún asesinato o tortura fue pagado con una condena, la Iglesia católica ni pidió perdón ni renunció a la posición de privilegio que le concedió el asesino del 18 de julio, el ejército siguió siendo el mismo de Badajoz, Guernika o “la desbandá”, el poder económico que acumuló capitales con la esclavitud de los presos ni se arrepintió ni reintegró una sola peseta, etc.

La cuestión del Estado plurinacional siguió sin resolver. El engaño del Estado de las Autonomías duró un tiempo, pero la cuestión vuelve a la superficie una y otra vez.

Con el rápido agotamiento de este proceso “transicional”, en 2014 se produce un relevo por la vía de urgencia de un Juan Carlos I corrompido hasta los huesos; pero el cuñado del nuevo rey, Felipe VI, termina en prisión por ladrón, la familia no pierde las tradiciones. Esto se solapa con una crisis general del sistema de Partidos, sumergidos todos ellos en la más generalizada corrupción. El sistema judicial hace aguas por todas partes, la cuestión vasca la “resuelve” la clase dominante con asesinatos, tortura y prisiones. Una vez más, de nuevo, estalla la cuestión catalana, que nunca se resolvió, entre otras cosas, por la incapacidad de la oligarquía centralista de crear la base material necesaria para ello.

Para amortiguar las consecuencias del estallido de la brutal crisis del 2007 se inventa la “nueva política”, PODEMOS y CIUDADANOS saltan a escena. La clase dominante consigue aflojar temporalmente la presión de la olla. Reducido fue el respiro, pero las masas quedaron de nuevo cautivas por un tiempo.

El rescate de los bancos se impone sobre el rescate de las familias, aumenta la pobreza y la marginalidad social, los salarios bajan hasta la sobreexplotación, 500.000 viviendas expropiadas brutalmente, hoy buena parte de los salarios son inferiores a los que se percibían hace diez años, se incrementa el gasto militar hasta el paroxismo, y la participación española en guerras imperialistas se extiende por el planeta. Una reducida oligarquía es la única beneficiaria de estas actuaciones políticas, hoy más enriquecida y más dictatorial. La alianza entre capital financiero y las llamadas cloacas del Estado se convierte en una necesidad desesperada, BBVA-Villarejo-Santander.

Alsasua puede ser un ejemplo que exprese con un golpe sobre la mesa la síntesis actual de todos estos parámetros, desde 1975 hasta hoy. La Guardia Civil aún no le ha pedido perdón al pueblo por sus bárbaras acciones consentidas y amparadas por la dictadura anterior -y también por la presente-, y ya está escribiendo un nuevo capítulo de su historia de terror.

El balance de este período último, que abarca casi un siglo de la dominación de la burguesía española, no es otra cosa que un cúmulo de violencias, represiones y opresiones, muerte e injusticia social. Con semejante bagaje es más fácil entender las actuales dificultades del bloque histórico de poder para mantener los mecanismos de legitimación de su dictatorial dominación. Franco sigue reposando en su monumento, también a pesar de las promesas de Pedro Sánchez.

Un nuevo proyecto histórico:
Sobre las bases de este desarrollo histórico la burguesía española no podrá dar estabilidad al sistema de dominación en la vía política. Por eso, a pesar del gran esfuerzo realizado en las elecciones anteriores, no ha habido gobierno.

Para dar una salida a esta situación será necesario cambiar las bases que soportan al actual sistema de dominación en España. Esa salida empieza siendo una cuestión democrática, pero esa salida no será tal sin un sistema de justicia social.

La cuestión democrática requiere de la reconstrucción de todo el edificio del Estado, su depuración y reconstrucción sobre bases nuevas, entre ellas, de forma imprescindible, el reconocimiento del libre ejercicio del derecho de autodeterminación.

La cuestión social pasa inexcusablemente por la expropiación de los expropiadores, por el poder obrero y por el socialismo. Entonces la vieja clase dominante española de banqueros, curas, terratenientes y militares, será sustituida por la clase obrera que todo lo produce, en alianza con los sectores populares, que junto a ella constituyen la mayoría social.

