23 ago 2021


Miguel Gallego, uno de los nuestros

 


José Luis Gómez Gata

Sirvan estas breves lineas como homenaje a un hombre honesto y humilde, un militante comunista hasta el final. Este final se produjo el pasado Enero de 2021.

Era un campesino de Don Benito, que trabajaba la tierra al servicio de otros desde que era un niño. Fue detenido y maltratado por la guardia civil ya en 1950. Participó en la organización de las primeras huelgas campesinas en los años 50.

Fue elegido Secretario Regional del  primer Comité Regional de Extremadura en la clandestinidad del Partido Comunista a principios de los años 60 y ratificado en la Conferencia Regional en 1965. Estuvo al frente del Partido en los años mas duros.

En cierta ocasión me pasó un papelito con los nombres y profesiones de los miembros de aquella dirección regional del Partido: todos ellos obreros, campesinos o autónomos, como corresponde a un partido que se reclama vanguardia de la Clase Obrera. Los dirigentes comunistas se elegian por su actuación en la lucha de clases, en la organización y la lucha de los trabajadores sobre todo en el movimiento sindical. Muy distinto a lo que ocurre ahora con partidos que solo conservan las siglas pero no la naturaleza de un verdadero Partido Comunista. Ahora eligen para los cargos dirigentes a "titulados" pequeño burgueses sin relación alguna con la Clase Obrera. Los trabajadores que, como José Díaz, apenas tienen estudios academicos, son despreciados y utilizados como peones útiles, como "pega-carteles".

Miguel Gallego estuvo militando hasta el final, participando en marchas y manifestaciones a pesar de su edad. Manifestaciones en las que coincidiamos pero en las que no veiamos por ningun lado a todos esos dirigentes "titulados", profesionales de las "liberaciones" bien remuneradas.

Él no ha tenido el homenaje que realmente se merece, él solo trabajó incansablemente y arriesgó su vida discreta y humildemente sin percibir nunca un solo céntimo por ello. Yo nunca olvidaré a Miguel ni a otros camaradas como él.


¡Gloria Eterna al camarada Miguel Gallego! 

¡Hasta la victoria Siempre!

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22 ago 2021


Notas sobre Afganistan

 

 


Eran los inicios de la década de los 80 del siglo pasado y en nuestro país, desde diciembre de 1979, una parte sustancial del frontal debate entre el eurocomunismo y el comunismo, entre el revisionismo y el marxismo-leninismo, se libraba con el gentilicio afgano convertido en sustantivo. La militancia comunista de las diversas organizaciones que posteriormente nos unimos en el PCPE - fundamentalmente en el frente sindical (CC.OO)- fuimos denominados como Afganos. ¿Por qué, qué razón había para que los sectores defensores de los pactos sociales y la pérdida progresiva del carácter sociopolítico del sindicato, llamasen a sus opositores en el sindicato Afganos? El Internacionalismo también estaba en el paquete de los principios a abandonar y cualquier posición solidaria con la Unión Soviética o alguno de los países que defendían su independencia construyendo un modelo social de progreso enfrentando las políticas neocoloniales del imperialismo, era combatida con saña por quienes, en la mayoría de los casos, no eran conscientes de la gravedad de su posición colaboradora y el alcance de su traición. La ruptura progresiva de relaciones y vínculos con la FSM, iba acompañada de un compromiso progresivo con las instituciones más avanzadas del capitalismo internacional y un apoyo a todas sus políticas se diesen donde se diesen; aunque fuera en Afganistan y una buena parte de ellos no supiera ponerlo en el mapa hasta que los Telediarios se preocuparon de enseñarnos las fronteras de un país milenario devastado por el colonialismo inglés y la posterior agresión norteamericana y saudí contra el intento de modernización y progreso social iniciado en diciembre de 1978 por el Partido Democrático del Pueblo.

Gobierno legítimo que ante los crecientes ataques terroristas y la penetración mercenaria financiada y apoyada por todos los medios por Arabia Saudí y los EE.UU, solicitó la ayuda internacionalista de la Unión Soviética para defender su derecho a construir un país con justicia y derechos para todos sus habitantes.