Se está acabando el viejo proyecto burgués de España, ese que defienden Casado, Rivera, Abascal, Sánchez e Iglesias, y, también a su manera, las burguesías nacionalistas, que tratan de huir de la quema en estos tiempos difíciles.

Hoy es una urgencia levantar un nuevo proyecto histórico para este país, que resuelva lo que nunca resolvió el poder oligárquico-burgués durante los siglos de su violenta dominación.

Ese proyecto será republicano, socialista y unión voluntaria de pueblos libres.

Una amplia política de alianzas tiene que articular el bloque social y político que le dé soporte.

En esas horas estamos.
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27 jul. 2019


La clase dominante no consigue formar gobierno


Continúa la crisis del sistema de dominación. La clase dominante no consigue formar gobierno

En la jornada de hoy, 25 de julio, se ha producido otro fracaso,de las fuerzas políticas presentes en el Parlamento español,para formar un nuevo gobierno. La clase dominante en nuestro país no consigue romper el ya prolongado ciclo de crisis, que dificulta la estabilidad del sistema de dominación al no conseguir dotarse del gobierno necesario para el ejercicio de su dictadura sobre la clase obrera y los sectores populares.

La convocatoria de Elecciones Generales adelantadas, y la intensa manipulación mediática de esta coyuntura política, consiguió llevar a las urnas al 75% del censo electoral, pero si bien el resultado obtenido fue más favorable para la gestión socialdemócrata del capitalismo español, faltó un poco más para la estabilidad perseguida por la clase dominante

Sobre el desarrollo de las jornadas parlamentarias, para lograr la Investidura de Pedro Sánchez, cabe destacar:

1. El PSOE actuó en su papel de Partido de gobierno, que acepta las reglas de juego que impone la dictadura del capital, y tratando de llegar a cualquier tipo de acuerdo sin violentar las directrices que imponen en España el capital financiero y los grandes monopolios. En concreto a Podemos le ofreció lo único posible dentro de las reglas de juego del sistema.

2. Podemos desarrolló su estrategia marcado por la bisoñez de sus dirigentes, y asumiendo su papel de fuerza sistémica al pretender su participación en un gobierno de coalición con el PSOE, demostrando así que no tiene ninguna voluntad de romper los límites que pone la clase dominante para la gestión de gobierno en clave capitalista. Mirando la historia, el PC Italiano no consiguió entrar en el gobierno de su país, a pesar de llegar a tener casi el 38% de los votos, y ese sí era un gran Partido de inmensa influencia social. Pedro Sánchez le marcó a Podemos, de forma clara, los límites que el capital ponía a ese posible gobierno de coalición, pero Pablo Iglesias no supo entender este mensaje, y tampoco fue consciente de sus propias limitaciones para obtener una cuota más favorable a sus pretensiones. De cualquier manera, la retórica original de Podemos ha quedado enterrada a partir de la asunción de su papel en el régimen monárquico-burgués consagrado en la constitución del 78.

3. Las fuerzas más consecuentes en este proceso de negociación han sido las burguesías vasca y catalana que, a través de ERC y PNV, han puesto toda su voluntad tratando de favorecer un acuerdo de gobierno, cuya imperiosa necesidad entienden y asumen.

4. Las fuerzas de la derecha han mantenido su posición como representantes de la más rancia y decadente España. Un discurso político marcado por los ajustes de cuentas personales, nutrido por el anticomunismo y por la nostalgia de un país que, si algún día fue como ellos imaginan, hoy ya no existe, ni es una opción de futuro en el proceso del capitalismo imperialista que busca su espacio en la competencia internacional del expolio y el saqueo.

5. Con semejantes sujetos en este Parlamento, no se abordaron en estas jornadas los temas estructurales que determinan la situación de opresión que viven la clase obrera, los sectores populares y la España plurinacional. Ninguna de las fuerzas políticas presentes abordaron la cuestión de los límites que impone el mismo capitalismo, su proceso de acumulación de capital, los dictados de la UE y de la OTAN. Todos aceptan jugar dentro de los límites de la dictadura del capital.

6. El juego parlamentario burgués podrá seguir dos meses más intentando llegar a la formación de un nuevo gobierno, pero con estos antecedentes cualquier posible acuerdo se daría dentro de las coordenadas políticas que hemos visto estos días. Un Parlamento tutelado por el gran capital, por la estructura militar y por la geopolítica internacional, al que no se puede considerar depositario de la soberanía popular, no formará un gobierno para dar respuestas a las aspiraciones de libertad y justicia social de la clase obrera y de los pueblos y naciones del Estado. La convocatoria de nuevas elecciones es una posibilidad, pero los costes y los riesgos que esta nueva convocatoria tendría la hacen una opción poco deseable para estas fuerzas parlamentarias. Si finalmente se llegara a esta solución, no sería otra cosa que una nueva y más profunda demostración de la crisis por la que transita el sistema de dominación en España, que nuevamente da síntomas de agotamiento económico con los datos de la EPA divulgados hoy mismo.

7. Hoy la clase obrera y los sectores populares deben avanzar por un camino propio e independiente, haciendo caso omiso a los cantos de sirena tanto de la vieja como de la nueva socialdemocracia. No hay que perder el tiempo manteniendo esperanzas dentro del sistema capitalista, cuyo único recurso es incrementar la ya brutal explotación a la que somete a la clase obrera y a los sectores populares. La clase obrera, en amplia alianza con los sectores populares, dotada de un programa de transformaciones sociales profundas tiene la capacidad de cambiar las condiciones de vida de la mayoría social, destruyendo el poder de los monopolios y poniendo en manos del pueblo trabajador todo el poder político, para que sea posible un nuevo proyecto histórico en España, con justicia social, república, autodeterminación y socialismo. Esa España necesaria no puede estar perdiendo el tiempo con el juego parlamentario burgués que hemos soportado estos días, la organización y la movilización social de masas marcan nuestra hoja de ruta. Y es necesario iniciar ese camino desde ahora mismo. Unidad de las masas, unidad de la clase y unidad revolucionaria

Madrid 25 julio 2019 Leer el resto del artículo

24 jul. 2019


Carmelo Suarez: Estamos en una época de revolución social


Carmelo Suárez
Secretario General del PCPE


Cuando las relaciones de producción existentes en una sociedad se convierten en un obstáculo para el desarrollo de las propias fuerzas productivas de esa sociedad, decimos que se abre una época de revolución social dentro de ese sistema. Es lo que afirma Marx en el Prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política. Corría entonces el año 1859.

¿Estamos en una época de revolución social? ¿Existe, en la actual sociedad capitalista, una situación en la que las fuerzas productivas no pueden alcanzar un grado superior de desarrollo porque la propiedad privada de los medios de producción lo impide?

Si la respuesta a la segunda pregunta es afirmativa, entonces hay que contestar a la primera diciendo que sí estamos en una época de revolución social.
Claro que los tiempos históricos y los procesos sociales son de una dimensión diferente a los procesos biológicos de las personas, por mucho que éstas puedan tener la capacidad de determinar de forma significativa la subjetividad de la acción política de sectores más o menos amplios de las masas. Por tanto, en la práctica política, es necesario tener una ajustada valoración de la temporalidad de los procesos, que no necesariamente se desarrollan al ritmo de nuestra propia vida, sino que tienen su propia lógica temporal, y se desarrollan de forma imparable.

Con estas primeras consideraciones quiero fijar mi posición a favor de que, hoy, vivimos en una situación en la que el altísimo desarrollo de las fuerzas productivas ha entrado en radical e irreconciliable contradicción con las relaciones de producción (que, de una forma más precisa, es contradicción con la propiedad privada de los medios de producción). Un escenario, según Marx, de revolución social.

La sociedad capitalista actual está caracterizada por el gran dinamismo de las innovaciones tecnológicas, principalmente en el campo de la informática, que se aplican masivamente a todos los sectores de la producción, y que infiltran a todo el tejido social, hasta los más profundos rincones de nuestra vida cotidiana. Esta formación social, con distinto ritmo según países, se adentra de forma natural en la época de la robotización, impulsada hoy con más fuerza al calor de la nueva tecnología del 5G.