Eran tiempos en que en los medios de propaganda se hablaba de los “muyahidines” como Luchadores de la Libertad y no solo Rambo les apoyaba frente a los criminales soviéticos, sino que recibían todo tipo de armamento incluidos los más desarrollados misiles y la más avanzada cobertura logística. Años de guerra, en los que pese a lo atroz de la misma, solo por nuestros medios de difusión se informaba de los avances que se daban en la sociedad afgana:  Abolición de la dote, derechos a no usar el velo, integración de las mujeres al trabajo( 245.000 obreras y un 40% de los médicos son mujeres), reducción del analfabetismo femenino del 98% al 75% en el marco de una Campaña de Alfabetización general, el 60% del profesorado de la Universidad de Kabul llegaron a ser mujeres, igualdad de derechos con los varones por Ley…

Sin embargo con la derrota del Socialismo en la Unión Soviética, la ayuda internacionalista del Ejército Rojo finalizó y el gobierno popular afgano solo pudo resistir hasta 1992. Tras la guerra, la barbarie en un país dominado por verdaderos criminales y narcotraficantes que inundaron de heroína barata el mundo y sometieron a su población al caos, la arbitrariedad y el hambre.

En sus distintas versiones los llamados Señores de la Guerra se mostraban como lo que nunca habían dejado de ser, pero a los que la izquierda “moderna” de este país y de Occidente en general, había apoyado tan entusiastamente.

Una vergüenza de la que ninguna de esas organizaciones, ni sus herederas, ha hecho la más mínima autocrítica y sobre la que pesan no solo los muertos de Afganistan, sino los millones de víctimas provocada en el Mundo por el terrorismo yihadista.

Ellos, los eurocomunistas les apoyaron, nosotros, los comunistas, no. Es bueno que se conozca la verdad y se sepa dónde estuvo cada Partido en cada momento de la Historia.

Después vino la invasión norteamericana “justificada” por el atentado terrorista de las Torres Gemelas y la lucha frontal contra el integrismo islámico que ellos mismo crearon y nunca han dejado de instrumentalizar y, nuevamente, la complicidad de la izquierda “ moderna” española con la intervención militar –esta vez internacional- destinada a liberar a las mujeres afganas. Partidos, ONGs, sindicatos…todos al unísono aplaudiendo la invasión norteamericana, la misión militar española y sus prácticas con la población, sin duda más propias de misioneros bienintencionados que de militares de la OTAN.

No sigamos, no hablemos de los millones que hemos pagados con nuestros impuestos para mantener las tropas españolas en la provincia de Badghis, ni de los más de 100 fallecidos en la misma; no es ese el motivo de estas notas4.

De lo que queremos hablar y con ello cerramos estas líneas, es de la complicidad de la socialdemocracia y el revisionismo con las políticas más guerreristas del imperialismo; de su compromiso militante con todas ellas y de su papel de agentes del mismo en el movimiento obrero.

Julio Díaz

Secretario General del PCPE.

 

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6 oct 2020


Posición del PCV sobre la llamada "ley antibloqueo"

 

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14 sept 2020


La necesidad del Partido Comunista.

 


José Luis Gómez Gata

Estamos asistiendo al agravamiento de la crisis del sistema capitalista. Ante la imposibilidad de explotar nuevos mercados, las contradicciones interimperialistas se agudizan  por el control de los mercados y de las fuentes de materias primas existentes. Las Dictaduras del Capital se vuelven hacia sus respectivas clases obreras, incrementando la explotación para elevar la tasa de ganancias fruto de la plusvalía. Eliminan derechos sociales como prestaciones, subsidios o indemnizaciones por despido, reducen las aportaciones a la seguridad social que corresponde a las empresas, pero que en realidad forman parte del salario diferido de los trabajadores, se reducen las distintas pensiones, tanto por enfermedad como de jubilación. Se tiende a la privatización de servicios como la sanidad o la educación, hacer un negocio de estos servicios.

Esto lo han hecho por igual las dos patas de las modernas dictaduras burguesas, la derecha reaccionaria y la socialdemocracia en sus distintas versiones. Por ejemplo en España correspondió a la socialdemocracia las primeras reformas laborales que redujeron prestaciones e indemnizaciones, el aumento de la edad de jubilación a los 67 años o la destrucción del tejido industrial como condición para la entrada en la Unión Europea.

Las condiciones laborales, sociales y de vida de los trabajadores se deterioran rápidamente y las perspectivas para las nuevas generaciones son muy negras.

En estas condiciones, se han producido estallidos sociales mas o menos espontáneos como, por ejemplo en Chile o en Francia. Pero sin ningún tipo de resultados tangibles. La razón es la inexistencia de partidos comunistas en esos países que dirigieran ese descontento hacia un objetivo revolucionario, socialista. Y lo que es mas grave, en esos países y en otros existen partidos llamados “comunistas”, ideológicamente socialdemócratas y completamente integrados en el régimen de dictadura burguesa, lo que desprestigia y devalúa la palabra comunista ante los ojos de los trabajadores que los perciben, con absoluto acierto, como una facción mas del régimen burgués. Todavía no estamos ante una situación similar al desprestigio del nombre de socialdemocracia de los partidos obreros en torno a la I guerra mundial, pero nos vamos aproximando.

La Clase Obrera necesita un Partido Comunista para conseguir su liberación económica y social, también en España.

Un Partido Comunista es un instrumento político, no una secta religiosa ni un club de amigos y para que sea ese instrumento político, para que realmente actúe como vanguardia que dirija a la Clase Obrera al Poder para la construcción del Socialismo debe establecer una serie de prioridades estratégicas y una línea ideológica correcta.

No es el objetivo de este artículo entrar en disquisiciones teóricas del marxismo-leninismo. Establezcamos como premisa que estamos de acuerdo en la línea ideológica teórica general. Centrémonos en los medios y objetivos estratégicos y en la lucha ideológica concreta contra la influencia burguesa en las organizaciones que se reclaman del marxismo-leninismo, la infección de la ideología burguesa que se da manera concreta en nuestra realidad.

Para ello hago una serie de propuestas para la recuperación de la esencia comunista y que pueda servir para aglutinar a los comunistas en torno a un Partido fuerte y, al mismo tiempo, delimitar y diferenciar a la militancia comunista de los oportunistas que infectan y degradan a organizaciones que se reclaman del comunismo.

1.- Recuperar la esencia de clase del Partido de Vanguardia de la Clase Obrera. Es decir, establecer la actividad prioritaria del Partido en el Movimiento Obrero.

En nuestro país los trabajadores están desarmados ideológicamente y organizativamente a raíz del abandono por parte del reformismo del movimiento sindical para centrarse en los cargos públicos de las instituciones del Régimen y en las pantomimas electorales organizadas por este. La reconstrucción del sindicalismo de clase debe ser la prioridad absoluta de un Partido Comunista que realmente lo sea.

Los trabajadores necesitan un sindicato de clase de ámbito estatal, que defienda sus intereses de clase y mediante el cual recuperen la perdida conciencia de clase.  Ante una realidad del “sindicalismo alternativo” dominado por el nacionalismo, el corporativismo y el control de pequeñas organizaciones por parte de elementos pequeño-burgueses que actúan en función de sus intereses económicos personales o de satisfacción de su vanidad y narcisismo y ante el fracaso evidente durante décadas en intentar estructurar a estas organizaciones sindicales, en esencia corporativistas, se hace mas evidente que nunca la necesidad de dirección del Partido Comunista, actuando como vanguardia, en la recuperación del Sindicalismo de Clase.

2.- Lucha contra la infección ideológica burguesa en la organización, que en nuestra realidad concreta está representada principalmente por el posmodernismo en todas sus facetas, es decir desde la asunción de supuestos, inventados e irreales “lenguajes inclusivos” hasta la defensa de formaciones sociales transversales e interclasistas como la de “la mujer” o los “gays”, que no admiten diferenciación de clase. El Partido Comunista es el Partido de la Clase Obrera, nada más y nada menos, para otras cosas están los partidos reformistas y socialdemócratas. Y lo mas grave es que estos oportunistas desprecian tanto la elaboración teórica científica del marxismo en torno a los orígenes sociales de la doble explotación de la mujer trabajadora como por los logros reales de los países que construían y construyen el Socialismo en la liberación real de la mujer trabajadora y su igualdad con el hombre. Logros inimaginables incluso en la mas progresista y avanzada sociedad democrático burguesa. El oportunista abraza estas teorías creadas y difundidas por la burguesía, destinadas a encubrir las contradicciones de clase y la propia lucha de clases y sustituirlas por otras luchas estériles, interclasistas y transversales.