La capacidad de esos avances tecnológicos para dar solución a demandas masivas de la especie humana es impresionante. Ciertos sectores de la ciencia empiezan a recurrir al término antropoceno para caracterizar lo que consideran el inicio de una nueva era geológica, marcada por la capacidad del ser humano para modificar la naturaleza como nunca antes fue posible. La realidad material de las condiciones de vida de los diferentes grupos sociales cambia de forma incesante y acelerada, con una gran capacidad para intervenir sobre la naturaleza de forma continuada.

Este fantástico desarrollo de las fuerzas productivas permitiría hoy la solución a problemas masivos de la Humanidad: necesidad de agua potable, medicamentos elementales para sanar enfermedades que sin ellos resultan mortales, producción de alimentos para evitar las situaciones de carencias y hambre, etc. Ese desarrollo científico también haría posible que el trabajo no fuera tan penoso como lo es en la actualidad, especialmente en ciertos sectores, de tal manera que sería posible reducir notablemente el tiempo de la jornada laboral, ganando parte de ese tiempo para dedicarlo a otras actividades humanas.

¿Por qué razón ello no se convierte en una realidad práctica?

Sencillamente porque la propiedad privada de los medios de producción, la propiedad capitalista de los mismos, lo impide. En esta sociedad, el desarrollo libre de las fuerzas productivas a un nivel superior llevaría al estallido de una profunda crisis del sistema, que, desde hace décadas, y de forma reiterada, quema cosechas de café, destruye otras producciones agrarias, subvenciona el sacrificio de ganado y la reducción de la producción láctea, cierra minas, astilleros y siderurgias, mantiene a millones de trabajadoras y trabajadores en paro prolongado, …. Y ahora, últimamente, y para mayor claridad, la primera potencia mundial trata de impedir que China avance en el desarrollo y aplicación del 5G.

Los monopolios farmacéuticos, que hacen de la venta de cualquier medicamente un factor de negocio millonario, impiden que miles de personas salven su vida al no disponer de capacidad económica para comprarlos. Igualmente, que millones de personas no tengan acceso al agua potable está directamente vinculado a los intereses de los monopolios de la distribución del agua, y a sus insaciables ganancias: Suez, Agbar, Nestlé, etc.

Pero, además, esas fuerzas productivas tan desarrolladas tienen un “alto carácter social”, de tal forma que, en la actualidad, la producción de cualquier mercancía, grande o pequeña, precisa de la participación de trabajadoras y trabajadores de países y sectores muy diversos: industria extractiva y transformadora, tecnologías informáticas, medios de transporte, infraestructuras civiles variadas, almacenes, medios audiovisuales, etc. Toda mercancía condensa hoy el valor de una cantidad ingente de fuerza de trabajo. Es decir, lo que llamamos “una altísima socialización de la producción”. Y en ese proceso, extenso e intenso, interviene parasitariamente alguien que tiene la propiedad de los medios de producción, y que es quien se queda con toda la ganancia.
Manifiesta contradicción entre el carácter social de la producción y el carácter antisocial de la apropiación del valor producido.

Por ello es posible afirmar que en la sociedad capitalista actual, el desarrollo de las fuerzas productivas, constituye ya la base material necesaria para el tránsito a la sociedad socialista. Manifiestamente sobran los capitalistas, que ya son un lastre sin posibilidad de reconversión. La intervención del Partido de vanguardia es decisiva en esta tarea, y se iniciará la construcción de la superestructura coherente con esa base material que, al igual que en todo proceso de cambio de sistema de producción, nace y se conforma en el mismo interior del sistema que ya caduca.

No es tan complejo escribir una ecuación en la que los sumandos del primer término son: desarrollo de las fuerzas productivas + propiedad privada de los medios de producción + concentración y centralización del capital + crisis de sobreproducción y sobreacumulación + reiterada destrucción de fuerzas productivas. Y cuyo segundo término es: = revolución social.