Contra este tumor maligno hay que luchar de manera resuelta y sin complejos hasta su extirpación total.

3.- El antiimperialismo también debe ser una prioridad militante de los comunistas. Especialmente los comunistas que actuamos en el interior del monstruo imperialista tenemos el deber de combatirlo y solidarizarnos con los pueblos que se resisten a su dominio.
 

En esta cuestión es necesario tener muy claro que es el antiimperialismo y no identificarlo con una ideología concreta. Tan antiimperialista es el gobierno popular venezolano, como el progresista sirio  o el retrógrado en muchas cuestiones sociales gobierno iraní. Todos ellos cumplen una función esencial en la lucha contra el imperialismo, lo debilitan, por lo que debemos respaldarlos en su lucha, independientemente de nuestras discrepancias políticas e ideológicas.

En cuanto a la construcción del necesario Frente Antiimperialista, tanto a nivel estatal como internacional, hay que actuar con el máximo tacto político huyendo de cualquier tentación sectaria, burocrática o formalista. Hay que tener en cuenta que aquí deben confluir distintas tendencias ideológicas, desde el reformismo hasta el marxismo-leninismo. Y hay que establecer mecanismos lo más democráticos posibles y la máxima autonomía de las organizaciones de base. Si no, estaremos ante otro fiasco testimonialista mas.

4.- Combatir las tentaciones electoralistas. No se trata de participar en las elecciones organizadas por la burguesía o no, esto es una cuestión táctica que dependerá de las condiciones concretas y siempre que suponga un avance en el proceso de de acumulación de fuerzas en el objetivo del Socialismo. Hay que recuperar el concepto leninista de que la participación del Partido en las elecciones debe ser para denunciar al capitalismo y a su dictadura. Participar en unas elecciones de la misma manera que el resto de las facciones políticas del Régimen, tiene dos efectos negativos: degenerar la esencia del Partido y degradar la imagen de este ante los trabajadores que no lo verán como la fuerza alternativa al sistema capitalista si no como otra facción mas en el circo electoral. Muchos no han aprendido de la actuación de los reformistas que adaptan constantemente sus programas a las exigencias del régimen para poder ser incluidos en sus medios de propaganda y obtener mas votos. Al final, ante la opción de votar al original socialdemócrata o la fotocopia reformista, los trabajadores, desorientados, optan por votar al original. Pierden los votos y degradan la poca organización partidista que tenían. La fuerza de un Partido Comunista no se mide en los resultados electorales de unos comicios absolutamente controlados y manipulados por la burguesía si no por su influencia en el Movimiento Obrero y en los movimientos de masas.

5.- La organización comunista debe cumplir con los preceptos organizativos del Centralismo Democrático, que puede adoptar distintas formas pero que esencialmente debe cumplir con la supeditación de la minoría a la mayoría y de las estructuras inferiores a las superiores.

Es necesaria la disciplina, la “disciplina consciente” que teorizara Lenin. Pero también hay que combatir el autoritarismo, el burocratismo y el formalismo, que lleva a castrar la capacidad de actuación de las organizaciones de base (las células y comités territoriales) paralizando la actividad política de la organización, condenando al Partido al teoricismo estéril y al testimonialismo. Una dirección formalista y burocrática se convierte en una auténtica organizadora de derrotas.

Los llamados “brazos de madera”, lameculos sin criterio propio, con un nivel de formación bajo o simples oportunistas, son una lacra difícil de erradicar. Una dirección oportunista siempre será respaldada por estos elementos, esta dirección se apoyará siempre en ellos y los favorecerá organizativamente frente a militantes y organizaciones que ejercen la necesaria y totalmente revolucionaria crítica. Históricamente este fenómeno ha sido determinante en el proceso de degeneración oportunista de diversos partidos comunistas.

6.- La unidad de los comunistas debe seguir siendo también un objetivo prioritario. Todos somos conscientes de que hay una gran cantidad de comunistas que por distintos motivos no están organizados y que también hay una infinidad de siglas que se reclaman comunistas. En el primer caso, hay una tendencia a la “cibermilitancia” poco productiva y en el segundo, todos los intentos de unidad entre distintas siglas ha resultado un fracaso. Y esto es así porque muchas de esas siglas no puedan considerarse realmente como partidos. Un grupo de 10 o 20 militantes no es en absoluto un partido si no un grupo de amiguetes que coinciden en su individualismo pequeño-burgués. Siglas ampliadas por el megáfono de las redes sociales pero realmente vacías. Sus egos jamás aceptarán la mas mínima disciplina organizativa.

Todos los comunistas tenemos el deber de realizar el máximo esfuerzo en la construcción de ese poderoso instrumento de la Clase Obrera, de la construcción de la Vanguardia política de la Clase Obrera.

Hay que tener muy en cuenta que en ningún partido comunista, ni en ningún colectivo humano, se ha dado ni se puede dar la unanimidad ideológica absoluta. La lucha ideológica es una realidad objetiva dentro de la organización. Hay cuestiones secundarias y otras no tanto que se pueden corregir o revertir mediante esa lucha ideológica. Es una irresponsabilidad abandonar un partido en este caso sin dar la batalla ideológica pero, por lo que nos demuestra la experiencia histórica, también es una pérdida de tiempo seguir en una organización completamente degenerada e irrecuperable.

Este artículo, sencillo y conciso, pero posiblemente incompleto, solo pretende ser una propuesta para el debate entre comunistas, pero no un debate estéril, si no con el objetivo práctico de avanzar en la construcción de un poderoso y eficaz Partido Comunista que aglutine a todos los militantes marxistas-leninistas.
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29 may 2020


POUM, Traición a la República


Nuestro enemigo principal es el fascismo. Contra él concentramos todo el fuego y todo el odio del pueblo. Contra él ponemos en pie todas las fuerzas prestas a aniquilarlo; pero nuestro odio va dirigido también, con la misma fuerza concentrada, contra los agentes del fascismo, que como los ‘poumistas’, trotskistas disfrazados, se esconden detrás de consignas pretendidamente revolucionarias para cumplir mejor su misión de agentes de nuestros enemigos emboscados en nuestra propia tierra. No se puede aniquilar a la Quinta Columna si no se aniquila también a los que políticamente defienden también las consignas del enemigo, encaminadas a desarticular y desunir las fuerzas antifascistas. José Díaz: Informe al Pleno del Comité Central, 8 de marzo de 1937

En plena guerra civil, el Primero de Mayo de 1937 no se celebró en Barcelona. Paradójicamente, aquel sábado fue día laborable. En el campo antifascista la situación entre las diversas organizaciones era tan tensa que, para prevenir enfrentamientos, no se celebró ninguna manifestación en las calles. El trabajo se destinó a la producción de guerra.

El lunes siguiente, poco antes de las tres de la tarde, tres camionetas con Guardias de Asalto paran delante del edificio de la telefónica, penetran en el interior y desarman a los militantes de la CNT (Confederación Nacional del Trabajo) y de la FAI (Federación Anarquista Ibérica) que lo ocupaban. Están al mando de Rodríguez Salas, un militante de la UGT (Unión General de Trabajadores) y del PSUC (Partit Socialista Unificat de Catalunya). Pero no pueden acceder a los pisos superiores, donde los anarquistas tienen emplazada una ametralladora.

Rápidamente por toda Barcelona se forman multitud de grupos armados y se levantan las primeras barricadas en las calles. Los comercios cierran y los tranvías dejan de funcionar a las siete de la tarde. Estalla una guerra dentro de la guerra. Por una parte, los trotskistas del POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista) y quienes -inducidos a engaño-creyeron actuar en nombre de CNT-FAI; por la otra, todos los demás, el gobierno autónomo de la Generalitat de Catalunya, el PSUC, ERC (Esquerra Republicana de Catalunya) y Estat Català. Durante cuatro días se sucedieron los tiroteos, dejando un rastro de 500 cadáveres en la calle, y no eran de los fascistas precisamente.