Claro que caracterizar así al capitalismo actual es, para la clase dominante, una lógica terrorífica, de auténtico pánico. Esa clase dominante necesita ocultar tal visión de la realidad, disfrazarla alevosamente, y evitar que la mayoría social pueda tener conocimiento de esta incontestable evidencia. Por encima de todo, el sistema necesita aparentar estabilidad, y también capacidad para mantener unas mínimas condiciones de vida, aunque ello sea en un contexto de generalizada alienación de las masas, acompañada de violencias de todo tipo.

Mientras la clase dominante va ganando en la lucha ideológica, y, de forma inestimable, consigue para ello la colaboración de fuerzas que se proclaman del cambio social, el tiempo de la dominación y la explotación se alarga como una goma elástica. Hoy funciona ese factor de alienación con una eficacia que ocasionalmente adquiere momentos álgidos, por ejemplo, llevando al 75% del electorado a las urnas en las pasadas Elecciones Generales, a votar “por el menos malo”.

La lucha ideológica explícita, metiendo el bisturí con determinación para poner al desnudo el agotamiento real de la formación capitalista, y poniendo de manifiesto la necesidad del cambio social (revolucionario), es un factor imprescindible para la activación de las masivas fuerzas sociales y políticas que han de protagonizar ese tránsito histórico.

En estos días, todo escenario de cambio parece limitado a las posibilidades de gestión socialdemócrata del capitalismo español. El debate se limita a las condiciones y a las cuotas que se regatean para la participación en esa gestión. El país pendiente de ello, las grandes masas haciendo apuestas sobre la forma en que todo se dará finalmente.

Si se tiene la voluntad y el compromiso de cambiar el actual estado de cosas es necesario analizar científicamente la realidad, mirar por encima del ruido de los medios, y alzar la voz desde la independencia de clase, para poner en evidencia la esterilidad de los intentos transformadores dentro de los límites del sistema. Como decía Fernando Sagaseta, “en una realidad, como esta en la que vivimos, lo menos que podemos esperar es que nos consideren locos”.

Hoy el camino al futuro pasa por la defensa de un proyecto político autónomo e independiente, para ganar la conciencia de las amplias masas, que, si bien hoy aparecen alienadas y sometidas, mañana desarrollarán su inmenso impulso emancipador, sin que entonces para nada sirvan ya las argucias y las manipulaciones de esta dictadura. Dictadura del capital que hoy soportamos bajo la forma histórica de monarquía parlamentaria, y que algunos complacientemente llaman democracia.

Ni consensos, ni pactos, ni gobiernos de progreso. Movilización de masas y un nuevo paradigma para la emancipación, para la organización social, para la república, para la autodeterminación y para el socialismo. Vivimos en tiempos de revolución social.