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22 may 2020


Tirar la rojigualda, Levantar la Roja y la Tricolor



Carmelo Suárez. Secretario General del PCPE

Los gestores más genuinos de la dictadura del capital se envuelven estos días en la franquista bandera rojigualda para marcar su violento territorio, porra en mano. En sus más cualificados barrios residenciales alborotan impunemente, con la seguridad que da el saberse los dueños de la finca. Pero, producto de su ventaja ideológica, también aquí y allá, se colocan las rojigualdas en las fachadas de otros territorios urbanos.

Irrita tanta chulería de quienes se saben en posesión del poder, de tal manera que ni multas les llegan en su impunidad ante unos cuerpos policiales igualmente identificados con su chulesca defensa del capital, pero estos últimos con sus miserables salarios que son despreciados por los otros. Si no es porque son los amos del cortijo esas caceroladas serían brutalmente reprimidas por orden gubernativa, como suele pasar en tantas ocasiones en los barrios obreros. Los jóvenes de Altsasua están en prisión por una pelea en un bar, de la que los aparatos represivos hicieron un auténtico ajuste de cuentas.

Si ya fue una miserable concesión, una más, de Santiago Carillo, el reconocimiento de esa bandera golpista en lo que llamaron la Transición, hoy, absolutamente reapropiada por el facherío nacional, genera todavía más rechazo si cabe.

Quienes levantan hoy esa bandera son los “carniceros”, que están gritando que ¡a trabajar! ¡que hay que salvar la economía!, aunque para ello miles trabajadoras y trabajadores se jueguen la vida en el matadero de Binéfar o en la fábrica de la Mercedes, incumpliendo cualquier medida de seguridad o produciendo bienes que nada tienen de imprescindibles en centros de trabajo masivos, que tienen todo tipo de riesgos para la vida. Lo importante es la economía, la de ellos, ¡claro! Sus ganancias y su enriquecimiento. Que ayer podían realizar con formalidades menos violentas, pero que hoy, en el escenario agudo de agotamiento de su sistema capitalista, toma la forma de arriesgar la vida de forma directa ante una enfermedad agresiva y en buena medida desconocida, que ha aparecido como consecuencia del carácter cada vez más depredador de su bárbaro sistema de acumulación, que destruye el planeta, y destruye la vida humana, como bien advirtiera Fidel en 1992 en la Cumbre de Río.

El interés del progreso, de la libertad, de la democracia y de la justicia social, pasa por dar por finalizado el ciclo histórico de la formación capitalista decadente y depredadora, e iniciar el ciclo de la mayoría social en el poder. El poder obrero, la República socialista, la propiedad social, la economía planificada y en armonía con la naturaleza, los avances científicos al servicio de la Humanidad y no de los monopolios, la reducción del tiempo de trabajo y la satisfacción de las necesidades colectivas e individuales. Avanzar hacia la sociedad socialista.

Tirar para siempre la ensangrentada pañoleta rojigualda, y levantar las orgullosas banderas de la libertad y la justicia social -la roja bandera obrera y la republicana bandera tricolor-, será la expresión de la independencia de clase y del avance imparable del cambio social histórico.

Este sábado 23 de mayo el PCPE da inicio a su fase de ofensiva contra las políticas que el bloque oligárquico-burgués trata de imponer para recomponer su proceso de acumulación de capitales. Nos vemos en las calles. Unidad, organización, y lucha obrera marcan el camino de la contraofensiva que ha de llevar al pueblo a la victoria.

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4 mar 2020


Algo huele a podrido en el Donbass. Criminalizan a sus héroes



Tribunales de Lugansk estan criminalizando a los comandantes que se opusieron al golpe de Estado en Ucrania

Recientemente en Lugansk se ha celebrado un juicio contra el ex-comandante adjunto de la legendaria Brigada Prizrak, Alexander Kostin, y contra el asesinado comandante del mismo batallón Alexey Mozgovoy. Este ùltimo fue declarado oficialmente criminal, sin embargo el mismo tribunal “cerró el caso” en relación con la muerte del “acusado” que recordemos perdio la vida en una emboscada en la República Popular de Lugansk (RPL)

La decisión del tribunal tuvo lugar sin los medios de comunicación y no se le dio publicidad al proceso. Este tribunal local declaró que las actividades de la milicia (Brigada Prizrak)  eran “ilegales” en 2014, en particular incautando automóviles para interceptar a los militantes de la organizacion ucraniana de extrema derecha Pravy Sektor. Este tribunal tambien declaro oficialmente al legendario comandante de la Prizrak, el “Che Guevara ruso”, cantante y poeta Alexei Mozgovoy, como un criminal que podría ir a la cárcel “ahora mismo” como se desprende de la investigación. Sin embargo “el caso fue desestimado debido a la muerte del sospechoso”.

Segun denuncian activistas de la llamada primavera rusa, en el juicio el asistente de Mozgovoy, Alexander Kostin, recibió una pena de 14 años.

Los defensores de Aleksey Mozgovoy afirman que el solo fue un revolucionario en su tierra natal: su amada región de Lugansk. Alli cantó cientos de veces. Hablaron con entusiasmo sobre la “gente rebelde” que se opuso al golpe de estado en Kiev. Mozgovoy fue Junto con Bolotov el líder del levantamiento en Lugansk. Se negó a sentarse en la ciudad y “esperar a Rusia”, reunió un destacamento y se apresuró a detener a la Guardia Nacional y a los agentes de la ley golpistas ucranianos. Luchó por su casa, detuvo el golpe, ganó y después de eso fue asesinado. Y ahora los tribunales de la RPL están tratando de matarlo nuevamente, póstumamente.

Estos activistas de la conocida como primavera rusa y defensores del revolucionario afirman que las mismas fuerzas que “mataron a la primavera rusa” ahora también necesitan matar la memoria de Mozgovoy, desacreditando los nombres de los héroes para que su propia miseria no sea tan impactante en el contexto del conflicto del Donbass. Para ellos después de la Gran Guerra Patria, su tierra nunca dio tantos héroes nacionales como durante la “Primavera rusa”.

Los que se opusieron al golpe de Estado en Ucrania no son las “estrellas” de la televisión, el mundo del espectáculo o  del cine quienes en principio apenas son capaces de nada más que de condenar el “régimen sangriento” y de las aventuras en la cama. Los que se opusieron al golpe no eran diputados “respetados”, sino personas comunes que se negaron a correr y llorar en tiempos difíciles. Tomaron las armas y se interpusieron entre la junta de Kiev y su hogar. Son personas que dejaron todo y se apresuraron a defender a los niños rusos de Donbass. El lavador de autos Motorola, el guardia de seguridad Givi, el jefe de seguridad minera Alexander Zakharchenko, el albañil Pavel Dremov… se convirtieron en comandantes. No podían pensar que se convertirían en comandantes que un puñado de milicias y que interrumpirian los planes de toda la alianza atlántica.

Para los activistas que defienden el legado de los comandantes que surgieron de la primavera rusa, estos no eran santos, pero encontraron el coraje para enfrentarse al golpe de Estado y no deshonrar asi a los abuelos victoriosos que murieron por su Patria. De esa manera, prosiguen, enojaron terriblemente una gran capa a la que los medios novorussos y rusos llaman la “élite”. Aquellos que se rindieron fácilmente al oeste a la URSS primero, y hoy sueñan con vivir como lo hicieron en los “santos de los 90”.

Ahora, 6 años despues, pocos quedan de los héroes de aquellos tiempos. Las publicaciones sobre ellos en la mayoría de los medios, así como la palabra “Novorossia” en sí, están prohibidas en la RPL y la RPD. La excepción es liberal y practican claramente la posición de Kiev de mantener al Donbass en Ucrania. Denuncian los defensores de los comandantes que ahora son quienes ostentan el poder en las Republicas del Donbass y que han comenzado a hacer criminales de unos héroes. Lo hacen cuando traidores como Gorbachov e Yeltsin aún no han sido condenados.

Deben saber las autoridades de la RPL y la RPD que con esta actitud no obtendrán ningún beneficio político en Minsk al escupir a los héroes de la primavera rusa. Estos para Kiev seguirán siendo terroristas, pero para los rusos no dejarán de ser suyos. Mozgovoy y el resto de los caídos permanecerán en la memoria de las personas como verdaderos héroes-defensores rusos.

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