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8 jun. 2019


Entrevista a Maite Plazas, nueva responsable política de la JCPE



El pasado mes de abril se llevó a cabo en Vallecas (Madrid) la 1ª Conferencia de la Juventud del PCPE, dando lugar a la constitución de la Juventud Comunista de los Pueblos de España (JCPE), siendo electa como responsable política la camarada Maite Plazas, mujer joven y estudiante con varios años de militancia en la juventud del PCPE. Cuéntanos un poco sobre tu experiencia y recorrido militante.
Empecé a militar en el colectivo de la Juventud en Castellón hace cuatro años. Desde el primer momento he participado en el movimiento estudiantil de la Universitat Jaume I, donde estudio periodismo, organizándome en diferentes estructuras sindicales y aportando mi granito de arena en movilizaciones tan importantes como la huelga general educativa del 9 de marzo 2017. También participo en la Plataforma de Afectados por la Hipoteca y milito en el colectivo feminista Rebeldía Violeta, interviniendo en conflictos como el del impago a las limpiadoras de Raspeig y Netalia, aquí en el País Valenciano.
En lo interno me he encargado de tareas muy diversas. Como responsable de organización en mi colectivo casi desde el principio. Posteriormente como responsable de agitación y propaganda del Comité del País Valenciano y luego como responsable de organización, hasta entrar en el Comité Estatal de Dirección (CED), para encargarme de las finanzas, y en la actualidad ya como Responsable Política.
La 1ª Conferencia de la JCPE es un hecho de gran importancia para la juventud comunista en el estado español, ¿a qué obedece la necesidad de constituir la JCPE, cuáles son las diferencias respecto a otras experiencias previas?
La Juventud Comunista de los Pueblos de España es el producto de muchos años de experiencia y de lucha codo a codo con la juventud de la clase obrera. Cambiar nuestra sigla es sólo una manera de exteriorizar que, aunque nuestra esencia sigue siendo la misma, nuestro modelo de Juventud es diferente. Un modelo, en el que nos integramos política y organizativamente en el PCPE, porque formamos parte del mismo proyecto. La JCPE no es más que la escuela de comunistas del Partido, y no una organización paralela que toma decisiones al margen. Tenemos ejemplos recientes en el movimiento comunista español de qué consecuencias fatales tiene concebir a la Juventud como una entidad con sus propios posicionamientos políticos y reglas de juego: contradicciones, fracturas, tensiones, deslealtad... Esos errores son precisamente los que queremos evitar, demostrando en la práctica que sólo hay un Partido, una vanguardia, y no dos, ni tres.
¿Cuáles son los principales retos que se marca esta Conferencia y que tiene por delante la nueva dirección?
Llegar a cada rincón del Estado: Andalucía, Aragón, Castilla la Mancha, Galicia… Crecer allí donde ya existimos y nacer donde todavía no estamos presentes. Participar en cada conflicto laboral, estudiantil o vecinal que haya en nuestro entorno, y ser referencia para la juventud de extracción obrera y popular que sienta en sus carnes la brutalidad del capitalismo y quiera cambiar las cosas. Desarrollar la solidaridad con otras organizaciones revolucionarias del mundo. Combatir la ola reaccionaria que empieza a ganar terreno en muchos lugares. Llevar a la práctica nuestras propuestas contra la precariedad, la degradación de los barrios y la naturaleza, el machismo, la privatización de la educación…, desde una perspectiva juvenil y de la mano del PCPE. Ser un ejemplo de juventud comprometida, que conoce al dedillo la realidad, se forma y baja al barro para intentar cambiarla. Combatir el derrotismo de una juventud que no encuentra salidas y cree que no hay alternativa a este sistema. Esos son algunos de nuestros objetivos en los próximos años.
¿Cómo se estructura la dirección y la relación con el Partido?
La dirección de la JCPE no es un órgano independiente del Partido, sino un Comité que está dirigido políticamente por la Secretaría de Juventud del PCPE. Por eso, nosotros como Juventud no celebramos un Congreso al uso. Un representante del Partido es miembro del Comité Estatal de Dirección y, a su vez, otro miembro de la Juventud tiene voz y voto en el Comité Central del Partido. Aunque a la JCPE nos corresponde analizar la situación de la juventud de extracción obrera y popular en el Estado español, lo hacemos siempre junto al Partido, siguiendo sus directrices y enriqueciéndonos mutuamente.
¿Cuáles son las condiciones a las que está sometida la juventud obrera y popular dentro del capitalismo español según la JCPE, y qué propuestas se plantean?
Empleos basura con salarios de miseria y horarios inaceptables, falta de perspectivas e incapacidad para independizarse, educación cada vez más cara y excluyente, individualismo, ocio degradante, etc. Ante este panorama, llamamos a la juventud a que se organice en la Juventud Comunista pero también en los colectivos y asociaciones de sus barrios, en los sindicatos estudiantiles… Y no sólo unirse a los que ya existen, sino también a crear otros nuevos que resulten útiles como herramienta de presión, denunciando todos y cada uno de estos problemas. La JCPE se opone a la privatización de la enseñanza, a las ETT, a las casas de apuestas… Pero somos conscientes de que estos problemas no pueden solucionarse bajo el capitalismo y necesitamos dar un paso más allá.
¿Cómo ve la juventud el avance de las posiciones reaccionarias de ultraderecha y qué propuestas hay para combatirlas?
Ante el fascismo y la ultraderecha sólo hay una solución: organización de base. Necesitamos una fuerte presencia a pie de barrio, tejiendo redes de solidaridad popular que no dejen pasar ni una pizca de racismo, xenofobia, clasismo, represión… Cualquier espacio que no ocupemos nosotros, lo ocupará gentuza que intentará aprovecharse de la vulnerabilidad de muchos mediante discursos engañosos cargados de odio. No podemos permitirnos ser débiles o tener miedo y salir poco a la calle. Hemos de ir siempre con la verdad por delante y denunciar con firmeza esos discursos al servicio del capital. Con palabras, sí, pero sobre todo con hechos.
Se ha visto un alto porcentaje de delegadas en la Conferencia y además con intervenciones de peso y responsabilidades políticas, ¿qué importancia tiene la presencia femenina en la JCPE y que papel debe jugar?
No nos conformamos con tener un grupo reducido de mujeres militantes en la organización. Queremos ser cada vez más pero, sobre todo, queremos tener un papel cada vez más importante en la organización y en la intervención con las masas. Tradicionalmente a las mujeres se nos ha relegado a un papel pasivo en la sociedad y todavía más en la política. Nuestra voz ha de dejar de ser secundaria para pasar a ocupar un lugar protagonista, y poner así de manifiesto que nosotras tenemos mucho que aportar, que podemos ejercer tareas de dirección con la misma solvencia que cualquiera de nuestros camaradas. Es importante que hagamos un llamamiento a las mujeres jóvenes trabajadoras y estudiantes para que den un paso al frente. Nuestro deber es denunciar las actitudes machistas que presenciemos, por pequeñas que puedan parecer; intervenir en el frente feminista sin perder la perspectiva de clase y, en definitiva, tender la mano a las mujeres para que se unan a nuestras filas y combatan la doble explotación del capitalismo y el patriarcado.
El PCPE viene marcando en el último año como principal tarea el trabajo en los frentes de masas, ¿cuáles son los principales frentes donde trabaja la JCPE, y cuáles se han acordado desarrollar?
La JCPE se compone esencialmente de juventud estudiante y, en consecuencia, el frente donde participamos de forma más activa y constante es el estudiantil. Sin embargo, en esta Conferencia hemos dejado muy patente que nuestra militancia debe estar presente en cualquier lugar donde el capitalismo saque sus garras contra la juventud de extracción obrera y popular. Ser mucho más combativos en los propios barrios y pueblos a través del frente vecinal, por ejemplo. Pero también, desde una perspectiva de clase, la lucha feminista y el movimiento LGTBI, dos frentes con cada vez más protagonismo donde la Juventud Comunista debe ser vanguardia.
¿Qué espacios de coordinación a nivel internacional se consideran necesarios potenciar desde la JCPE, y qué organizaciones internacionales han saludado el encuentro?
Creemos que debe darse impulso a organizaciones tan importantes como la Federación Mundial de la Juventud Democrática, para fomentar un amplio y contundente movimiento que denuncie cualquier ataque del capital, ya sea aquí o al otro lado del mundo. La solidaridad internacionalista y la lucha antiimperialista son dos valores que como comunistas hemos de llevar por bandera, de ahí que nuestra voluntad sea la de colaborar con cualquier estructura que promueva y haga real ese espíritu. La fraternidad con otros partidos comunistas y plataformas juveniles a nivel internacional es fundamental para nosotros, por eso recibimos con entusiasmo la presencia en la Conferencia de representantes de la propia FMJD, los Jóvenes por el Renacimiento Comunista en Francia (JRCF) y las Embajadas de Cuba y la República Popular Democrática de Corea. También recibimos los saludos de la Unión de Jóvenes Comunistas (Cuba) y de la Federazione Giovanile Comunista Italiana.
Por último, ¿qué crees que puede ofrecerle la Juventud Comunista de los Pueblos de España a la juventud en el estado español?
Una organización combativa, que tiene muy claro lo que quiere y se esfuerza en conseguirlo aunque sea consciente de todas las dificultades que hay en el camino. Una organización que sabe que toda política que no hagamos nosotros será hecha contra nosotros, que no olvida su pasado y que trabaja por un futuro digno dentro de una sociedad socialista que realmente nos ofrezca las oportunidades que nos corresponden
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